La incertidumbre respecto a un nuevo repunte en el costo de vida ha regresado con fuerza tras el estallido de la guerra en Irán. El encarecimiento de los recursos energéticos y la inestabilidad en las rutas marítimas estratégicas han incrementado significativamente el riesgo de inflación. Durante esta semana, el TTF de Ámsterdam, que sirve como índice de referencia para los contratos de gas natural en el continente europeo, registró un alza superior al 40% como consecuencia de ataques ejecutados por drones iraníes contra instalaciones de gas licuado en Qatar.
En este escenario, el estrecho de Ormuz juega un papel fundamental, ya que por este punto geográfico transita cerca del 20% del crudo consumido en todo el planeta. Según los pronósticos de Funcas, la inflación en el país podría sostenerse por encima del 3% hasta el periodo estival, para luego descender paulatinamente hacia un 2,5% a finales de año, bajo el supuesto de que el enfrentamiento bélico no se extienda por más de tres meses. Por otro lado, la entidad prevé que el PIB crecería dos décimas menos de lo calculado antes de que iniciara el conflicto.
De acuerdo con el análisis de Gonzalo Escribano, quien se desempeña como investigador principal en Energía y Clima del Real Instituto Elcano, la coyuntura actual posee
“mucha seriedad”
, debido a que las hostilidades han provocado un
“choque de oferta”
que, en sus palabras,
“nos va a costar mucha inflación”
. No obstante, el experto ha precisado que, pese al reciente incremento de precios, la situación aún no alcanza los niveles críticos experimentados durante la invasión a Ucrania. Escribano detalló que, mientras en el año 2022 el petróleo superó los 180 dólares por barril, en la actualidad la cotización de este recurso se mantiene en menos de la mitad de esa cifra.
Vigilancia sobre la infraestructura energética
Por su parte, el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo, ha señalado que cualquier daño potencial en la infraestructura de energía o un eventual bloqueo en Ormuz causaría
“un impacto mucho mayor”
en el valor del petróleo. Izquierdo también advirtió que la transferencia del alza de los hidrocarburos hacia el resto de los sectores económicos
“es bastante rápida”
. En este sentido, el analista considera altamente probable que el indicador de inflación correspondiente al mes de marzo, cuyo dato de avance será difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el próximo 27 de marzo, ya muestre los primeros signos de este encarecimiento energético reciente.
Proyecciones sobre un fenómeno transitorio
A pesar de las señales de alerta, Gregorio Izquierdo sostiene que esta subida de los precios se perfila como algo
“previsiblemente transitorio”
. Según su visión profesional, todavía es prematuro para
“anticipar si este shock”
logrará afectar directamente a la inflación subyacente, que es el indicador que mide las presiones más estables y persistentes sobre el consumo. Entre los puntos críticos que deben monitorearse, el titular del IEE resaltó el aumento de los costos en el transporte y el riesgo de que las trabas en las cadenas de suministro modifiquen la trayectoria del Índice de Precios de Consumo (IPC).
Finalmente, Gonzalo Escribano utilizó el ejemplo de los fertilizantes para ilustrar la gravedad del panorama: estos suministros podrían sufrir alteraciones severas, lo que terminaría impactando en una reacción en cadena sobre los precios de los alimentos y productos del sector agrícola. El investigador concluyó que estas presiones inflacionistas en el corto plazo
“pueden remitir si esto es temporal”
, aunque advirtió que ciertos efectos podrían volverse crónicos a medio y largo plazo si no se logra una resolución pronta del conflicto bélico.
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