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Crisis global por obesidad: más de 1.000 millones de personas afectadas

Cada 4 de marzo se observa el Día Mundial de la Obesidad, una jornada en la que las instituciones sanitarias internacionales redoblan sus advertencias sobre el crecimiento imparable de esta patología crónica. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de personas que conviven con esta condición ya supera los 1.000 millones en todo el planeta.

Este panorama es particularmente crítico en la región de América Latina. De acuerdo con informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aproximadamente el 60% de la población adulta en esta zona padece de sobrepeso u obesidad, lo que representa un desafío mayor para los sistemas públicos de salud.

La obesidad se define clínicamente como una enfermedad crónica originada por una acumulación excesiva de grasa corporal, lo cual dispara las probabilidades de desarrollar patologías no transmisibles como la diabetes tipo 2, trastornos cardiovasculares e hipertensión. A escala global, la OMS ha alertado que la prevalencia de este trastorno se ha triplicado desde el año 1975, alcanzando registros sin precedentes que generan un severo impacto social y financiero.

El diagnóstico de la obesidad se basa principalmente en el exceso de tejido adiposo que compromete el bienestar, evaluado a través del índice de masa corporal (IMC) y la medición del perímetro de la cintura, conforme a los estándares de la OMS.

Las estadísticas más recientes de la OMS indican que, para el año 2022, el número de individuos con obesidad cruzó el umbral de los 1.000 millones, con un repunte notable en países de economías bajas y medias. La OPS, por su parte, enfatiza que casi el 60% de los adultos y el 33% de los menores de edad en América Latina y el Caribe enfrentan sobrepeso u obesidad, una realidad que atraviesa todos los grupos etarios.

El sobrepeso afecta a adultos y niños en América Latina, según organismos internacionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante 2022, se estimó que existían 2.500 millones de adultos (mayores de 18 años) en condición de sobrepeso a nivel mundial, de los cuales más de 890 millones presentaban obesidad. Estas cifras significan que el 43% de la población adulta global está afectada, un incremento drástico comparado con el 25% registrado en 1990. En este contexto, la región de las Américas mostró los índices más altos, con un 67% de adultos con exceso de peso.

Impacto en la población infantil y juvenil

La situación en la infancia es igualmente preocupante. Para el año 2024, se contabilizaron 35 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso, situándose el 50% de estos casos en Asia.

En el segmento de los 5 a los 19 años, los datos de 2022 revelaron que más de 390 millones de jóvenes padecían sobrepeso, una cifra que se ha triplicado desde 1990 hasta alcanzar al 20% de este grupo. Dentro de este universo, el 8% corresponde a casos de obesidad, lo que representa un valor cuatro veces más alto que el reportado hace tres décadas, según los registros de la OMS.

Determinantes y factores de riesgo

Tanto la OMS como la OPS catalogan a la obesidad como una afección multifactorial. Su desarrollo surge de la combinación de factores genéticos, neurobiológicos, conductas alimenticias, la disponibilidad de productos saludables y el entorno socioeconómico. La globalización, el crecimiento urbano y la predominancia de sistemas alimentarios industrializados han restringido el acceso a nutrición de calidad, favoreciendo el sedentarismo.

Factores genéticos, sociales y económicos influyen en el aumento de la obesidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Especialistas de Mayo Clinic señalan que la genética influye en la capacidad metabólica y en la propensión a acumular grasa. Asimismo, las condiciones sociales y económicas pueden limitar el acceso a entornos seguros para la actividad física y a alimentos frescos de origen natural.

Otros elementos causales incluyen el uso de ciertos medicamentos, enfermedades subyacentes, el envejecimiento, el estrés y los patrones de conducta dentro del hogar. Instituciones como Harvard Health Publishing y Cleveland Clinic advierten sobre el crecimiento del consumo de productos ultraprocesados en centros urbanos y sectores de bajos ingresos, un fenómeno ligado a la transición nutricional en países en desarrollo.

Riesgos para la salud y costos asociados

La OPS y la OMS advierten que la obesidad eleva exponencialmente el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, patologías cardíacas, hipertensión y diversos tipos de cáncer. Se calcula que en 2021 se produjeron al menos 3,7 millones de muertes vinculadas al sobrepeso y la obesidad a nivel mundial.

Desde Mayo Clinic se resalta que esta enfermedad no solo reduce la calidad de vida, sino que suele acarrear problemas de salud mental y baja autoestima, además de restringir la movilidad para actividades diarias simples.

El consumo de productos ultraprocesados contribuye al incremento de la obesidad urbana (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras secuelas incluyen la estigmatización social, actos de discriminación y dificultades en el desempeño escolar y laboral, especialmente entre la población infantil y adolescente, según detallan la OMS y Mayo Clinic.

Prevención y manejo integral

Para revertir esta tendencia, la OMS y la OPS sugieren la implementación de estrategias integrales:

  • Fomentar una dieta rica en frutas y verduras.
  • Restringir la publicidad y el acceso a alimentos ultraprocesados.
  • Impulsar la actividad física constante en centros educativos y trabajos.

En cuanto al tratamiento, Mayo Clinic y Cleveland Clinic recomiendan planes individualizados que integren nutrición, ejercicio, soporte psicológico y, en casos específicos, cirugía bariátrica o medicación. No obstante, las guías de la OMS recalcan que el uso de fármacos debe ser parte de un enfoque holístico y nunca un reemplazo de la mejora en los hábitos de vida.

Detener el avance de la obesidad global requiere de la construcción de entornos que favorezcan la salud y de políticas públicas enfocadas en el bienestar general. Estas acciones serán cruciales para disminuir el impacto de esta epidemia en las futuras generaciones.

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