En la región de Medio Oriente, la indumentaria femenina representa mucho más que una simple preferencia estética. Se trata de un complejo sistema donde se entrelazan la herencia cultural, la fe religiosa, las demandas de la sociedad y la propia autonomía de la mujer. Prendas icónicas como el niqab, la abaya o el hiyab no son elementos estáticos; son símbolos cargados de una historia milenaria.
Lejos de las interpretaciones superficiales que suelen darse en otras latitudes, existe una realidad polifacética. En ella conviven la profunda convicción espiritual, la búsqueda de una identidad comunitaria frente a posibles escenarios de exclusión y la resistencia cultural en entornos donde estas tradiciones son ajenas.
Diversidad de prendas y su trasfondo simbólico
Para comprender estas diferencias, Melody Amal Khalil Kabalan —experta en liderazgo interreligioso, especialista en género y juventud, y Fellow del KAICIID (Centro Internacional de Diálogo)— explicó que el hiyab es, probablemente, el velo más distinguido entre las mujeres de fe musulmana. La palabra tiene una doble acepción: define tanto el acto general de cubrir el cabello por motivos de fe como a una prenda puntual.

El hiyab consiste en una tela, usualmente de forma triangular, que resguarda el cabello, la nuca y el cuello. Su uso es común en naciones árabes y comunidades islámicas de todo el planeta, motivado por razones que van desde lo religioso hasta lo político y social. Según Kabalan, quien es además la primera mujer argentina en liderar una institución islámica en su país: “En muchas ocasiones, el debate en Occidente se centra en la imposición; sin embargo, menos se escucha sobre la convicción personal de muchas mujeres que eligen vestirlo por fe y amor a la creación divina”
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El catálogo de vestimentas es extenso y variado:
- Mandil o hiyab básico: Una pieza rectangular o triangular que cubre cabeza y cuello.
- Abaya: Predominante en los estados del Golfo Árabe, es una túnica que destaca por sus colores y bordados. En ciertos contextos, se vincula más a la identidad local y las tradiciones del desierto que a un mandato estrictamente religioso.
- Niqab: Utilizado en entornos más conservadores, cubre todo el rostro excepto los ojos y suele complementarse con guantes oscuros.
- Chador: Popularizado en Irán tras la Revolución de 1979, es una manta negra que deja la cara al descubierto y tiene una fuerte carga simbólica vinculada al recuerdo de Karbala para los chiitas.

Un estudio de la publicación Past & Present de Oxford Academic indica que el uso del velo responde a una mezcla de factores prácticos, estatus social y normativas estatales en ciertos países. No obstante, la investigación aclara que para muchas mujeres musulmanas, portar estas prendas es una expresión personal de identidad y fe, rechazando la idea de que siempre sea producto de una imposición externa.

Contexto histórico y ramificaciones del islam
La pluralidad de estas prácticas también se entiende a través de las dos grandes corrientes del islam: sunitas y chiitas. Esta ruptura ocurrió en el siglo VII tras el fallecimiento del profeta Mahoma. Ken Chitwood, investigador de la Universidad del Sur de California, detalla en The Conversation que la disputa central era la sucesión del liderazgo.
“La cuestión era quién sería el califa —el ‘representante de Dios’— en ausencia del profeta. Mientras que la mayoría se alineaba con Abu Bakr, uno de los compañeros más cercanos del profeta, una minoría optaba por su yerno y primo, Alí. Este grupo sostenía que Alí fue designado por el profeta como líder político y espiritual de la naciente comunidad musulmana”.
Esta división histórica influye en las costumbres actuales. Por ejemplo, el niqab es frecuente en centros de estudio de ciencias islámicas, mientras que en ciudades iraníes más cosmopolitas, el uso del velo tiende a ser más flexible.
Incluso la moda global ha permeado esta tradición. Es común observar diseños exclusivos en las vitrinas de París o marcas deportivas internacionales que incluyen maniquíes con hiyab en las Champs-Élysées, según resalta Kabalan.

El caso extremo de la burka
En Afganistán, la burka es la prenda tradicional que oculta íntegramente el cuerpo y el rostro, permitiendo la visión solo a través de una rejilla. Kabalan aclara que su uso masivo se consolidó con el ascenso del grupo talibán y añade que “la mayoría de las escuelas de pensamiento islámico consideran que esta prenda no tiene que ver con el velo islámico en sí”
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Evolución y factores de influencia
La elección de la vestimenta depende de factores geográficos, climáticos y familiares. En Turquía, por ejemplo, el estilo turco ha ganado fama internacional gracias a las series de televisión, exportando una estética que combina modestia y elegancia moderna.
Desde el punto de vista teológico, Kabalan menciona que el Corán (aleya 24:31) insta a las mujeres a la castidad y a cubrir su escote, pero también impone normas de recato para los hombres, como la instrucción de “bajar la mirada”, aunque esto último suele exigirse con menos rigor social.

El velo como acto de identidad y resistencia
En la última década, el significado del velo ha experimentado una transformación. Investigaciones de la European Sociological Review de Oxford sugieren que, curiosamente, el uso del velo ha crecido entre mujeres jóvenes con alto nivel educativo en entornos urbanos y seculares, funcionando como una señal de integración y reafirmación religiosa.

Asimismo, un estudio en Culture & Psychology realizado en India e Indonesia revela que, en países donde el islam es minoría, el velo se convierte en un marcador de resistencia frente a prejuicios y una forma de desafiar estereotipos sociales.
Sin embargo, esta visibilidad conlleva riesgos. Kabalan advierte que, en el contexto geopolítico actual, las mujeres musulmanas suelen ser las más expuestas a la islamofobia. “En muchos casos, las mujeres musulmanas son quienes resultan más fácilmente identificables y, por lo tanto, más expuestas a episodios de discriminación, precisamente porque llevan una prenda visible que las distingue”
, enfatizó la experta.

Innovaciones y referentes históricos
La industria textil ha adaptado estas prendas a la vida moderna, creando el burkini para actividades acuáticas. Atletas como la egipcia Manal Rostom, quien escaló el Aconcagua en Argentina portando su hiyab, demuestran la versatilidad de estas adaptaciones.

Finalmente, Kabalan recuerda que la historia islámica cuenta con figuras femeninas poderosas y activas, como Khadija bint Khuwaylid (empresaria y primera creyente) y Fatima al-Fihri, fundadora de la Universidad de al-Qarawiyyin en Fez, la más antigua del mundo según la UNESCO.
El debate actual oscila entre quienes defienden que el velo no sea una imposición estatal y aquellas mujeres que lo eligen voluntariamente como un refugio espiritual. Como concluye la especialista, el propio Corán sostiene que “no hay imposición en la religión”
, apelando al libre albedrío del individuo frente a su fe.
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