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Crisis en Argentina: El Gobierno de Milei exige alineación a Villarruel

La fractura interna en el Poder Ejecutivo de Argentina ha alcanzado un nuevo punto crítico. La disputa entre el primer mandatario, Javier Milei, y la vicepresidenta Victoria Villarruel se intensificó tras una reciente publicación de la titular del Senado en la red social X. En dicho mensaje, Villarruel denunció que el oficialismo busca su dimisión, aunque aseguró que se mantendrá firme en su puesto. Ante esto, desde la Casa Rosada han negado oficialmente que se esté gestionando su salida, aunque no ocultaron su descontento, señalando que la funcionaria no está cumpliendo con sus responsabilidades de forma adecuada.

Cuestionamientos a la labor legislativa

Fuentes cercanas al despacho presidencial manifestaron su malestar por el rol que desempeña Villarruel en la Cámara Alta. De acuerdo con testimonios recogidos en el entorno de Balcarce 50, la prioridad del Gobierno es que la vicepresidenta se convierta en una pieza activa para la aprobación de leyes. Una voz influyente con acceso directo a la presidencia afirmó:

“Lo único que queremos es que haga su trabajo. Empujar y defender la agenda del Gobierno en el Senado. Para eso la votaron y no lo hace”

A pesar de esta severa crítica, el Ejecutivo ha descartado, por el momento, impulsar una remoción formal de quien fuera la compañera de fórmula de Milei en los comicios de 2023.

Antecedentes de una relación fracturada

El distanciamiento no es reciente. Villarruel ha enfrentado meses de aislamiento político por parte del Ejecutivo. El propio Javier Milei, durante la apertura del año legislativo en el Congreso Nacional el pasado domingo, lanzó dardos que fueron interpretados como ataques directos hacia ella. Posteriormente, el diputado Luis Petri reforzó estas acusaciones en el ámbito televisivo, señalando que la vicepresidenta no ha estado a la altura de lo que el país requiere. Petri declaró:

“Cuando el Presidente habla de aquellos que desde la oposición o el Gobierno se relamían por sentarse en el sillón de Rivadavia, hacía alusión a una Vicepresidenta que no estuvo a la altura de las circunstancias”

La respuesta de Victoria Villarruel no se hizo esperar. A través de plataformas digitales, defendió su posición y su permanencia en el cargo hasta el final del mandato constitucional.

“Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar. Hasta el 10 de diciembre ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta, vota lo que quiere en el próximo turno”

sentenció, al tiempo que recordó las promesas incumplidas respecto al control del Ministerio de Defensa, un área que inicialmente se le había asignado antes de la toma de posesión en diciembre de 2023.

La titular de la Cámara de Senadores, Victoria Villarruel (REUTERS/Matias Baglietto)

El futuro del binomio presidencial

A pesar de que sectores del oficialismo admiten que la relación con la titular del Senado parece insalvable, recalcan que el plan es mantenerla en el cargo hasta el año 2027 para preservar la institucionalidad. Sin embargo, las descalificaciones personales son evidentes. Un miembro de la mesa política libertaria expresó que, aunque preferirían un perfil alineado que defienda las políticas oficiales en el Senado, no forzarán una renuncia, a pesar de considerar que la funcionaria

“no tiene la más mínima gota de dignidad”

El núcleo duro de la administración rastrea el origen del conflicto hasta finales de 2023, acusando a la vicepresidenta de haber negociado cargos en ministerios con fuerzas políticas ajenas a la voluntad de Milei. Ante esta desconfianza, ya se barajan nombres para acompañar al presidente en un eventual proyecto de reelección, buscando figuras que garanticen la “lealtad total” al modelo libertario. Según fuentes internas:

“Necesitamos un perfil puro. Alguien que garantice la continuidad del modelo”

Entre los nombres que resuenan para el futuro se encuentran el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hombre de máxima confianza de Javier y Karina Milei, y la ministra Patricia Bullrich, aunque esta última enfrenta resistencias internas.

Ideología y encuentros polémicos

La tensión aumentó tras la aparición pública de Villarruel junto al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, uno de los detractores más férreos de la gestión de Milei. Esto provocó que desde la Casa Rosada se la tildara de oportunista.

“Está bien. Es peronista, con ansias de poder y antiliberal”

, definieron fuentes gubernamentales para restarle identidad con el movimiento oficialista.

La vicepresidenta Victoria Villarruel junto al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela

La defensa de la Vicepresidenta

Desde el equipo de trabajo de Victoria Villarruel, la postura es defensiva y se centra en el respeto a las normas. Sostienen que ella

“es la más institucionalista de todas”

y que su labor en el Senado debe regirse por la legalidad y no por caprichos partidarios. En una conversación previa con Bullrich, la vicepresidenta argumentó su decisión de habilitar debates sobre jubilaciones y discapacidad en julio de 2025 de la siguiente manera:

“El Vice es parte del binomio electo para gobernar el país. Por eso no tiene capacidad para evitar una sesión de mayoría. Vulneraría el principio de división”

Finalmente, el entorno de la presidenta del Senado marca una diferencia clara con Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, a quien ven como una figura totalmente subordinada al Ejecutivo. Respecto a las acusaciones de Luis Petri sobre supuestas intenciones golpistas, los allegados a Villarruel advierten que su conducta es impecable y que

“Victoria es intachable. Es algo que podría terminar en la justicia”

debido a la gravedad de los señalamientos.

Fuente: Fuente

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