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Hallazgo científico: El rol de los tanycitos frente al Alzheimer

La lucha contra la enfermedad de Alzheimer se mantiene como una de las prioridades más urgentes de la ciencia médica contemporánea. De acuerdo con los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad existen más de 55 millones de personas que padecen demencia a nivel global. De este total, el Alzheimer es el responsable de entre el 60% y el 70% de los casos registrados. Ante este panorama, desentrañar los procesos biológicos que permiten al cerebro descartar elementos nocivos se ha vuelto una estrategia esencial para detener el progreso de este mal.

Recientemente, un equipo de científicos con base en Francia ha detectado un componente celular que hasta ahora no había sido el centro de atención en este ámbito: los tanycitos. Estas células cerebrales específicas parecen cumplir una función determinante en la expulsión de la proteína tau, la cual es señalada como una de las causas directas del daño neuronal y el deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer.

Esta investigación, que ha sido difundida a través de la revista científica Cell Press, plantea la hipótesis de que cuando el funcionamiento de estas células se ve comprometido o alterado, la proteína tau se concentra con mayor intensidad en el tejido cerebral, lo que acelera el desarrollo de la patología neurodegenerativa.

¿Qué función cumplen los tanycitos en el sistema nervioso?

Localizados en el hipotálamo, una zona crítica del cerebro encargada de supervisar el equilibrio hormonal, la temperatura corporal y los procesos metabólicos, los tanycitos son células altamente especializadas.

La enfermedad de Alzheimer afecta a más de 55 millones de personas, siendo el 70% de los casos de demencia según la OMS (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su labor primordial consiste en servir como una suerte de puente biológico que conecta el interior del cerebro con el sistema circulatorio. En términos técnicos, estas células facilitan la comunicación entre el fluido cefalorraquídeo —que es el líquido que brinda protección y rodea al cerebro— y el torrente sanguíneo.

Para entender su importancia, se puede utilizar la analogía de un mecanismo de drenaje a escala microscópica. De la misma forma en que un sistema de tuberías permite la salida de agua en una edificación, los tanycitos trabajan para transportar moléculas específicas hacia el exterior del órgano cerebral.

Dentro de las sustancias que recorren el cerebro, se encuentra la proteína tau. Bajo condiciones de salud normales, esta molécula tiene una tarea constructiva: colabora en la estabilidad de los microtúbulos, que operan como rieles internos para el envío de señales y nutrientes dentro de cada neurona.

No obstante, cuando se manifiesta el Alzheimer, la proteína tau adopta una forma irregular y comienza a amontonarse. Con el paso del tiempo, estos cúmulos generan los denominados ovillos neurofibrilares, los cuales bloquean el flujo normal de las neuronas hasta provocarles daños irreversibles. Estas acumulaciones tóxicas son, precisamente, una de las huellas más claras de la enfermedad.

Los científicos han observado que los tanycitos logran capturar la proteína tau que flota en el fluido cefalorraquídeo para enviarla hacia la sangre, permitiendo así que el sistema nervioso central se mantenga libre de este exceso proteico.

Metodología y resultados de la investigación

Los tanycitos son células especializadas del hipotálamo que conectan el líquido cefalorraquídeo con el torrente sanguíneo cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para validar este descubrimiento, el equipo de investigación empleó tanto modelos animales como cultivos de células en laboratorio. Las pruebas demostraron de forma clara que los tanycitos absorben la proteína tau y la mueven hacia los capilares del sistema portal hipofisario para que pase a la circulación sanguínea.

Durante el experimento, los expertos procedieron a bloquear el transporte vesicular de estas células, que es el mecanismo que les permite trasladar sustancias en pequeñas bolsas o vesículas. Al hacer esto, la capacidad de eliminar la tau cayó drásticamente.

Como resultado directo de este bloqueo en ratones, se registró una acumulación severa de la proteína en el cerebro, lo cual derivó en un agravamiento notable de los síntomas y daños celulares que caracterizan al Alzheimer.

Esto sugiere que la operatividad óptima de los tanycitos es una condición indispensable para que el cerebro se mantenga en un estado de limpieza y no sea víctima de la acumulación de agentes tóxicos.

Observaciones en el tejido cerebral humano

El mal funcionamiento de los tanycitos en pacientes con Alzheimer se relaciona con daños estructurales y cambios genéticos relevantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el objetivo de verificar si este proceso se replica en los seres humanos, un equipo liderado por Vincent Prevot, quien es investigador del INSERM en Francia, procedió a estudiar tejidos cerebrales obtenidos de pacientes fallecidos que padecieron Alzheimer.

En estos análisis post-mortem, los científicos hallaron que los tanycitos mostraban deterioros estructurales significativos, tales como fragmentación en su cuerpo celular y daños en sus prolongaciones.

Adicionalmente, utilizando tecnología de secuenciación de núcleo único, se detectaron alteraciones en los genes encargados del transporte vesicular. Esta falla genética explicaría por qué, en los pacientes con esta enfermedad, las células pierden la facultad de drenar la proteína tau de manera efectiva.

Los datos también revelaron una disparidad en la proporción de tau entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo. En las personas con Alzheimer, esta relación era mucho más baja, lo cual evidencia una falla en el sistema de eliminación natural del organismo.

Hacia un nuevo horizonte terapéutico

La menor proporción de proteína tau en sangre respecto al líquido cefalorraquídeo es un indicio de la reducción en la eliminación cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas detrás de este hallazgo consideran que se han sentado las bases para explorar nuevas estrategias de tratamiento para enfermedades que destruyen el sistema nervioso.

Si se consigue profundizar en el conocimiento de cómo se dañan los tanycitos, se podrían diseñar fármacos o terapias que busquen preservar o recuperar su función de limpieza. Esto ayudaría al cerebro a deshacerse de las proteínas peligrosas mucho antes de que se vuelvan letales para las neuronas.

Pese al entusiasmo, los responsables del estudio enfatizan que aún existen retos de gran magnitud. Mencionan, por ejemplo, la carencia de modelos animales que repliquen al 100% la complejidad del Alzheimer en humanos y la urgencia de realizar estudios clínicos de larga duración en pacientes vivos.

Aun así, este descubrimiento se posiciona como una pieza fundamental en el enigma del Alzheimer.

El entendimiento profundo de cómo el cerebro se desintoxica —y las razones por las que este drenaje falla— podría ser el punto de partida para crear intervenciones que logren prevenir o al menos postergar la neurodegeneración en los próximos años.

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