No data was found

Claves de la medicina antigua para una vejez saludable y larga

Los pilares del mundo occidental, desde el derecho procesal y la propiedad privada hasta el teatro y los Juegos Olímpicos, hunden sus raíces en la Edad Antigua. Estos conocimientos no solo moldearon la justicia o el arte, sino que también sentaron las bases de una de las preocupaciones más persistentes del ser humano: la búsqueda de la longevidad y el bienestar físico durante la vejez. Investigaciones históricas demuestran que las sociedades griega y romana dedicaron grandes esfuerzos a observar los hábitos de quienes lograban superar el centenario de vida.

El ensayista griego Luciano, quien vivió aproximadamente entre los años 120 y 180 d. C., documentó diversos relatos sobre pueblos legendarios que destacaban por su asombrosa esperanza de vida. En sus crónicas, Luciano exploraba las posibles causas biológicas y ambientales de este fenómeno. Sobre este tema, el autor dejó por escrito:

“Hay incluso naciones enteras que son muy longevas, como los seres [chinos], de quienes se dice que viven 300 años: algunos atribuyen su vejez al clima, otros al suelo y otros a su dieta, pues dicen que toda esta nación no bebe nada más que agua”.

Además de mencionar a estos pueblos, el ensayista destacó a los residentes de Athos, quienes presuntamente alcanzaban los 130 años. De igual manera, citó documentos que señalaban que “se informa que los caldeos viven más de 100, utilizando pan de cebada para preservar la agudeza de su vista”. Estos registros subrayan que, ya en la antigüedad, se identificaba la alimentación y el entorno como factores determinantes para una vida prolongada.

La mejor manera de envejecer, según médicos antiguos de Grecia y Roma (Wikimedia Commons)

El régimen de Galeno: Miel, gachas y cuidados corporales

La figura central de este conocimiento médico fue Galeno (129-216 d. C.), cuyas observaciones clínicas permitieron registrar casos de éxito en la Roma antigua. Entre sus notas más valiosas se encuentran los casos de Telefo y Antíoco, dos hombres que alcanzaron edades avanzadas gracias a la disciplina y la moderación. Sus rutinas, basadas en el ejercicio físico moderado y dietas sencillas, guardan una similitud sorprendente con las recomendaciones médicas contemporáneas.

Telefo, un gramático que estuvo a punto de cumplir los 100 años, mantenía una dieta sumamente austera. Según los registros de Galeno, realizaba solo tres ingestas diarias. Su primera comida consistía exclusivamente en

“gachas hervidas en agua mezcladas con miel cruda de la mejor calidad, y esto solo le bastaba en la primera comida”.

Más tarde, su alimentación incluía hortalizas y, de forma ocasional, algo de pescado o aves. Para cerrar el día, cenaba pan humedecido en vino mezclado. No obstante, su secreto no solo estaba en el plato, sino en una particular higiene personal.

Los hábitos de Telefo incluían masajes diarios con aceite de oliva. Resulta curioso para la época actual que limitaba sus baños profundos a solo dos veces al mes durante el invierno y cuatro veces en verano, prefiriendo los masajes en los días restantes. Por otro lado, el médico Antíoco, quien vivió hasta los 80 años, seguía un patrón similar: desayunaba pan tostado con miel, almorzaba pescados de roca o de profundidades marinas y cenaba gachas con oximel (una mezcla tradicional de vinagre y miel) o aves con salsas sin complicaciones.

Actividad física adaptada para la tercera edad

A pesar de las limitaciones de la edad, la movilidad era fundamental. Antíoco caminaba todas las mañanas y, cuando perdió agilidad, buscaba alternativas para mantenerse en movimiento, siendo trasladado por la ciudad para no interrumpir su contacto con el exterior. Galeno enfatizó que el médico “realizaba los ejercicios propios de un anciano”, promoviendo una actividad física que no generara agotamiento extremo.

Al respecto, las recomendaciones médicas de la época eran claras sobre cómo asistir a los adultos mayores:

“Hay una cosa que se debe hacer por las personas mayores a primera hora de la mañana como ejercicio: después del masaje con aceite, hacer que caminen y realicen ejercicios pasivos sin fatigarse, teniendo en cuenta la capacidad de la persona mayor”.

En conclusión, el éxito de estos hombres, según Galeno, radicaba en la constancia de sus hábitos saludables independientemente del lugar donde vivieran. El médico aseguraba que “en cualquier suelo y en cualquier clima, las personas que observan el ejercicio adecuado y la dieta más adecuada para la salud han vivido mucho tiempo”. Sobre el caso de Antíoco, destacó que, gracias a estos cuidados, el médico logró llegar a su final “intacto en sus sentidos y sano en todos sus miembros”, validando así la importancia de la moderación y la sencillez para una vida plena.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER