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Conflicto en Irán: UE descarta riesgos energéticos tras cierre de Ormuz

La tensión bélica en Oriente Medio ha alcanzado niveles críticos tras el inicio de las operaciones militares el pasado 28 de febrero. En esa fecha, las fuerzas de Israel y Estados Unidos ejecutaron un ataque de carácter preventivo contra territorio de Irán, dando comienzo a la misión denominada “Furia Épica” o “Rugido del león”. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la acción buscaba anular una “threat existencial” proveniente del régimen iraní, liderado por el fallecido Ayatollah Jamenei. Como represalia inmediata, Teherán lanzó ofensivas contra objetivos en Israel, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Kuwait y Arabia Saudita.

Durante el transcurso de la semana, se han registrado múltiples incidentes en puntos estratégicos. Un vehículo aéreo no tripulado, que según el Ministerio de Defensa del Reino Unido no despegó desde suelo iraní, fue interceptado mientras se dirigía a la base aérea británica RAF Akrotiri en Chipre. Paralelamente, la OTAN derribó un misil sobre Turquía el pasado miércoles, aunque Irán ha negado cualquier responsabilidad en este hecho. Por otro lado, la navegación comercial enfrenta graves obstáculos debido al cierre del estrecho de Ormuz, vía por la cual actualmente solo se permite el tránsito de buques con bandera de China. El jueves, un ataque con drones golpeó a Azerbaiyán; ante las acusaciones, el gobierno iraní rechazó su participación y sugirió que podría tratarse de una maniobra israelí “con el objetivo de manipular la opinión pública y deslegitimar las relaciones positivas que Irán mantiene con sus vecinos”.

En el plano diplomático y militar, naciones como Francia, Italia, Reino Unido y España han optado por fortalecer sus recursos militares defensivos en la región. El objetivo principal es garantizar la integridad de su personal e intereses estratégicos, descartando por el momento una participación directa en las hostilidades. No obstante, Esmail Baqai, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, advirtió tajantemente en declaraciones para TVE que los miembros de la Unión Europea

“pagarán el precio, tarde o temprano”

si no condenan la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv. Desde Teherán y otros sectores de la comunidad internacional se sostiene firmemente que “la intervención vulnera el derecho internacional”.

Respaldo diplomático de España y postura de Bruselas

A pesar del complejo escenario logístico, desde Bruselas se ha emitido un mensaje de calma, asegurando que no se prevén preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético europeo a pesar del bloqueo en Ormuz. En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha manifestado activamente su postura. Sánchez envió mensajes de “solidaridad” y garantizó el “apoyo de España” al sultán de Omán y al emir de Qatar. El mandatario calificó los ataques sufridos por estas naciones como “injustificables” y subrayó a través de una publicación en la red social X que

“ningún país debe ser agredido impunemente”

.

El líder del Ejecutivo español también hizo énfasis en que “los misiles y drones solo siembran miedo y ponen en riesgo vidas inocentes”, instando a la comunidad internacional a “construir la paz y la seguridad que todos merecen”. Sánchez reafirmó su rechazo a la escalada bélica iniciada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán del pasado sábado. Asimismo, mantuvo contacto con el presidente del Líbano, a quien le comunicó que su país puede “contar con nuestro apoyo total y asistencia humanitaria a los miles de desplazados” que ha dejado el conflicto regional.

Pedro Sánchez traslada su apoyo a Omán y Qatar (AP Foto/Michael Probst)

En medio de esta crisis, el panorama se ha visto enturbiado por declaraciones políticas cruzadas de figuras internacionales. Donald Trump lanzó duras críticas contra Pedro Sánchez y el primer ministro británico Keir Starmer, llegando a afirmar que

“España es un perdedor”

y que el Reino Unido ha sido “muy decepcionante”. Ante estas palabras, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, respondió con firmeza indicando que no se puede aceptar el “desprecio” con el que el político norteamericano se refiere a la nación española.

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