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EE. UU. rechaza nexo con ataque en Irán y tilda reportes de propaganda

La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, lanzó una firme advertencia a los medios de comunicación por vincular a Estados Unidos con el bombardeo de una escuela en el sur de Irán, incidente que resultó en la trágica muerte de 175 personas. Leavitt fue enfática al señalar que parte de la prensa ha replicado lo que calificó como «propaganda iraní» sobre la supuesta autoría de Washington en el ataque ocurrido el pasado sábado en la localidad de Minab.

Durante su comparecencia oficial, la secretaria de prensa defendió la postura del gobierno liderado por Donald Trump:

«Quiero decirle de manera muy firme que Estados Unidos no ataca a civiles, a diferencia del régimen deshonesto iraní que ataca a civiles, que mata niños, que ha matado a miles de su propia gente en las últimas semanas y usa propaganda con bastante eficacia»

. Esta declaración surge como respuesta directa a los señalamientos de las autoridades de Teherán, quienes responsabilizan conjuntamente a Estados Unidos e Israel por la agresión contra el centro educativo femenino en medio de una serie de ataques de gran escala.

La funcionaria insistió en que las Fuerzas Armadas estadounidenses operan bajo estándares que excluyen acciones contra la población civil. En este sentido, instó a los reporteros a no difundir acusaciones carentes de fundamentos que, según su criterio, forman parte de una campaña de desinformación proveniente de Irán. Ante las insistentes preguntas sobre la posible relación militar con el suceso, respondió tajantemente:

«Eso no es algo que hagan estas Fuerzas Armadas»

.

Investigación en curso y críticas a la cobertura mediática

Según las explicaciones de la portavoz, no se han hallado elementos que vinculen a los activos norteamericanos con lo sucedido en el sur de la república islámica. No obstante, confirmó que el Departamento de Defensa mantiene una investigación abierta para esclarecer los hechos ocurridos en Minab. Asimismo, Leavitt se alineó con las recientes declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien cuestionó el enfoque de ciertos sectores periodísticos en este contexto.

El secretario Hegseth sugirió que los informes sobre el incidente tienen la intención de «hacer quedar mal» al presidente Donald Trump, señalando la cobertura que subraya las bajas o detalles críticos hacia el mandatario. Leavitt secundó esta visión afirmando que:

«La prensa solo quiere hacer quedar mal al presidente, eso es un hecho»

. Denunció, además, que se están instrumentalizando las declaraciones oficiales para reforzar cuestionamientos contra la administración actual.

El origen de la disputa se remonta al pasado sábado, día en que fuerzas de Estados Unidos e Israel desarrollaron una serie de operaciones de bombardeo en diferentes zonas de la región. Estas acciones coincidieron con la denuncia iraní sobre el impacto en una escuela de niñas localizada en Minab. Las cifras divulgadas por canales oficiales iraníes y replicadas a nivel internacional sitúan el número de víctimas en 175 fallecidos, lo que generó una reacción inmediata sobre la autoría de los hechos.

Por su parte, la Casa Blanca sostiene que estas acusaciones son parte de estrategias comunicacionales del régimen iraní para desviar la atención de la comunidad internacional. Leavitt argumentó que el gobierno de Irán ha actuado «con bastante eficacia» en la expansión de esta narrativa, al tiempo que los responsabilizó de ejecutar ataques directos contra sus propios ciudadanos y causar numerosas muertes en semanas recientes.

Principios militares y tensiones diplomáticas

La investigación del Pentágono busca determinar con exactitud el desarrollo de la jornada de ataques y descartar cualquier conexión con las fuerzas estadounidenses. Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos se mantiene firme en su desconocimiento de cualquier participación en el incidente de la escuela de niñas. La administración reiteró que sus operaciones se rigen por principios que priorizan la seguridad de los no combatientes y que cualquier pérdida humana será objeto de una revisión exhaustiva.

La estrategia de la vocería apunta a desacreditar las versiones emitidas desde Teherán y ratificar la legitimidad de las misiones militares ordenadas durante la gestión de Donald Trump. Finalmente, la controversia ha intensificado la vigilancia internacional sobre el conflicto regional y ha exacerbado las tensiones entre Washington, Irán e Israel. Leavitt concluyó subrayando la importancia de diferenciar la información verificada de las alegaciones que buscan confundir a la opinión pública, reiterando que «Estados Unidos no ataca a civiles».

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