Debido a la reciente ofensiva que afectó diversas zonas de procesamiento de crudo, las autoridades iraníes establecieron este domingo una restricción en el suministro de carburante, permitiendo únicamente el despacho de 20 litros de gasolina por persona cada día. Esta determinación, descrita como una acción de carácter temporal por el gobernador de Teherán, Mohamad Sadeg Motamedian, se dio a conocer luego de que una densa humareda contaminante se dispersara sobre la ciudad capital tras los estallidos.
Impacto en la infraestructura energética
Antes de que se intensificaran las hostilidades, en Irán ya existían topes de consumo situados entre los 30 y 40 litros por cada carga, según la zona geográfica. Sin embargo, la incursión bélica atribuida a Israel provocó daños directos en cuatro depósitos de almacenamiento y un centro dedicado a la transferencia de derivados del petróleo ubicados en las provincias de Teherán y Alborz. Estos pormenores fueron ratificados por Keramat Veis Karami, quien se desempeña como director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Distribución de Productos Petrolíferos.
El saldo trágico de los bombardeos incluye el fallecimiento de cuatro conductores de camiones cisterna. Ante la peligrosidad del ambiente, la Organización de Protección Ambiental de Irán emitió una alerta urgente solicitando a la ciudadanía no salir de sus residencias, ya que los incendios en los complejos petroleros generaron una alta toxicidad en el aire de la región.
“un paso más en la profundización del daño a la infraestructura militar del régimen terrorista iraní”
Desde el bando atacante, las Fuerzas Armadas de Israel confirmaron la ejecución de operativos guiados por servicios de inteligencia dirigidos a depósitos que, según su versión, son utilizados por las milicias locales para sostener su andamiaje militar. Mediante un comunicado oficial, el ejército israelí subrayó que esta acción busca socavar las capacidades logísticas del país vecino.
Escalada de violencia y objetivos estratégicos
La ofensiva nocturna dejó una visible columna de humo sobre el cielo capitalino, lo que obligó a las instituciones de salud a reiterar la recomendación de permanecer en espacios cerrados para evitar cuadros de intoxicación. Este evento es significativo, pues marca la primera ocasión en que una instalación de carácter industrial civil es blanco de un ataque directo en el marco de este conflicto. Por su parte, fuentes oficiales de la nación persa responsabilizaron directamente a Estados Unidos y al régimen sionista por la destrucción en la planta que suministra energía al norte del territorio.
Desde el inicio de la campaña militar conjunta hace una semana, los reportes provenientes de Teherán señalan una cifra superior a los 1.000 fallecidos y la pérdida total de millares de estructuras. Entre los puntos estratégicos golpeados por los misiles se encuentran la oficina de quien fuera el líder supremo Ali Khameni, el palacio presidencial y la sede del Consejo de Seguridad Supremo.
La tensión alcanzó un punto crítico el sábado por la noche con el estallido de incendios masivos en las zonas de acopio de combustible. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió públicamente que la siguiente etapa de las operaciones militares incluirá “muchas sorpresas” para sus adversarios.
Balance regional de la crisis
El propósito declarado de estas maniobras por parte de Israel y sus aliados es desarticular el poder político del sistema actual, además de neutralizar el programa nuclear y la tecnología de misiles balísticos de la nación. Tras el deceso de Ali Khameni durante las primeras 24 horas del enfrentamiento, el movimiento chií Hezbollah se incorporó activamente a la contienda lanzando ataques contra el norte del territorio israelí en represalia.
La geografía de la guerra se ha expandido rápidamente por la región. En suelo iraní se registran 1.332 civiles muertos, mientras que en Israel se reportan diez víctimas mortales por las represalias de la República Islámica. En Líbano, el conteo de fallecidos ya supera los 200, destacando que tan solo la última noche al menos 41 personas perdieron la vida durante una incursión militar israelí en la aldea de Nabi Chit, situada en el valle de la Bekaa.
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