El titular del Ministerio de la Presidencia de Panamá, Juan Carlos Orillac, ha confirmado que la adquisición a escala global de la firma energética AES por parte de un consorcio internacional liderado por BlackRock y EQT no traerá consecuencias directas para la nación. Según el funcionario, esta transacción no modifica la estructura jurídica de las operaciones que la empresa ejecuta en el país.
En un encuentro con los medios de comunicación, el ministro aclaró que este movimiento financiero se define como una operación corporativa entre entidades privadas. Por tal motivo, el Estado panameño no posee facultades para intervenir en el proceso de compraventa de acciones que se desarrolla a nivel matriz.
Orillac subrayó que, aunque Panamá tiene el rol de socio minoritario en ciertos proyectos de energía vinculados a AES, esto no concede al gobierno la capacidad de injerencia sobre el traspaso de los accionistas internacionales.
“El proceso de venta de acciones de AES es un tema privado. Nosotros somos socios en algún porcentaje dentro de Panamá, pero eso no significa que la operación tenga una afectación directa al país”
Así lo manifestó el ministro al ser consultado sobre el anuncio de compra efectuado esta semana por el grupo de inversionistas globales.
Asimismo, el funcionario precisó que, desde la perspectiva legal y de control, las sociedades que funcionan en Panamá seguirán siendo las mismas, sin importar los ajustes en la composición de los dueños de la casa matriz. 
De acuerdo con su explicación, los activos energéticos locales conservan su organización empresarial, garantizando que el marco regulatorio de Panamá siga teniendo plena validez y aplicación.
“El hecho de que cambien los accionistas no altera la existencia de las sociedades. Las empresas continúan operando bajo las mismas reglas y bajo la supervisión de las autoridades del país”
Esta fue la respuesta del jefe de la Presidencia al analizar el posible efecto de la transacción dentro del mercado eléctrico nacional.
Detalles de la transacción internacional
La movida financiera, anunciada con alcance mundial, contempla la compra de la eléctrica de origen estadounidense AES por una cifra cercana a los 9.144 millones de euros. El objetivo de este consorcio es robustecer su presencia en el área de infraestructura de energía y desarrollo de proyectos de generación en diversos territorios internacionales.
En su reporte oficial, la organización remarcó que esta adquisición es clave para potenciar su plan de expansión a largo plazo. El enfoque principal se centra en activos regulados dentro de los Estados Unidos, así como en proyectos de carácter estratégico en América Latina, región donde la compañía posee una trayectoria consolidada.
Específicamente para el escenario panameño, la firma ha indicado que esta operación de nivel corporativo no varía la administración de sus activos locales. Tampoco se verá afectado el esquema legal vigente, puesto que las filiales en el país mantendrán sus labores bajo la vigilancia de las autoridades de Panamá especializadas en el sector de energía. 
El proceso de venta todavía debe cumplir con una serie de trámites regulatorios y condiciones estándares para este tipo de fusiones corporativas. Según el cronograma preliminar difundido por las empresas involucradas, se estima que el cierre oficial de la transacción ocurra entre finales de 2026 y los primeros meses de 2027.
La relevancia de AES en el mercado panameño
La influencia de AES en Panamá es determinante para el sistema de generación eléctrica del país. La compañía lidera diversos proyectos estratégicos que suministran una parte vital de la energía que consume la población y la industria nacional.
Las entidades que forman parte de este conglomerado empresarial aportan una cuota significativa a la capacidad instalada del parque eléctrico panameño. Esto lo logran mediante la operación de plantas de generación diversificadas, que incluyen tanto el sector hidroeléctrico como el térmico. 
Dentro de este portafolio de instalaciones destacan las centrales hidroeléctricas y las plantas que utilizan gas natural, las cuales son piezas fundamentales del sistema interconectado nacional para asegurar el abastecimiento.
Sumado a sus activos propios, AES cuenta con participaciones accionarias en otras firmas generadoras, lo que consolida su hegemonía en el mercado de electricidad de Panamá.
Una de las piezas de infraestructura más críticas vinculadas a este grupo es la planta generadora a base de gas natural situada en la provincia de Colón. Esta es valorada como una de las plantas térmicas más determinantes de la nación por su volumen de producción y su importancia para la estabilidad del servicio eléctrico.
Al sumar todas sus operaciones, las compañías ligadas a AES controlan aproximadamente una tercera parte de toda la capacidad instalada en el sistema de energía de Panamá, evidenciando el peso estratégico del grupo en el sector.
A pesar de esta vasta presencia, la administración gubernamental insiste en que el traspaso de la matriz no impactará el día a día de las sucursales locales, ni cambiará las normativas que rigen el mercado energético.
Las autoridades han sido enfáticas al señalar que el esquema energético nacional permanece bajo la supervisión de instituciones locales. Por ende, cualquier compañía del ramo tiene la obligación de acatar las leyes fijadas por el marco regulatorio actual.
En conclusión, la postura del Ejecutivo es que este acuerdo corporativo internacional no altera el vínculo entre el Estado y las operadoras del sector, manteniendo intacto el modelo de fiscalización vigente.
Mientras se concretan las aprobaciones finales, las actividades de AES en el territorio nacional seguirán su curso habitual, respetando sus planes de producción eléctrica y sus deudas contractuales con el sistema nacional de energía.
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