La inestabilidad en las rutas comerciales del Medio Oriente ha alcanzado un nuevo punto crítico. La organización United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) ha confirmado que, en las últimas horas, tres buques mercantes fueron alcanzados por proyectiles de origen desconocido mientras navegaban en las inmediaciones del Golfo Pérsico. La gravedad de los incidentes obligó a la evacuación total de la tripulación de un carguero que sufrió un fuerte incendio tras ser impactado en pleno Estrecho de Ormuz.
Además del buque incendiado, se reportaron ataques contra otras dos embarcaciones en áreas próximas a las ciudades de Dubai y Ra’s al Khaymah, en los Emiratos Árabes Unidos. Específicamente, un granelero fue golpeado a 50 millas náuticas al noroeste de Dubai; afortunadamente, en este caso no se registraron heridos ni daños al ecosistema marino. Por otro lado, un portacontenedores también fue blanco de un proyectil a 25 millas náuticas al noroeste de Ra’s al Khaymah. Aunque las autoridades ya han iniciado las investigaciones pertinentes, han evitado señalar directamente a un responsable, pese al entorno de confrontación entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Ante la escalada de violencia, la industria naviera internacional ha solicitado apoyo defensivo, pero la respuesta ha sido negativa. La Marina de los Estados Unidos ha rechazado de manera sistemática las peticiones para proporcionar escoltas militares en el Estrecho de Ormuz. Las fuerzas armadas estadounidenses sostienen que el nivel de riesgo actual es extremadamente elevado para comprometer sus unidades en labores de protección directa para el sector privado naviero.

Detalles de las embarcaciones afectadas en Ormuz
Hasta el momento, las identidades específicas de los tres navíos alcanzados no han sido reveladas de forma oficial. Se tiene certeza de que el carguero que resultó envuelto en llamas mientras transitaba por el Estrecho de Ormuz es el incidente más severo, requiriendo el rescate de todos sus tripulantes. Los ataques a las naves en cercanías de Dubai (a 50 millas de la costa) y Ra’s al Khaymah (a 25 millas de la costa) completan una jornada negra para la seguridad marítima internacional.
Mientras los organismos de control del Reino Unido mantienen un monitoreo constante sobre la situación, el origen de los proyectiles sigue bajo investigación. Aunque ninguna nación o grupo se ha atribuido la autoría, el contexto regional sugiere una relación directa con las fricciones geopolíticas actuales. Paralelamente, el rechazo de la Marina estadounidense a intervenir con protección armada subraya la peligrosidad de la zona, dejando a la flota mercante en una situación de vulnerabilidad sin precedentes desde que se intensificó el conflicto con Irán.
Impacto económico y amenazas en el Estrecho
La situación en el Estrecho de Ormuz no solo es un problema de seguridad, sino una amenaza directa a la economía global. Este paso marítimo es vital para el comercio de energía, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo del mundo, además de suministros masivos de gas natural licuado. La Guardia Revolucionaria iraní ha emitido advertencias sobre un posible bloqueo total de este punto estratégico, lo que ha generado una alarma internacional generalizada.
En días recientes, la tensión bélica se manifestó cuando fuerzas militares de Estados Unidos procedieron a destruir embarcaciones iraníes encargadas de la colocación de minas navales. Este despliegue de explosivos por parte de Irán ha forzado una reducción drástica del tráfico marítimo en la región. Como consecuencia inmediata, el temor a un desabastecimiento energético ha impulsado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril. Ante este escenario de volatilidad, los líderes del G7 han convocado a una cumbre de carácter urgente para establecer una estrategia económica coordinada frente a la crisis en el Golfo.
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