Desde el pasado viernes 13 de marzo, una tormenta invernal de rápida intensificación ha comenzado a azotar el norte de Estados Unidos, poniendo en alerta a más de 20 millones de ciudadanos. Este fenómeno meteorológico extremo está provocando densas nevadas, ráfagas de viento que alcanzan los 110 kilómetros por hora y un descenso térmico considerable. El impacto se concentra con mayor fuerza en el Medio Oeste y la zona de los Grandes Lagos, regiones donde las autoridades ya han activado protocolos de emergencia por condiciones de ventisca.
Expertos del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) monitorean de cerca este sistema, cuya duración se prevé hasta el lunes 16 de marzo. Los pronósticos oficiales detallan que existen alertas vigentes desde Montana hasta Michigan, abarcando territorios críticos en Minnesota, Wisconsin y Dakota del Sur. Se estima que la acumulación de nieve podría superar los 60 centímetros en puntos específicos, lo que, sumado a los vientos de gran intensidad, pone en riesgo la movilidad y la red eléctrica.
Zonas de mayor impacto y medidas de seguridad
Las advertencias por condiciones climáticas severas cubren un radio que afecta a millones de residentes en Dakota del Sur, Minnesota, Montana y Wisconsin. En áreas del oeste de Minnesota y Dakota del Sur, la visibilidad se ha reducido drásticamente, acercándose a cero. Según el NWS:
“Las condiciones harán que trasladarse sea imposible en muchos sectores durante el periodo de mayor intensidad.”
Ante este escenario, la industria aeronáutica ha tomado precauciones severas. En aeropuertos estratégicos como Minneapolis-St. Paul, se ha reportado la cancelación masiva de vuelos. Representantes de Delta Air Lines indicaron que
“las cancelaciones buscan garantizar la seguridad de los pasajeros ante el pronóstico de condiciones peligrosas”
, una postura que se espera sea replicada por otras compañías aéreas conforme la tormenta avance hacia el este.

Evolución y comportamiento del fenómeno climático
La NOAA ha explicado que este sistema comenzó a ganar potencia la noche del viernes debido al desplazamiento de una vaguada en altura que arrastró aire gélido desde el noroeste. Este flujo, al interactuar con un sistema de alta presión proveniente de Canadá, ha consolidado la caída de nieve en un área geográfica sumamente extensa. El Weather Prediction Center advirtió que
“el sábado y domingo serán los días de mayor riesgo, con posibilidad de nevadas intensas y ráfagas de viento que pueden superar los 110 kilómetros por hora.”
Se anticipa que la tormenta mantenga su curso hacia los Grandes Lagos hasta el inicio de la próxima semana. El fuerte gradiente de presión entre el aire polar canadiense y el sistema de baja presión intensificará los vientos en ciudades como Green Bay, Minneapolis y el norte de Michigan. En estas localidades, las temperaturas oscilarán entre los -7 y -12 ℃, aunque la sensación térmica podría descender hasta los -20 ℃ debido al efecto del viento.
Riesgos para la infraestructura y los servicios públicos
La combinación de nieve pesada y vientos violentos representa una amenaza directa para el suministro eléctrico. La NOAA subrayó en una comunicación oficial que
“la acumulación de nieve y el hielo sobre tendidos eléctricos y árboles aumenta el riesgo de interrupciones en el suministro eléctrico.”
Por ello, el NWS ha recomendado a la población evitar cualquier traslado que no sea estrictamente necesario.
Adicionalmente, se prevé que zonas al sur de la autopista I-94 enfrenten episodios de aguanieve y lluvia congelante, lo que incrementa peligrosamente la posibilidad de siniestros viales. El meteorólogo Bayne Froney destacó que
“la presencia de una mezcla invernal complica las labores de remoción de nieve y eleva el riesgo de accidentes.”

¿Por qué se considera un evento excepcional?
Este sistema ha sido catalogado como un ciclón bomba, un término técnico utilizado cuando la presión atmosférica de una tormenta cae al menos 24 hectopascales en un periodo de 24 horas. Esta metamorfosis meteorológica conlleva vientos más destructivos y precipitaciones mucho más densas que una tormenta invernal común. De hecho, expertos señalan que
“la acumulación prevista para el domingo y lunes podría superar registros recientes en el área de los Grandes Lagos.”
En total, la NOAA contabiliza que más de 20 millones de personas están bajo avisos climáticos. En sectores aislados del noreste de Minnesota y la península superior de Michigan, las acumulaciones nivales podrían alcanzar de forma excepcional los 90 centímetros.
Protocolos de prevención y pronóstico extendido
El Servicio Meteorológico Nacional y la NOAA han emitido una serie de recomendaciones para mitigar los riesgos durante el pico del evento:
- Permanecer dentro de las viviendas mientras dure la fase más intensa.
- Contar con suministros de agua potable y alimentos no perecederos.
- Asegurar linternas y baterías ante la alta probabilidad de apagones.
- Restringir el uso de vehículos a situaciones de emergencia real.
Incluso después de que el núcleo de la tormenta se desplace hacia el este, el frío polar persistirá. Se espera que las temperaturas se mantengan entre 10 y 15 ℃ por debajo del promedio normal para esta época del año, afectando desde la frontera norte hasta el sur de Texas. Finalmente, la NOAA reiteró que, tras el paso del sistema,
“la sensación térmica podría descender hasta -20 ℃ (-4 ℉) en algunas ciudades del Medio Oeste.”
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