Una falla crítica en la caldera de la central termoeléctrica Antonio Guiteras ha provocado que el centro y el oeste de Cuba, incluyendo a la capital, La Habana, queden desprovistos de suministro eléctrico este miércoles. El incidente ocurrió tras la desconexión inesperada de la planta del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La Unión Nacional Eléctrica (UNE) ratificó el suceso mediante un reporte escueto en el que no se detallaron los daños ni se proporcionó un tiempo estimado para la normalización del servicio. Este nuevo colapso ha afectado a cerca de las dos terceras partes de la nación.
Fragilidad en la infraestructura de Matanzas
La planta Guiteras, situada en la provincia de Matanzas y reconocida como la principal unidad de generación del país, quedó fuera de servicio debido a una grieta detectada en la estructura de su caldera. Según informes de OnCuba News, el fallo se produce apenas unos días después de que la central lograra reincorporarse al sistema, lo que evidencia la extrema vulnerabilidad de una red energética que trabaja al límite de su capacidad operativa. La infraestructura de la Guiteras arrastra un deterioro de años y, de acuerdo con las propias autoridades, no ha recibido un mantenimiento general profundo en más de una década.
Esta avería ocurre en medio de una crisis energética persistente. El pasado lunes, Cuba atravesó una de las jornadas más complicadas del año, con interrupciones del servicio que alcanzaron al 64% del territorio durante el horario de mayor consumo. Un día después, las cifras oficiales de la UNE indicaban una disponibilidad de apenas 1.190 megavatios frente a una demanda proyectada de 3.150 megavatios. Esto representó un déficit de 1.960 megavatios y una afectación prevista de 1.990 megavatios, cifras que empeoraron drásticamente con la salida de servicio de la Guiteras.
Un sistema eléctrico con décadas de retraso
El problema no es circunstancial, sino estructural. Las centrales termoeléctricas en la isla promedian más de 40 años de antigüedad, superando con creces su vida útil de diseño de 25 años. A esta obsolescencia se suma el uso de crudo nacional pesado, el cual posee un alto contenido de azufre que acelera la corrosión en las calderas y encarece las labores de reparación. Además, la falta crónica de combustible ha dejado inactivos más de 1.000 megavatios de generación distribuida en todo el país.

El impacto social es profundo. En La Habana, la empresa eléctrica local informó que el pasado lunes los ciudadanos enfrentaron cortes de hasta 18 horas y 15 minutos. Estas interrupciones no solo dejan a oscuras a los hogares, sino que paralizan el bombeo de agua potable y ponen en riesgo la conservación de los escasos alimentos disponibles en una isla que ya padece un severo desabastecimiento de productos básicos.
Decisiones políticas y gestión de la crisis
Aunque la dictadura cubana proyectaba realizar un mantenimiento capital de seis meses en la Guiteras para finales de 2025, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, confirmó que dichos trabajos fueron pospuestos por un “problema coyuntural” técnico. En su lugar, se planeó una parada breve de un mes a inicios de 2026 para intentar mantener la operatividad durante el verano. Esta medida buscaba evitar el colapso que supondría tener a la Guiteras y a la central Felton fuera de servicio simultáneamente; sin embargo, la planta terminó colapsando al operar con una avería no resuelta.
- Déficit energético actual: Cercano a los 2.000 megavatios.
- Estado de las plantas: Más de 40 años de antigüedad promedio.
- Impacto en servicios: Afectación directa en suministro de agua y alimentos.
A pesar de los esfuerzos del régimen por resaltar la instalación de 51 nuevos parques solares fotovoltaicos con financiamiento de China, esta transición energética es insuficiente. La energía solar no puede cubrir la demanda nocturna, momento en que el déficit se agudiza y el sistema carece de la tecnología necesaria para el almacenamiento de energía a gran escala.
La situación actual es el reflejo de décadas de gestión basadas en reparaciones temporales. Aunque el dictador Miguel Díaz-Canel calificó hace dos meses como
“inaplazable”
el mantenimiento profundo de la central Guiteras, el propio gobierno decidió retrasarlo. Mientras la deuda técnica sigue creciendo, la población cubana es la que paga el precio en una oscuridad que se ha vuelto parte de su vida cotidiana.
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