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Control anual de creatinina y albúmina en exámenes de sangre y orina, entre las 10 recomendaciones para prevenir enfermedades renales

María Navarrete, de 51 años, asegura que jamás había escuchado sobre la insuficiencia renal crónica hasta que se la diagnosticaron hace seis años: “El doctor me dijo que necesita diálisis urgente, pero tampoco sabía qué era eso. Ahí me explicó, pero pensé que solo sería una vez. No fue así, tuve que estar conectada por horas, tres veces a la semana, para seguir viviendo”.

Esta manabita desconocía que padecía de hipertensión y que eso le habría afectado los riñones. En los dos controles que se hizo en 2024 en un centro de salud de Bastión Popular, en el norte de Guayaquil, asegura que no se la detectaron. “Me salía elevada, 150-80, pero me decían que era porque iba caminando, agitada y por el sol”, comenta.

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Al médico acudió porque llevaba cerca de un año sintiéndose “malita”: “Me dolía la cabeza y pensé que era por la migraña. Luego me fui complicando, me faltaba el aire al caminar, tuve mareos y, los últimos días, vomitaba todo lo que comía”.

Por casos como el de Navarrete, Darío Jiménez, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Nefrología, considera que se requiere programas de educación dirigidos a médicos rurales y de atención primaria para que diagnostiquen y traten esta enfermedad catastrófica.

A la par sugiere crear campañas de detección temprana para la población general y otras más especializadas para aquellos que presenten factores de riesgo, como hipertensión, diabetes, obesidad. “No hay un programa de prevención de salud renal bien diseñado y en ejecución. Como sociedad hemos propuesto trabajar en conjunto con el Ministerio de Salud para iniciar estos programas”, asegura.

Darío Jiménez, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Nefrología. Foto: Cortesía
Jiménez opina que se deben promover, por ejemplo, exámenes anuales de control de sangre y orina -medición de creatinina y albúmina-, para prevenir e identificar deficiencias renales. Con él concuerda Noralma Mosquera, jefa del servicio de Nefrología de los hospitales Luis Vernaza y Alfredo Paulson, de la Junta de Beneficencia.

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El valor normal de creatinina es de 1 o 1,4, pero si marca un nivel superior, como 11, la “toxicidad es tan grande que urgentemente necesita diálisis”, asegura la experta.

Ambos especialistas comparten las siguientes diez recomendaciones para prevenir y cuidar los riñones:

1. Hábitos dietéticos saludables, disminuir el uso de sal en la comida, no consumir embutidos ni ultraprocesados. Para esto último, revisar la etiqueta de los productos. Si se consume yogur, que sea natural; y si come pan, que sea de masa madre o el menos procesado.

2. Tomar al menos dos litros de agua al día.

3. No fumar.

4. No tomar alcohol, bebidas azucaradas ni energizantes.

5. Realizarse un examen de creatinina y orina de rutina, al menos una vez al año.

6. Ejercicio diario al menos 30 minutos.

7. Control adecuado de azúcar en sangre.

8. Control adecuado de la presión arterial.

9. No automedicarse y evitar el uso de medicamentos como antiinflamatorios.

10. Control y tratamiento de pacientes con enfermedades sistémicas como diabetes e hipertensión arterial.

Además de estos cuidados, las personas que ya padecen insuficiencia renal crónica deben seguir los tratamientos de diálisis para sobrevivir hasta que puedan acceder a un trasplante de riñón.

María Navarrete, por ejemplo, obtuvo este órgano de un donante cadavérico, el 25 de abril de 2025. “No esperaba que me llamaran tan pronto, al año de estar en lista de espera, fue un milagro”, expresa la mujer, quien asegura sentirse bien. “Ya no me canso, gracias a Dios todo va bien”, dice.

En tanto, otros 816 pacientes -432 en Guayaquil- esperan por un riñón en el país. Hasta que esa oportunidad llegue, algunas de estas personas enfrentan adversidades, como la falta de insumos médicos.

Dora García, presidenta de la Asociación de Pacientes Renales Caminando Hacia la Luz, cuenta que ha recibido llamadas de usuarios en Los Ríos que han tenido que gastar unos $ 30 en los insumos que necesitan para cada diálisis.

“Eso preocupa porque sentimos una indiferencia del Estado. Hay centros de diálisis a los que les deben 23 meses y eso afecta a los pacientes”, reclama.

Los pacientes del hospital Francisco de Ycaza Bustamante reciben su tratamiento de diálisis peritoneal en sus casas, a través de máquinas que limpian su sangre durante diez y doce horas al día. Foto: Cortesía de mamá de menor
Los 21 niños del hospital Francisco de Ycaza Bustamante, del MSP, también han tenido ciertos inconvenientes con la entrega de insumos para la terapia de diálisis peritoneal, sostiene la mamá de uno de los menores que -asegura- no puede comprar en farmacias por ser de uso intrahospitalario.

En octubre pasado, asegura, se terminó el contrato entre la casa de salud y el proveedor de estos insumos y desde entonces no los reciben en sus casas. Se los entregan en el hospital, pero para menos de un mes: “El martes (10 de marzo) me dieron para quince días, pero solo de 1,5 % (de glucosa). La de 2,3 % (de glucosa) no hay”.

Por la falta de este líquido, dice, le han modificado la terapia desde hace casi una semana. “Pero no le van bien, está hinchada”, dice la vocera de los padres, a quien un funcionario del centro le indicó que llegaría un préstamo de esta solución desde Chone (Manabí).

fuente El universo

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