El conflicto armado que desangra a Sudán ha derivado en una de las emergencias humanitarias más críticas de la actualidad, provocando el desplazamiento forzado de millones de ciudadanos y la destrucción sistemática de infraestructuras básicas. En este escenario de violencia persistente, una nueva tragedia ha sacudido la localidad de Abú Zabad, situada en el estado de Kordofán, en el centro del país. Un bombardeo dirigido contra un mercado local segó la vida de al menos 34 civiles y dejó a otras 63 personas heridas, afectando de manera desproporcionada a mujeres y niños.
La denuncia fue presentada por la Alianza Fundadora de Sudán, organización que actúa como el brazo político de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Según los reportes difundidos, se responsabiliza directamente a las Fuerzas Armadas de Sudán de perpetrar la agresión mediante el despliegue de drones contra la población civil que se encontraba en la zona comercial.
Declaraciones y acusaciones de crímenes de guerra
El vocero de la organización política, Alaaeldin Auad Nugud, fue enfático al señalar la autoría del ataque. El portavoz detalló el impacto del bombardeo en la población desarmada y emitió una fuerte condena contra las acciones militares del gobierno de transición.
“El Ejército atacó a los civiles en la localidad de Abú Zabad, Kordofán, empleando drones y mató a 34 civiles e hirió a otros 63, la mayoría mujeres y niños”.
Además de estas declaraciones, la mencionada alianza ha elevado la gravedad de sus denuncias, enmarcando estos operativos del Ejército sudanés bajo las categorías de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Para los denunciantes, los sucesos en el mercado de Abú Zabad representan episodios de limpieza étnica y genocidio, advirtiendo que se reservan el derecho de ejercer acciones en respuesta a estos bombardeos.
Raíces del conflicto y crisis de salud
La guerra civil que consume al país africano estalló en abril de 2023. El detonante fue la profunda disputa entre el Ejército y las RSF respecto a cómo integrar a este grupo paramilitar dentro de las filas de las fuerzas regulares del Estado. Esta pugna sepultó la frágil transición democrática que se intentaba construir tras el derrocamiento del dictador Omar Hasán al Bashir en 2019, un proceso que ya había sufrido un duro golpe previo con la salida del primer ministro Abdalá Hamdok.
La prolongación de las hostilidades ha generado consecuencias devastadoras que van más allá del campo de batalla:
- Éxodo masivo: Millones de personas han huido hacia países limítrofes o se encuentran desplazadas internamente en condiciones precarias.
- Injerencia externa: La participación de actores internacionales que respaldan a distintas facciones ha dificultado cualquier intento de mediación diplomática.
- Colapso sanitario: La propagación de enfermedades se ha acelerado debido a la falta de agua potable y la inutilización de hospitales y centros médicos por los combates.
- Inseguridad alimentaria: El daño a mercados y rutas de suministro impide que la ayuda humanitaria llegue a las zonas más vulnerables.
A pesar de las constantes peticiones de organismos internacionales para establecer corredores humanitarios y un cese al fuego efectivo, los enfrentamientos no dan tregua. Ambas partes en conflicto mantienen una retórica de acusaciones mutuas por las violaciones a los derechos humanos, mientras la población civil de Sudán queda atrapada en un ciclo de violencia y carencias que parece no tener una resolución cercana en el horizonte político y militar actual.
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