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A 14 años del Costa Concordia: Crónica del naufragio y la traición

Habiendo transcurrido más de 14 años del desastre que marcó un antes y un después en la navegación comercial contemporánea, el fatídico nombre del Costa Concordia continúa resonando como sinónimo de una de las mayores catástrofes marítimas de la historia reciente. Durante la noche del 13 de enero de 2012, esta lujosa embarcación, que en su momento era distinguida como una de las más sofisticadas tecnológicamente, terminó encallada frente a la isla de Giglio, en territorio italiano. Lo que se planificó como un viaje de descanso y recreación se transformó drásticamente en un escenario de terror en apenas unos instantes.

Con una población flotante de más de 4.200 personas, el gigantesco crucero sufrió un naufragio que dejó como saldo trágico 32 víctimas mortales y más de cien heridos de diversa gravedad. Estas cifras no solo conmocionaron a la opinión pública, sino que obligaron a una revisión profunda de los protocolos de seguridad en los buques de gran calado. Las fotografías del coloso metálico recostado sobre su costado en el mar, a escasa distancia de la costa, dieron la vuelta al mundo como un símbolo del trauma vivido por los sobrevivientes y la irreparable pérdida de vidas humanas.

El desastre del Costa Concordia dejó un saldo de 32 muertos y más de un centenar de heridos (REUTERS/Alessandro Bianchi)

El tribunal de justicia posteriormente halló culpable al capitán Francesco Schettino por cargos que incluyeron homicidio involuntario. Más allá de la condena penal que actualmente cumple y del grave error operativo cometido en el puente de mando, el caso quedó marcado por la indignante decisión del capitán de abandonar el navío antes de que se completara la evacuación total de los pasajeros y la tripulación bajo su cargo.

La reconstrucción de la tragedia en el Mediterráneo

La travesía inició el 13 de enero desde el puerto de Civitavecchia, con el objetivo de cumplir un itinerario de siete días por las aguas del mar Mediterráneo. Según reportes de la cadena BBC, el buque se dirigió hacia la isla de Giglio pasadas las 19:00 horas. Fue en ese trayecto donde el capitán optó por desviarse de la ruta establecida para realizar el “inchino”, una maniobra no oficial que consiste en acercarse peligrosamente a la costa como un saludo visual para los residentes de la isla.

Exactamente a las 21:45, mientras navegaba a una velocidad de 16 nudos (cerca de 30 kilómetros por hora), el Costa Concordia impactó contra una formación rocosa. El choque generó una apertura de 53 metros en la estructura del casco, lo que permitió la inundación inmediata de cinco compartimentos estancos y provocó un fallo total en el suministro eléctrico. Este daño crítico alcanzó la sala de máquinas, dejando a la enorme embarcación sin capacidad de propulsión y totalmente a la deriva.

La decisión del capitán Francesco Schettino de realizar la maniobra nunca fue autorizada por la naviera (AFP)

A pesar de que este tipo de maniobras de acercamiento eran realizadas en ocasiones previas, la empresa nunca las autorizó formalmente. El siniestro fue el resultado directo de una determinación arbitraria del mando superior, que decidió ignorar los procedimientos de seguridad estándar. Se confirmó que el capitán Schettino dio la orden de acercamiento a pesar de los riesgos evidentes por la proximidad de las rocas, retrasando además la notificación oficial sobre la gravedad de los daños sufridos.

Los testimonios recopilados por CNN describen una noche de absoluta incredulidad y miedo. En el momento en que el crucero perdió la iluminación y comenzó a inclinarse de forma violenta, se desató el caos entre los presentes. La gestión de la comunicación fue errática y tardía, registrándose demoras de hasta sesenta minutos mientras cientos de personas buscaban desesperadamente una guía en medio de la confusión.

Varios de los afectados sostuvieron que jamás recibieron directrices claras sobre cómo utilizar los botes de salvamento. Además, la inclinación del buque alcanzó los 30 grados, lo que hizo prácticamente imposible caminar por los pasillos. Ante la desesperación, un grupo numeroso de pasajeros decidió lanzarse a las gélidas aguas para nadar una distancia aproximada de 100 metros hasta alcanzar tierra firme.

El buque comercial naufragó a escasos metros de la costa de la isla de Giglio (AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE)

Cerca de las 23:19 horas, en el punto más crítico de la evacuación, el capitán Schettino dejó la embarcación. Registros oficiales de audio obtenidos por All That Interesting documentaron el momento en que un oficial de la guardia costera le ordenaba de forma imperativa que regresara al buque para coordinar el rescate.

Respecto a este comportamiento, Roberto Bosio, un tripulante que participó activamente en las labores de auxilio, expresó de forma contundente:

“Solo un hombre deshonroso habría dejado a todos esos pasajeros a bordo. Fue la experiencia más horrible de mi vida. Una tragedia, un dolor que llevaré conmigo para siempre”

.

Por su parte, un funcionario de la isla de Giglio relató a la BBC que durante la emergencia no hubo contacto con oficiales de alto rango y describió la situación de la siguiente manera:

“No podía entender qué estaba pasando, el movimiento era tan violento. De repente, me costaba mantenerme en pie. Era muy desorientador. Si dabas un paso adelante, te caías. No podías distinguir entre arriba y abajo. No podías caminar. Fue entonces cuando cundió el pánico y también se fue la luz. Las luces se apagaron por todas partes”

.

A finales de 2014 recuperaron el último cuerpo de una víctima del naufragio, casi tres años después (AP)

El proceso de evacuación dejó al descubierto fallas sistémicas graves en la administración de emergencias. Tras el impacto inicial, los responsables no comunicaron la magnitud real de la avería a las autoridades costeras de Italia, e incluso llegaron a informar a los pasajeros que la situación se limitaba a un simple problema eléctrico para no generar alarma.

Fue apenas a las 22:33 cuando se activó la señal de alarma general, momento en el que la inclinación del Costa Concordia ya superaba los 30 grados, obstaculizando las salidas de emergencia. La orden definitiva para abandonar el barco se emitió a las 22:54, casi una hora después de que el casco fuera perforado por las rocas.

Si bien la gran mayoría pudo ser evacuada mediante botes salvavidas, muchos debieron lidiar con la falta de información y la dificultad física del terreno inclinado. La guardia costera coordinó un despliegue de helicópteros y lanchas de rescate que se extendió hasta la jornada del domingo.

El Costa Concordia fue puesto en vertical en septiembre de 2013 y remolcado en julio de 2014 (EFE)

Entre los últimos rescatados con vida se encontraban el oficial Marrico Giampietroni, quien presentaba lesiones, y una pareja de origen surcoreano que había quedado atrapada en su camarote. La cifra final de decesos se fijó en 32 personas, y el hallazgo del último cuerpo ocurrió recién en noviembre de 2014, casi tres años después del naufragio original.

Sentencias y repercusiones legales del caso

La investigación encabezada por la fiscalía italiana se enfocó en las decisiones críticas tomadas antes del choque y en las negligencias ocurridas durante la fase de evacuación. El peso de la ley recayó principalmente sobre Francesco Schettino.

El ex capitán fue hallado culpable de homicidio involuntario, causar un naufragio, abandonar la nave antes que sus pasajeros y proporcionar testimonios falsos a las autoridades marítimas sobre lo sucedido. En el año 2015, el sistema judicial le impuso una pena de 16 años de cárcel.

El capitán Francesco Schettino fue declarado culpable de homicidio involuntario y condenado a 16 años de prisión (AFP)

Sin embargo, la responsabilidad penal no fue exclusiva del capitán. Otros miembros de la tripulación fueron procesados y recibieron condenas menores al determinarse que sus acciones u omisiones agravaron las consecuencias de la tragedia. La justicia italiana concluyó que el desvío de la ruta fue una decisión personal e injustificada de Schettino, quien ignoró deliberadamente tanto los protocolos de seguridad de la compañía como las señales de advertencia por la cercanía de la costa.

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