La administración de Pedro Sánchez ha emitido una respuesta oficial ante las fuertes advertencias vertidas este martes por el mandatario estadounidense, Donald Trump. El Ejecutivo español ha dejado claro que cualquier intención de suspender las relaciones comerciales con España debe pasar obligatoriamente por el respeto a la autonomía de las empresas privadas y a los marcos regulatorios establecidos con la Unión Europea.
Desde el Palacio de la Moncloa, fuentes gubernamentales aseguran que el país dispone de las herramientas necesarias para «contener posibles impactos» económicos. Asimismo, se ha enfatizado que existen planes para respaldar a los sectores productivos que puedan verse damnificados y estrategias claras para diversificar las cadenas de suministro globales.
«Si la administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU»
Este pronunciamiento surge tras las declaraciones de Trump, quien afirmó haber instruido el cese de todo intercambio comercial con la nación ibérica. El líder republicano calificó a España como un aliado «terrible», motivado principalmente por la negativa del país a permitir que Estados Unidos utilice las bases militares de Rota y Morón en sus operaciones bélicas contra Irán.
Tensión diplomática y críticas de Washington
El anuncio de Trump se produjo en el Despacho Oval, donde se encontraba acompañado por el canciller de Alemania, Friedrich Merz. Durante esta comparecencia, el presidente de EEUU no ahorró calificativos negativos hacia la postura de Madrid, tildándola de «poco amistosa». «Vamos a cortar todo el comercio», aseveró el inquilino de la Casa Blanca, insistiendo en su deseo de no tener «nada con España».
Un punto adicional de fricción reside en el gasto militar. Donald Trump volvió a arremeter contra Sánchez por no alcanzar la inversión del 5% del PIB en Defensa, una cifra que, según la versión de la Casa Blanca, fue pactada por los miembros de la OTAN durante la última cumbre celebrada en La Haya, Países Bajos, el pasado verano.
España defiende su rol en la OTAN y su peso exportador
Frente a estos cuestionamientos, Moncloa sostiene firmemente que el Estado español es un «miembro clave» dentro de la estructura de la Alianza Atlántica. Argumentan que el país no solo «cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada ala defensa del territorio europeo», sino que también se posiciona como una de las principales potencias exportadoras de la Unión Europea.
Como socio comercial fiable para 195 naciones en todo el mundo, el Gobierno recalca que el vínculo con Estados Unidos ha sido históricamente «histórica y mutuamente beneficiosa». La postura oficial del Ejecutivo señala que su meta «es y será siempre» fomentar la cooperación y el libre comercio bajo el amparo del cumplimiento de la legalidad internacional. Según indican fuentes oficiales, «Porque lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas».
La postura del Ministerio de Exteriores
Estas medidas de presión desde Washington llegan apenas unas horas después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declarara que no preveía «ninguna consecuencia» negativa por el bloqueo al uso de las bases en el sur de la península para las incursiones contra Irán.
Albares fundamentó la decisión de España en que la maniobra militar estadounidense carece del respaldo de la ONU. Además, precisó que dicha operación no se ajusta al convenio bilateral que regula el uso de Rota y Morón, instalaciones que permanecen bajo soberanía española.
«No esperamos en absoluto ninguna consecuencia», reiteró el jefe de la diplomacia tras la reunión del Consejo de Ministros. Albares también confirmó que no se habían producido contactos previos con el equipo de Trump ni se había recibido formalmente «queja ninguna» por el posicionamiento de Madrid antes del anuncio de las represalias.
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