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Análisis de Joel Schwartz: Irán y la presión sobre el mundo árabe

El escenario de confrontación entre Israel, Irán y Estados Unidos ha ingresado en una fase crítica. Recientemente, el Pentágono calificó la última jornada como el ‘día más intenso’ de operaciones dentro de territorio iraní. En este contexto global, los mercados de hidrocarburos reaccionaron con ajustes en el precio del petróleo, influenciados por las declaraciones de Donald Trump sobre una posible finalización de las hostilidades.

Pese a las señales de desescalada que algunos perciben, el gobierno liderado por Benjamín Netanyahu mantiene una postura firme, asegurando que “esto no termina”. La estrategia militar de Israel se centra actualmente en socavar la estructura del régimen teocrático de Teherán, una respuesta directa tras los cambios y nombramientos recientes en la línea de sucesión del líder supremo Khamenei.

Esta situación evidencia una falta de sincronía entre las posturas de Washington y Jerusalén. Para el historiador y analista político Joel Schwartz, existe una brecha clara:

“Hay una divergencia entre lo que serían los objetivos militares de esta campaña, que están de alguna manera bastante acotados… y lo que son los objetivos políticos”.

Según la visión de Schwartz, mientras que los operativos militares buscan reducir el poder bélico de Irán, la meta política de derrocar al régimen se percibe como una posibilidad distante. El analista recalca: “No vemos que haya una revolución popular en Irán que busque derrocar al régimen.”

En cuanto al impacto directo del conflicto, el experto describió la realidad que se vive en territorio israelí, señalando que “Yo lo puedo ver en la cantidad de veces que corremos a los refugios aquí en el centro del país, en Israel”. No obstante, aportó una cifra que matiza la percepción de la crisis: “Hay una baja en la intensidad de los bombardeos en general… se ha llegado a un 90% menos de bombardeos en el día de hoy con relación al inicio de la guerra.” Esta reducción se ha notado especialmente en Israel y en naciones del Golfo, como Catar.

Las discrepancias entre Netanyahu y Trump

El ritmo de la guerra está fuertemente condicionado por los intereses de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Schwartz sostiene que el líder estadounidense enfrenta presiones para concluir el conflicto, principalmente por el impacto en los mercados financieros y el valor del crudo. Asimismo, el factor interno es determinante, dado que una parte considerable de la población en Estados Unidos y dentro del Partido Republicano no respalda la continuidad de las acciones militares en un año electoral.

El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Por el contrario, para el primer ministro israelí, el conflicto tiene una connotación de supervivencia nacional. Schwartz afirma que: “Otra vez, al revés que a Trump, la guerra a Netanyahu lo fortalece en el frente interno”. Esta disonancia de intereses podría derivar en una crisis diplomática futura, ya que, si Estados Unidos decide forzar el cese de las operaciones, Israel se vería obligado a ceder:

“No tiene la libertad de acción ni el juego de cintura como para continuar por su cuenta”

, sentenció el analista.

La geopolítica del conflicto también involucra a la Casa Blanca en una compleja red de intereses comerciales con China, país que depende significativamente del suministro petrolero proveniente de Irán.

Influencia de potencias: El papel de Rusia y China

Respecto a la participación de Moscú, el análisis sugiere que Rusia ha mantenido una postura más cautelosa de lo esperado. Aunque Irán es un aliado estratégico en la industria armamentística, Vladímir Putin ha buscado recientemente canales de comunicación con Trump para tratar una posible desescalada. Sobre esto, el experto se mantiene escéptico: “No sé cuánto de esto es propaganda, cuánto de esto son cosas que ya están arregladas y cuánto de esto implica un involucramiento real”.

Militares y carros de combate israelíes en Líbano. FDI

En lo que respecta a Teherán, su estrategia actual consiste en una gestión prudente de su arsenal tras haber sufrido pérdidas importantes en su infraestructura de misiles. Schwartz explica que el régimen busca “mantener la presión sobre los países vecinos, especialmente sobre los países árabes”, mencionando específicamente el peso de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en la economía mundial.

A pesar de los golpes recibidos, Irán contaría con “material oculto en las montañas”, una reserva que le permitiría sostener las hostilidades. El analista advierte: “lo que queda todavía alcanza para sostener una guerra que puede ser prolongada si no se resuelve por otros medios.”

Resiliencia y realidad de la sociedad civil

Finalmente, al evaluar cómo la población en Israel enfrenta esta realidad, Schwartz destaca una capacidad de adaptación sorprendente.

“la sociedad… tiene una enorme capacidad de reponerse de un bombardeo y a los 15 minutos, a las 2 horas o a los 2 días ya estar viendo cómo se hace para normalizar y volver a trabajar y volver a las escuelas”

, comentó.

Un misil iraní vuela hacia Israel, en medio del conflicto entre EEUU e Israel con Irán, visto desde Tel Aviv, Israel. 9 de marzo de 2026. REUTERS/Dylan Martinez

No obstante, el experto no ignora que la exposición prolongada a la violencia genera secuelas graves en los ámbitos psicológico, anímico y económico. Mientras la sociedad intenta retomar sus rutinas, el futuro del conflicto sigue dependiendo en gran medida de las decisiones estratégicas que se tomen desde Estados Unidos, mientras Israel resiste entre la pausa y la amenaza constante.

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