En el Reino Unido, una innovadora herramienta diseñada para examinar la condición física de los perros de raza ha encendido las alarmas en el sector veterinario y de criadores. Existe la posibilidad de que hasta 67 razas populares sean excluidas de los procesos de reproducción autorizada, a menos que logren satisfacer una serie de parámetros de salud sumamente rigurosos. Dentro de este grupo de animales bajo la lupa se encuentran los emblemáticos corgis, famosos a nivel mundial por su histórica relación con la difunta reina Isabel II.
Este mecanismo de evaluación ha sido estructurado por el Grupo Parlamentario Multipartidario para el Bienestar Animal. Su objetivo principal es transformar de manera radical la crianza de perros, enfocándose en la prevención de patologías vinculadas a características físicas específicas. El sistema, denominado Innate Health Assessment, se encarga de auditar diez rasgos físicos que se consideran extremos y potencialmente dañinos para la calidad de vida del animal, entre los que destacan:
- Nariz excesivamente corta.
- Hocico plano y pliegues de piel abundantes.
- Ojos prominentes o párpados caídos.
- Problemas de maloclusión mandibular.
El escrutinio también se extiende con especial énfasis a los perros de patas muy cortas, tales como los dachshunds (perros salchicha) y los ya mencionados corgis. Los expertos que impulsan la medida indican que cuando la separación entre el pecho y el suelo no alcanza el tercio de la altura total hasta los hombros, el animal corre un alto riesgo de sufrir deformaciones en la columna, dolores crónicos en las articulaciones o artritis temprana. Según los promotores de esta herramienta, estos rasgos morfológicos resultan en dolor, malestar y frustración para los caninos desde el momento de su nacimiento.

Aunque actualmente esta lista de verificación ha sido presentada ante la Cámara de los Lores como una iniciativa de carácter voluntario, diversos analistas sugieren que el sistema podría adquirir un estatus obligatorio en los próximos años. De aprobarse oficialmente esta ley, el único camino para obtener una licencia de cría legal sería que el ejemplar evaluado consiga una calificación mínima de ocho sobre diez en la escala de salud. No obstante, las exigencias se volverán más severas con el tiempo: se espera que el puntaje mínimo suba a nueve puntos en un lustro y alcance la perfección de diez puntos en una década.
“El plan es que en diez años no haya un solo perro criado en el Reino Unido por un criador autorizado que presente conformaciones extremas”
Esta declaración pertenece a Dan O’Neill, profesor asociado de epidemiología de animales de compañía en el Royal Veterinary College y uno de los principales responsables del desarrollo de esta herramienta de diagnóstico.
Impacto en la monarquía y la exposición Crufts
La tensión sobre este tema ha crecido debido a la proximidad de Crufts 2026, reconocido como el certamen de perros de raza pura más importante del mundo. Esta competencia, que se celebra en Birmingham, reunirá a cerca de 19.000 ejemplares, donde las nuevas reglas podrían catalogar como “incumplidoras” a muchas de las razas predilectas del público británico. En caso de implementarse la ley, se vería interrumpida la cría de ejemplares como el Bulldog, Pug, Boxer, Scottish Terrier y el Mastín Napolitano, además del Welsh Corgi y el Dachshund.

El debate cobra una dimensión histórica y sentimental al tocar a los corgis, considerados un símbolo cultural de la conexión entre la monarquía y el pueblo en el Reino Unido. La reina Isabel II mantuvo un vínculo inquebrantable con esta raza durante toda su vida, llegando a poseer más de 30 ejemplares de Pembroke Welsh Corgis y Dorgis, quienes formaron parte esencial de su entorno más íntimo y oficial.
Por su parte, los defensores de estas razas han manifestado su rotunda oposición a los criterios técnicos planteados. Margaret Hoggarth, secretaria de la Liga Welsh Corgi, cuestionó duramente la lógica de la evaluación propuesta:
“Intentan decir que cualquier perro con cierta apariencia no es saludable, pero cualquiera que haya trabajado con corgis sabe que son una raza muy saludable. No tienen los problemas que se ven en otras razas, pero lamentablemente se les clasifica a todos solo por tener patas cortas”.
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