En un esfuerzo por consolidar la reactivación de los vínculos binacionales, delegaciones de alto nivel de Colombia y Venezuela sostuvieron una jornada de negociaciones este viernes 13 de marzo en la ciudad de Caracas. La cumbre diplomática estuvo liderada por los ministros de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, en representación del Gobierno colombiano, e Yván Gil, por la parte venezolana, quienes estuvieron respaldados por diversos funcionarios técnicos.
Este encuentro de cancilleres se produjo en sustitución de una reunión presidencial que había sido programada originalmente para el jueves. No obstante, dicha cita entre mandatarios fue cancelada bajo un acuerdo mutuo, argumentando motivos vinculados a la seguridad de los jefes de Estado. A pesar de este cambio en la agenda, los equipos diplomáticos decidieron mantener el cronograma de trabajo para avanzar en temas estratégicos.
A través de sus canales oficiales, el presidente Gustavo Petro presentó una serie de iniciativas que buscan transformar el modelo de intercambio comercial y de recursos entre ambas naciones. El punto más relevante de su propuesta es la supresión total de los gravámenes a las importaciones y exportaciones. Específicamente, el mandatario planteó un “arancel cero en toda la comercialización binacional”.

Técnicamente, un arancel funciona como un tributo que se aplica a los bienes que ingresan desde el extranjero. Por ejemplo, si se importan productos agrícolas desde Venezuela, el Estado colombiano suele recaudar un porcentaje sobre el valor de la carga, lo que eleva el precio final para el consumidor y busca proteger el mercado interno. Con la implementación del “arancel cero”, se eliminaría esta carga impositiva, permitiendo que las mercancías fluyan entre ambos territorios sin costos adicionales de entrada.
Según la visión del presidente Petro, esta medida tiene como fin primordial profundizar la “integración real de las dos repúblicas fundadas por Bolívar”, facilitando un intercambio fluido que beneficie a las economías locales de los dos países.
Un proceso de recuperación comercial paulatino

Es importante recordar que el flujo fronterizo entre Colombia y Venezuela sufrió una interrupción total en 2015, tras el cierre ordenado por Nicolás Maduro. No fue sino hasta el año 2022, con el inicio de la administración de Petro, que se restablecieron los lazos diplomáticos y se reabrieron los pasos legales. Aunque las cifras comerciales han mostrado una tendencia al alza desde entonces, todavía se encuentran lejos de los récords históricos de décadas pasadas.
Además de la propuesta comercial, Petro sugirió avanzar hacia una “integración energética plena” que priorice el uso de fuentes de energía renovables. Asimismo, puso sobre la mesa la posibilidad de hacer efectiva una doble nacionalidad que otorgue plenos derechos tanto a los ciudadanos colombianos residentes en Venezuela como a los venezolanos en Colombia.
En materia energética, la vicepresidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ratificó la intención de desarrollar una red de interconexión de gas. Rodríguez, quien asumió funciones interinas tras la captura de Nicolás Maduro en una operación de Estados Unidos el pasado enero, señaló que el plan consiste en que:
“vendamos gas a Colombia y Colombia electricidad en Venezuela”
. Este esquema de intercambio permitiría a Venezuela suministrar gas natural mientras recibe energía eléctrica colombiana para fortalecer su sistema.
Seguridad y control del territorio fronterizo

La jornada también sirvió para establecer compromisos en el ámbito de la seguridad nacional. Ambos gobiernos acordaron el intercambio de inteligencia y el despliegue coordinado de sus fuerzas armadas en los puntos limítrofes para combatir a las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. El mandatario colombiano definió estas acciones como:
“una actividad coordinada íntegramente para desalojar los grupos armados del narco de la frontera”
.
Originalmente, se esperaba que esta fuera la primera visita oficial de Delcy Rodríguez a territorio colombiano en su calidad de mandataria interina, aunque finalmente la representación recayó en el canciller Gil. Cabe destacar que, hasta el momento, las propuestas discutidas en Caracas no cuentan con un cronograma de ejecución inmediato ni con el respaldo de un marco jurídico ya definido, por lo que su implementación dependerá de futuras rondas de negociación.
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