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Células pulmonares: clave para prevenir alergias y asma prolongada

Un equipo de investigadores pertenecientes al Institut Pasteur ha logrado identificar que determinadas células estructurales localizadas en los pulmones poseen la capacidad de almacenar una suerte de memoria inmunológica. Este mecanismo biológico permitiría salvaguardar al organismo frente a diversas reacciones alérgicas durante periodos prolongados de varios meses.

El estudio científico, cuyos detalles fueron difundidos a través de la revista especializada Nature Immunology, revela que los denominados fibroblastos —elementos tradicionalmente vinculados a las labores de soporte y reconstrucción de tejidos— desempeñan también una función protagónica en el sistema de defensa del cuerpo humano.

El impacto de los microorganismos en la salud respiratoria

De acuerdo con la investigación, la presencia de fragmentos de bacterias o virus en el entorno pulmonar puede activar una respuesta del sistema inmune que deja una impronta duradera en estas células. Dicha señal genera una alteración en su comportamiento a largo plazo, lo cual disminuye drásticamente las posibilidades de manifestar alergias respiratorias o episodios de asma severa.

Este hallazgo es fundamental para el desarrollo de nuevas tácticas de prevención sanitaria, especialmente considerando el incremento global de patologías asmáticas y alérgicas registrado en los últimos años.

La relevancia de la exposición temprana

Desde hace décadas, la comunidad científica ha observado que el contacto con microorganismos a edades tempranas parece mitigar el riesgo de padecer alergias en el futuro. Este concepto, denominado “hipótesis de la higiene”, plantea que la interacción con microbios durante la niñez facilita un desarrollo equilibrado del sistema inmunitario.

El hallazgo revela que los fibroblastos pueden almacenar información inmunológica tras la exposición a fragmentos microbianos en los pulmones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pese a la aceptación de esta teoría, el proceso biológico exacto que la sustentaba no se conocía con precisión hasta ahora. Para profundizar en ello, los expertos del Institut Pasteur y del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia (Inserm), bajo la coordinación de Gérard Eberl y Lucie Peduto, desarrollaron ensayos en modelos animales.

  • Se introdujeron componentes bacterianos y virales en los pulmones de ratones de laboratorio.
  • Dicha acción activó una respuesta inmunitaria de tipo 1, similar a la que ocurre ante infecciones comunes.
  • Al suministrar alérgenos simultáneamente, los animales no mostraron reacciones negativas.
  • Esta protección inmunológica se mantuvo activa por un lapso de al menos seis semanas tras el contacto inicial.

Una defensa extendida por varios meses

Las pruebas determinaron que una única interacción con estos fragmentos de microbios es capaz de proporcionar más de tres meses de blindaje contra nuevos agentes alérgenos. Por el contrario, los ejemplares que no recibieron dicho estímulo previo presentaron inflamaciones respiratorias agudas, caracterizadas por una presencia masiva de eosinófilos (células inmunes ligadas a los procesos alérgicos).

Asimismo, los científicos constataron que, si no existe esta protección base, los pulmones parecen quedar condicionados para responder con una agresividad superior ante contactos futuros. La investigación destaca que los fibroblastos son los encargados de retener esta memoria de protección.

La exposición temprana a microbios reduce el riesgo de alergias respiratorias al modificar el comportamiento de las células estructurales pulmonares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Históricamente, la capacidad de recordar amenazas se otorgaba exclusivamente a los linfocitos B y T. No obstante, este estudio demuestra que la memoria inmunitaria no reside únicamente en esas células convencionales, sino en la propia estructura del tejido del pulmón.

Para facilitar la comprensión de este fenómeno, los especialistas proponen una analogía: los pulmones funcionan como un edificio equipado con sensores de seguridad. Mientras que las células inmunes actúan como los guardias que intervienen ante un peligro, los fibroblastos forman parte de los muros y cimientos. La novedad es que esta «infraestructura» puede archivar datos de amenazas pasadas para evitar respuestas desproporcionadas del sistema.

“La originalidad de nuestros hallazgos radica en que esta memoria no proviene de células inmunitarias, sino de células estructurales de los pulmones”, señaló Lucie Peduto.

La memoria inmunitaria del pulmón se consolida por modificación epigenética del gen Ccl11, lo que reduce la producción de eotaxina y previene las crisis asmáticas (Créditos: Freepik)

En términos prácticos, el tejido pulmonar opera como una bitácora biológica. Tras la exposición a microbios, las células registran la vivencia y ajustan su modo de actuar para enfrentar de manera distinta los estímulos venideros.

Mecanismos genéticos y regulación de la eotaxina

El grupo de investigación halló que esta memoria se consolida a través de una modificación epigenética en el gen Ccl11. Este gen es el encargado de generar la proteína CCL11, conocida como eotaxina, la cual es responsable de atraer a los eosinófilos hacia el área pulmonar, disparando la cascada alérgica.

Al ocurrir el cambio epigenético en los fibroblastos, la generación de eotaxina cae significativamente. Esto impide que los eosinófilos se agrupen en el tejido, evitando así la crisis alérgica. Amy Blondeau, investigadora del proyecto, puntualiza que esta alteración funciona como una memoria tisular que resguarda al individuo por meses.

Hacia nuevas terapias preventivas

Este descubrimiento proyecta un horizonte innovador en la medicina respiratoria. Una de las rutas que se exploran es la estimulación controlada de esta respuesta de defensa. Un ejemplo mencionado es el uso del OM-85, un agente inmunomodulador empleado actualmente para prevenir infecciones de carácter recurrente.

Las terapias futuras podrían dirigirse al epigenoma de los fibroblastos para prevenir o tratar alergias y asma mediante la regulación de la inmunidad local (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adicionalmente, se plantea la creación de tratamientos que actúen directamente sobre el epigenoma de los fibroblastos para restaurar la protección en pacientes alérgicos. Aunque el avance es significativo, los expertos recalcan que aún es necesario investigar la duración de esta memoria en seres humanos y determinar los protocolos más seguros para su inducción clínica.

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