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La dolarización restringe el margen de maniobra de Ecuador y obliga a realizar ajustes económicos a través de la producción y el empleo, alerta el BID

El reciente “Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2026”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presenta un diagnóstico profundo sobre la situación económica de la región y, de forma específica, de Ecuador.

Aunque el país ha mostrado una notable recuperación en los mercados internacionales, el estudio advierte sobre la fragilidad de sus fundamentos y las severas restricciones que impone su esquema monetario frente a la incertidumbre global.

A finales de 2025, Ecuador logró un hito financiero al situar sus diferenciales de deuda soberana por debajo de los 700 puntos básicos, niveles no vistos en años (riesgo país). Sin embargo, el BID es cauto al categorizar al país dentro del grupo con “fundamentos más débiles”.

El informe destaca una vulnerabilidad crítica: ante episodios de inestabilidad mundial, estos países muestran “aumentos pronunciados y persistentes de los diferenciales, lo que refleja una credibilidad de política económica limitada, una necesidad de financiamiento elevada y un acceso restringido al mercado”.

Para Ecuador, el diferencial del Emerging Markets Bond Index (EMBI) -principal indicador de riesgo país en mercados emergentes- no es solo una cifra técnica, sino un “mecanismo de amplificación” que traduce los cambios en el apetito de riesgo global en tensiones financieras internas inmediatas.

El costo de la dolarización

Uno de los puntos más críticos del informe del BID es la vulnerabilidad de las economías con tipo de cambio fijo o dolarizadas. Al carecer de una moneda propia que pueda devaluarse para absorber impactos externos, el país enfrenta un escenario más rígido.

Según el texto oficial:

En los regímenes de tipo de cambio fijo, el ajuste a los shocks de riesgo mundiales es mayor y más prolongado. Con una capacidad limitada para mover los tipos nominales, los países deben absorber los shocks mediante ajustes reales, principalmente a través de descensos en la producción y el empleo.

Debido a esta falta de flexibilidad, el BID enfatiza que para Ecuador “la reducción de los déficits fiscales y los niveles de deuda es especialmente importante”, ya que las herramientas fiscales son el único instrumento disponible para aplicar políticas contracíclicas.

Para Ecuador, la reducción del déficit fiscal es una actividad casi imposible.

El déficit fiscal global de Ecuador cerró en USD 5.312 millones. Una cifra mayor en un 71% a los USD 3.107 millones registrados al final de 2024, según un análisis del Observatorio de la Política Fiscal.

¿Qué es el déficit fiscal? Este indicador macroeconómico aparece cuando el Estado gasta más de lo que recibe en un período determinado, por lo general un año.

Los problemas tributarios

El informe dedica un análisis especial a los retos de la recaudación en la región, utilizando a Ecuador como un caso de estudio sobre las respuestas de los contribuyentes ante la fiscalización tecnológica. A pesar de los avances en registros digitales, el BID advierte que “la digitalización no es una solución mágica”.

En el caso específico de Ecuador, el estudio documenta una táctica de evasión preocupante: la sobredeclaración de costos.

El informe señala que, ante la presión de las autoridades tributarias, se ha detectado un ajuste mediante la “deducción de costos: ‘otros costos administrativos’” por parte de las empresas para compensar las obligaciones detectadas, lo que limita las ganancias netas de recaudación.

Cautela institucional

La conclusión del BID para Ecuador es clara: para preservar la resiliencia lograda, no basta con la mejora temporal de los precios de las materias primas o la reducción de las primas de riesgo.

El país necesita urgentemente “reconstruir los amortiguadores de política y fortalecer la credibilidad macrofinanciera”.

Sin instituciones sólidas y una transparencia en los datos fiscales —área en la que el informe señala que Ecuador aún presenta vacíos de información—, el país seguirá siendo altamente sensible a los vientos de cola de la economía mundial.

Radio Pichincha

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