La incertidumbre geopolítica ha vuelto a golpear con fuerza los mercados internacionales. Este jueves, el Ibex 35 finalizó la jornada con un retroceso del 1,38%, situándose en los 17.245,20 puntos. Este movimiento a la baja se produce tras el anuncio de las Fuerzas de Defensa de Israel sobre una nueva incursión de ataques aéreos en Teherán, operación realizada en conjunto con Estados Unidos desde hace casi una semana. La escalada bélica en la región ya ha dejado un saldo de más de mil víctimas mortales en Irán.
La volatilidad en las bolsas responde no solo a la confrontación directa entre Irán, Estados Unidos e Israel, sino también al temor persistente de un conflicto energético de larga duración. Analistas de Bankinter han subrayado que factores como la inflación, el crecimiento económico y las futuras variaciones en las tasas de interés continúan dominando las decisiones de los inversores. Si bien los expertos prevén que la escalada podría mantenerse dentro de ciertos límites controlados, advierten que la presión internacional por una desescalada crece ante el miedo latente a un shock energético a escala global.
Reacción diplomática y advertencias económicas
En el plano diplomático, la Unión Europea sigue de cerca la situación. Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Política Exterior, ha convocado a una sesión extraordinaria con los ministros de Exteriores de los Veintisiete para unificar posturas ante la ofensiva militar iniciada el pasado 28 de febrero. La comunidad internacional observa con preocupación las repercusiones políticas y económicas que este ataque conjunto entre Washington y Jerusalén pueda desencadenar en la zona.
Por otro lado, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, alertó este jueves que
“las perspectivas para la economía europea están claramente condicionadas”
por el desarrollo de la guerra en Oriente Próximo. A este escenario se sumaron las polémicas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien tildó a España de “perdedora” y “muy hostil” con la OTAN. Trump criticó la negativa del gobierno español de destinar el 5% del PIB al gasto militar y advirtió sobre posibles represalias, lo que terminó por socavar la confianza de los inversores justo antes del cierre bursátil.
Indicadores nacionales y actividad industrial
En medio de este clima inestable, el Ministerio de Hacienda llevó a cabo una subasta en la que adjudicó 5.937,4 millones de euros en bonos y obligaciones del Estado. Datos del Banco de España confirman que se registró un incremento en la rentabilidad de los títulos a tres años, logrando situarse en el rango previsto pese al contexto de temor en los mercados de deuda.
No obstante, la economía real española también mostró signos de debilidad. El Índice General de Producción Industrial (IPI) sufrió una caída interanual del 2,7% en el mes de enero. Esta cifra rompe una racha de siete meses de crecimiento y representa el peor dato desde abril de 2025, cuando se registró un desplome del 5,7%. Este estancamiento en la manufactura refuerza la preocupación sobre el dinamismo del sector industrial español.
Comportamiento del mercado y materias primas
Dentro del Ibex 35, la mayoría de los valores cerraron en rojo. Solo seis compañías lograron ganancias:
- Grifols: +1,96%
- Amadeus: +1,86%
- Repsol: +0,55%
- Enagás: +0,51%
- Redeia: +0,27%
- Fluidra: +0,18%
En contraste, las pérdidas más severas las sufrieron Arcelor (-6,56%), Indra (-4,11%) e IAG (-3,58%). El panorama fue similar en el resto de Europa, con caídas en Fráncfort y Milán (-1,61%), París (-1,49%) y Londres (-1,45%). En Wall Street, el Dow Jones bajaba un 1,68%, el S&P 500 un 0,63% y el Nasdaq tecnológico un 0,35%.
Finalmente, los mercados energéticos reflejaron la tensión con un encarecimiento del crudo. El barril de Brent subió más del 3% hasta los 84,38 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) escaló un 6,16% situándose en 79,31 dólares. Los futuros de gas natural (TTF) en Europa aumentaron un 4,03%, alcanzando los 50,73 euros por megavatio hora. En el ámbito financiero, el euro se depreció un 0,49% frente al billete verde, cotizando a 1,1577 dólares, mientras que el bono español a 10 años elevó su rendimiento al 3,298%, dejando la prima de riesgo cerca de los 46 puntos básicos.
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