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Peligros del multitasking: Psicóloga advierte sobre el agotamiento

En un análisis profundo sobre la salud mental y el rendimiento laboral, la psicóloga y experta en neurociencia, Sol Rivera, examinó las percepciones erróneas en torno al multitasking. Durante una conversación técnica, la especialista alertó sobre las repercusiones emocionales y el desgaste cognitivo que esta práctica genera, especialmente en la población femenina, instando a una revisión urgente del concepto de productividad en la cotidianidad.

En el marco de un diálogo con los comunicadores Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan, Rivera fue contundente al señalar los riesgos de esta conducta:

“No es que podamos ‘multitaskear’ sin costo. Las mujeres tenemos múltiples demandas, pero esto impacta en la eficiencia y en el cansancio”.

Desde una perspectiva biológica, la especialista detalló las variaciones entre el cerebro femenino y masculino que influyen en este fenómeno. Según explicó, las mujeres poseen un cuerpo calloso con una mayor densidad de células blancas que facilitan la comunicación interhemisférica.

“Esto nos permite movernos más rápido entre tareas, pero también nos cuesta más concentrarnos”,

argumentó la experta.

La ciencia detrás del mito de la multitarea

Durante la entrevista, Rivera citó evidencias científicas que desestiman la creencia de que realizar múltiples actividades simultáneamente optimiza el tiempo. Se hizo especial énfasis en una investigación de la Universidad de Stanford, la cual arrojó resultados alarmantes sobre el rendimiento: “El estudio dice que cerca del cuarenta por ciento de la eficiencia era menor para las personas multitaskers”.

La psicóloga aclaró que la verdadera ejecución simultánea solo es viable en procesos automáticos.

“Podemos hacer varias cosas a la vez que requieran del automatismo, como caminar y hablar. Pero todas aquellas tareas que requieran concentración, no podemos hacer multitasking. En realidad, estamos cambiando nuestro foco de atención de manera continua y eso genera desgaste emocional y fatiga cognitiva”.

El impacto de este hábito no es superficial, pues conlleva consecuencias fisiológicas y psicológicas directas. Rivera puntualizó que el costo se traduce en un incremento de distractores, fatiga emocional y alteraciones en la memoria. Por ello, considera fundamental desvincular el éxito profesional de la capacidad de atender múltiples frentes al mismo tiempo.

Mandatos de género y la carga de la responsabilidad

La experta analizó cómo las últimas décadas han transformado la realidad de las mujeres, quienes han incorporado nuevas funciones sociales sin desprenderse de las tradicionales.

“En las últimas décadas las mujeres sumaron roles sin dejar otros. El multitasking documental no existe, lo que hacemos es alternar tareas y eso tiene impacto en nuestra eficiencia”,

sentenció.

Al ser consultada por Maru Duffard y su equipo sobre la sobrecarga de actividades, Rivera vinculó este fenómeno con la dificultad para delegar y las expectativas sociales. Mientras que los varones enfrentan sus propias demandas, la mujer ha acumulado roles que generan una presión constante. En el ámbito de la maternidad, se percibe una exigencia de que nada debe alterarse por el empleo, mientras que en el entorno laboral existe una necesidad de demostrar un rendimiento idéntico al de sus pares masculinos.

Respecto al sentimiento de culpa que experimentan muchas madres, la psicóloga ofreció una visión terapéutica:

“La culpa es una emoción que viene a decirnos que algo estamos haciendo mal. Cuando sentimos culpa sin estar haciendo nada malo, es disfuncional y necesitamos prestarle atención. No hay que esperar a dejar de sentir culpa para tomarse tiempo para uno. Eso no va a ocurrir porque estamos entrenadas para sentirla”.

Según Rivera, actuar a pesar de la culpa ayuda a comprender que el entorno laboral y familiar puede seguir funcionando sin una supervisión constante.

Asimismo, vinculó la necesidad de mantener el control con un estado de miedo subyacente.

“El control es un recurso de una emoción de fondo, que es el miedo. Lejos de relajarnos y disfrutar, terminamos queriendo controlar y no logramos el objetivo”,

explicó.

Higiene mental y el desafío tecnológico

Para mitigar el agotamiento, Sol Rivera destacó que el orden externo es un reflejo y un facilitador de la calma interior. Sostuvo que el desorden en el hogar o en la planificación de actividades repercute directamente en la confusión mental.

“Hay más fatiga emocional y alteración en la memoria cuando intentamos atender todo al mismo tiempo”, explicó la especialista en Infobae al Mediodía

En relación a la era digital, la experta advirtió sobre la tiranía de la inmediatez:

“Las redes y la tecnología nos invitan a que todo sea inmediato. Pero hay una parte que es nuestra, que tiene que ver con las reglas vinculares”.

En este sentido, recomendó establecer límites claros en la comunicación, cuestionar la urgencia de las solicitudes y aprender a gestionar el tiempo de forma consciente.

Finalmente, Rivera abogó por el entrenamiento de la atención plena como herramienta de productividad real.

  • Entrenar el cerebro para evitar que el cuerpo esté en un lugar y el pensamiento en otro.
  • Establecer prioridades claras para reducir la fatiga.
  • Aprender a delegar funciones en el hogar y el trabajo.
  • Gestionar la ansiedad frente a los estímulos tecnológicos.

La especialista concluyó que centrar la atención es una habilidad que requiere práctica constante, algo que suele descuidarse en la búsqueda frenética de la eficiencia moderna.

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