Desde autorretratos de una creadora invidente acompañada por su perro guía hasta monumentos de relojería con dentaduras que emiten voces de personas fallecidas mediante inteligencia artificial (IA). Esta es solo una parte de la propuesta que presentan los 56 artistas y colectivos de carácter internacional que integran la Bienal 2026 del Museo Whitney de Nueva York, evento que dio inicio este domingo.
En esta ocasión, la muestra ha prescindido de un eje temático central que limite las obras. En su lugar, la organización ha apostado por un modelo donde el diálogo entre las distintas piezas artísticas se desarrolle de una forma fluida y natural.
“Decidimos de antemano que no íbamos a tener una temática específica, sino que íbamos a ver en qué estaban pensando los artistas, ya que la tarea de la Bienal es ver qué está pasando en el arte estadounidense actual”
Así lo manifestó la puertorriqueña Marcela Guerrero, co-curadora de la exhibición, quien realizó un extenso recorrido global para entablar diálogos con 300 artistas directamente en sus talleres y espacios de trabajo.
La inteligencia artificial desde una óptica oscura
A través de las distintas plantas del museo, se hace evidente el peso que las nuevas tecnologías tienen en la creación artística contemporánea. Específicamente, el uso de la IA se manifiesta en esta edición con una estética que evoca lo tenebroso y lo distópico.
Un ejemplo destacado es la instalación titulada ‘CULTUS’, del estadounidense Zach Blas (quien reside en Canadá). Esta obra logra convertir un área del primer piso en una especie de templo de carácter tecno-religioso. En este espacio se invoca a deidades de la inteligencia artificial con el fin de cuestionar los deseos de control y dominación que imperan en la industria tecnológica mundial.
Otra pieza relevante que emplea esta vanguardia tecnológica son las esculturas creadas por Cooper Jacoby. Estas figuras, que remiten visualmente a la estética de la cinta ’2001: A Space Odyssey’, consisten en relojes equipados con intercomunicadores y dientes, a través de los cuales se reproducen mensajes generados por IA con los timbres de voz de sujetos que ya han muerto.
“Para recrear las voces de las personas muertas (el artista utiliza) las voces que han dejado en Instagram. En cierta forma es casi como un altar para estas personas”
señaló Guerrero al respecto de esta perturbadora obra.

Conexiones y redes en el arte contemporáneo
Aunque no existe un hilo conductor obligatorio, las obras se entrelazan como las partes de un rompecabezas a lo largo de los pisos quinto y sexto de la institución. La intención de esta edición es analizar las transformaciones en el arte de Estados Unidos, cuestionando no solo la naturaleza de la creación, sino también las implicaciones de lo que se define como “estadounidense”.
Según la explicación de Guerrero, la Bienal pone de manifiesto las “redes que nos conectan a todos”. La comisaria detalla que esto se observa en diversos niveles:
- Nivel geopolítico: Presencia de artistas como Ignacio Gatica, proveniente de Chile.
- Influencia ideológica: Análisis de países donde, a falta de presencia militar, existió una ocupación de ideas.
- Alcance global: Participación de creadores de naciones como Vietnam o Afganistán, donde la influencia del poder estadounidense ha sido determinante.

La arquitectura como reflejo de la ideología
La obra de Ignacio Gatica mencionada anteriormente consiste en un documental enfocado en ‘Sanhattan’, el núcleo financiero de Santiago de Chile. Este sector guarda una gran similitud con Manhattan, pues fue desarrollado tras la dictadura de Augusto Pinochet (periodo comprendido entre 1973 y 1990). La pieza funciona como una crítica a la arquitectura que ensalza el modelo de libre mercado impulsado por los “Chicago Boys”, economistas chilenos formados en universidades de Estados Unidos.
La ubicación de esta obra no es azarosa: desde el lugar donde se proyecta el video, es posible divisar el Empire State Building. Sobre esta disposición, Gatica aclaró que:
“Fue una decisión curatorial para que existiese un contraste real como físico con la ciudad”
Finalmente, la muestra incluye al colectivo kekahi wahi, integrado por Sancia Miala Shiba Nash y Drew K. Broderick. Este grupo presenta un video satírico de entrenamiento físico grabado en Hawái, el cual sirve como una metáfora sobre la resistencia frente a la colonización y la crisis sanitaria en la región del Pacífico Sur.
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