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Saudi Aramco reporta caída del 12% en utilidades de 2025

Los resultados financieros de Saudi Aramco al cierre de 2025 revelaron un ajuste drástico en la distribución de dividendos ligados al rendimiento. Durante el último trimestre de dicho año, este rubro sufrió una caída del 98% en comparación con el periodo previo, situándose en apenas 219 millones de dólares (189 millones de euros). Esta cifra contrasta significativamente con los 43.092 millones de dólares repartidos el año anterior, evidenciando el impacto directo que ha tenido la baja en las cotizaciones internacionales del crudo y la menor rentabilidad en el sector de derivados sobre la mayor empresa petrolera del planeta.

Balance anual de beneficios y precios del crudo

Al concluir el ejercicio fiscal 2025, Saudi Aramco alcanzó un beneficio neto atribuible de 92.811 millones de dólares (80.228 millones de euros). Este resultado representa un retroceso del 11,6% respecto a las ganancias obtenidas en el ciclo anterior. La organización atribuyó este comportamiento principalmente a la merma en los ingresos derivada de la depreciación del petróleo. Las estadísticas oficiales muestran que el precio promedio del barril en 2025 se ubicó en 69,2 dólares, una cifra notablemente inferior a los 80,2 dólares registrados en 2024. Tan solo en el cuarto trimestre de 2025, el valor del crudo cayó a 64,1 dólares, lo que implica un descenso interanual del 12,3%.

Por otro lado, el volumen total de negocios de la compañía durante 2025 se situó en 445.654 millones de dólares (385.232 millones de euros), lo que supone una baja del 7,2% en la facturación comparada con el año precedente. Este decrecimiento se explica tanto por el abaratamiento del petróleo como por la pérdida de valor en los productos químicos y refinados. Estos factores negativos solo pudieron ser atenuados parcialmente gracias a un incremento en los volúmenes de ventas ejecutados por la firma a lo largo del año.

Desempeño financiero en el cuarto trimestre

En el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2025, la petrolera declaró un beneficio neto de 17.768 millones de dólares, reflejando una contracción del 20,5% frente al mismo trimestre del año anterior. En términos de facturación, los ingresos totales durante estos tres meses ascendieron a 111.010 millones de dólares, lo que representa una ligera disminución interanual del 2,9%.

Pese al entorno desafiante, el consejo de administración de la empresa fijó un dividendo base de 21.146 millones de dólares para el cuarto trimestre, logrando un crecimiento del 4,2% respecto al año anterior. Sin embargo, este incremento en el dividendo base resalta aún más la caída en los pagos por desempeño. En el balance consolidado de 2025, el dividendo base anual para los accionistas alcanzó los 84.577 millones de dólares, también con un alza del 4,2%. En contraparte, los pagos vinculados al rendimiento se desplomaron hasta los 876 millones de dólares, una diferencia abismal frente a los más de 43.000 millones desembolsados por este concepto en el ejercicio anterior.

Declaraciones de la dirección y estrategia futura

El presidente y consejero delegado de la compañía, Amin H. Nasser, valoró los resultados pese a las condiciones del mercado:

“Aramco registró un sólido crecimiento y sólidos flujos de caja en 2025, lo que reforzó la confianza en nuestra estrategia”

El directivo subrayó que la implementación de una estricta asignación de capital y el mantenimiento de operaciones de bajo costo fueron pilares fundamentales para navegar la volatilidad de precios observada durante el año.

Nasser también hizo hincapié en que, tras un periodo de demanda histórica de crudo en 2025, el enfoque se mantiene en el largo plazo:

“creemos que las inversiones continuas en nuestras operaciones nos posicionan bien para el futuro”

La corporación resaltó que la mejora en ciertos indicadores de negocio se debió a un leve repunte en la cantidad de productos comercializados, aunque este factor no fue suficiente para neutralizar el golpe económico provocado por el menor valor internacional de los hidrocarburos y sus derivados.

Contexto energético y disciplina de gastos

El análisis de las cifras revela cómo la coyuntura global del sector energético moldeó los estados financieros de la firma. El precio promedio del crudo se situó 11 dólares por debajo de la media del año anterior, mientras que el cierre del cuarto trimestre subrayó la tendencia a la baja en los ingresos por productos refinados y químicos. Esta situación ejerció una presión constante sobre la estructura de ingresos de la entidad.

Como respuesta a este escenario de inestabilidad, la dirección de la empresa enfatizó su disciplina de gastos y la optimización de sus procesos productivos. Aunque las condiciones externas resultaron adversas, la política de la organización permitió sostener el compromiso con los inversionistas mediante el aumento del dividendo base, a pesar de que la retribución variable por rendimiento se viera severamente disminuida por el contexto actual de precios.

Finalmente, los datos confirman que las fluctuaciones en los mercados energéticos internacionales siguen siendo el factor determinante en la rentabilidad de la compañía, condicionando los flujos de capital y las distribuciones de beneficios en un entorno de precios a la baja.

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