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Crisis de GPS en Oriente Medio: 1.000 barcos pierden su ubicación

En el complejo escenario bélico que atraviesa actualmente Medio Oriente, la seguridad tecnológica de los buques de carga y petroleros ha quedado en entredicho. Se ha revelado que las capacidades de los sistemas de posicionamiento global (GPS) de estas embarcaciones son, paradójicamente, inferiores a las de un teléfono celular moderno.

Analistas especializados señalan que esta vulnerabilidad técnica es la razón por la cual, tras el incremento de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel contra diversos actores regionales, aproximadamente 1.000 barcos han quedado incapacitados para determinar su ubicación en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, ya sea de forma intermitente o constante.

Dimitris Ampatzidis, experto senior en riesgos de la consultora de inteligencia energética Kpler, detalló que esta cifra afecta a casi la mitad de los buques que operan en esa zona estratégica. La gran mayoría de estos incidentes se concentran frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos y Omán.

El funcionamiento básico de la navegación satelital requiere una red de satélites que emiten señales horarias a la superficie terrestre. Los smartphones actuales tienen la ventaja de procesar datos de cuatro constelaciones distintas: el GNSS estadounidense, el europeo Galileo, el ruso GLONASS y el sistema chino BeiDou.

Petroleros frente a la costa de Fujairah, mientras Irán promete disparar a los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, 3 de marzo de 2026 (REUTERS/Amr Alfiky)

Sumado a esto, los móviles utilizan frecuencias duales para mayor precisión. En contraste, Todd Humphreys, profesor de ingeniería en la Universidad de Texas en Austin, explicó que una gran cantidad de barcos todavía dependen exclusivamente de la señal L1 C/A, una tecnología civil que no ha sido actualizada desde los años 90.

Esta limitación impide que los navíos utilicen sistemas alternativos como Galileo o BeiDou si el GPS principal sufre fallos. Según Humphreys, el panorama en la aviación es todavía más preocupante debido a las estrictas regulaciones del sector.

“Hoy en día, no se encuentra ningún avión en el mundo cuyo receptor GPS integrado sea capaz de rastrear e interpretar señales distintas del GPS L1 C/A. Por lo tanto, está obsoleto desde hace 15 años”

Tácticas de interferencia y suplantación

Para la experta Katherine Dunn, autora de la obra “Little Blue Dot” sobre la historia del GPS, bloquear esta tecnología no es una tarea de alta complejidad técnica. Según Dunn, solo se requiere de un transmisor de radio que emita en la misma frecuencia pero con mayor intensidad, lo que genera lo que ella describe como un “muro de confusión”.

Pescadores trabajan ante un petrolero en el sur del Estrecho de Ormuz (AP/Kamran Jebreili, Archivo)

Sin embargo, existe una técnica mucho más peligrosa denominada suplantación de identidad (spoofing), la cual afecta directamente al Sistema de Identificación Automática (AIS). Este sistema emite cada segundo datos clave sobre la identidad y ubicación del buque.

Mediante la suplantación, se manipula la señal para que el barco reporte una ubicación falsa o incoherente. En casos extremos, las naves pueden aparecer posicionadas sobre tierra firme en Irán o los Emiratos, provocando un caos operativo absoluto.

Navegación manual y dependencia tecnológica

El impacto del GPS es transversal, ya que también sincroniza los relojes internos, los sistemas de radar y los sensores de velocidad de los buques. Por ello, transitar zonas críticas como el Estrecho de Ormuz sin estas herramientas representa un riesgo extremo.

Un capitán de la marina mercante consultado bajo anonimato subrayó que el tamaño actual de los barcos hace que la asistencia electrónica sea indispensable. Ante las interferencias, las tripulaciones se ven forzadas a recurrir a técnicas del siglo XX, como el uso de puntos de referencia visuales y radares convencionales.

Un buque iraní (Europa Press/Archivo)

Bloqueos con fines defensivos

Es importante destacar que la interferencia de señales no es solo una herramienta de ataque, sino también de defensa. Las naciones del Golfo despliegan estos sistemas para proteger sus fronteras de los drones iraníes Shahed, que utilizan navegación satelital para sus ataques.

Tanto Israel como Irán han implementado bloqueos prolongados durante sus conflictos recientes. Humphreys resalta que los gobiernos están dispuestos a sacrificar la estabilidad de servicios civiles, aplicaciones de transporte o logística local a cambio de la seguridad nacional.

Aunque se están gestando alternativas tecnológicas basadas en el campo magnético de la Tierra o la navegación inercial, para el grueso de la flota marítima mundial, prescindir del GPS es una posibilidad que aún pertenece al futuro lejano.

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