La administración gubernamental de Hungría hizo oficial este viernes la deportación de siete funcionarios pertenecientes al banco estatal ucraniano Oschadbank. Estos ciudadanos permanecieron bajo custodia desde el día anterior por presuntos vínculos con el lavado de activos, en un episodio que las autoridades de Kiev han denunciado públicamente como un acto de ser
«secuestrados»
, lo cual agrava las fricciones diplomáticas entre ambos Estados.
Detalles de la incautación
Zoltan Kovacs, quien se desempeña como portavoz del Ejecutivo húngaro, detalló que el grupo —que incluía a un exgeneral de los servicios de inteligencia de Ucrania— fue interceptado mientras movilizaba
«grandes cantidades»
de dinero en efectivo desde suelo húngaro con destino a territorio ucraniano. Ante este escenario, Budapest ha exigido explicaciones formales a las autoridades de Kiev.
A través de sus canales oficiales, Kovacs lanzó una advertencia sobre la magnitud de estos flujos financieros:
«Desde enero, 900 millones de dólares y 420 millones de euros en efectivo, así como 146 kilos de oro han sido transferidos a través de Hungría a Ucrania»
. Estos movimientos precedieron la decisión de expulsar a los siete implicados.
Vínculos con la criminalidad y montos retenidos
El vocero húngaro señaló que se mantiene en curso una investigación para determinar si estos capitales poseen nexos con lo que él denominó como una
«mafia de guerra ucraniana»
. Durante el procedimiento realizado por la Oficina Nacional de Impuestos y Aduanas (NAV), los agentes confiscaron los siguientes valores:
- 40 millones de dólares en efectivo.
- 35 millones de euros.
- 9 kilogramos de oro.
Reacción de la diplomacia ucraniana
En respuesta a estos hechos, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania emitió una recomendación a sus habitantes para que eviten viajar a Hungría. Del mismo modo, solicitaron que se liberara de forma inmediata a los trabajadores del Oschadbank.
El canciller ucraniano, Andri Sibiga, calificó la situación como una
«retención injustificada»
de los funcionarios. Según la versión de Sibiga, el personal simplemente
«transportaban divisas y metales bancarios»
en una ruta logística que conectaba al Raiffeisen Bank Austria, en Viena, con la sede del Oschadbank, utilizando a Budapest como punto de tránsito.
Este conflicto se suma a la ya deteriorada relación bilateral por la postura de Hungría frente a la invasión rusa. Recientemente, la tensión escaló debido a que las autoridades de Ucrania bloquearon el transporte de crudo ruso mediante el oleoducto Druzhba, afectando el suministro energético de Hungría y Eslovaquia.
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