Ante la reciente escalada de tensiones bélicas entre Irán, Israel y Estados Unidos, los valores internacionales del crudo han experimentado una notable subida. Esta situación ha generado preocupación sobre un posible traslado de los costos a los consumidores finales en las estaciones de servicio. Sin embargo, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, ha salido a aclarar que estos incrementos no se aplicarán de manera automática en el mercado local.
“No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Va a ir viendo como evoluciona el precio. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor. No esperen cimbronazos, por eso hicimos esa política de precios de promedios móviles”
Para comprender la magnitud del problema, es necesario observar que el barril de crudo alcanzó recientemente los USD 82. Esta volatilidad responde a que Irán ostenta el puesto de quinto productor mundial de petróleo y mantiene el control sobre el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde circula cerca del 33% del comercio global de crudo y aproximadamente el 20% del gas natural. En este sentido, Marín detalló que existen cerca de 15 millones de barriles que actualmente se encuentran bloqueados por las medidas del régimen iraní.

El máximo directivo de la petrolera estatal subrayó que cualquier ajuste en los surtidores estará supeditado a la persistencia de estas variaciones en el tiempo. Según su análisis, la temporalidad es un factor determinante para decidir un cambio en la estructura de costos interna.
“Si el petróleo se mantiene en torno a los 85 dólares durante cuatro meses, eso va a tener impacto. Ahora bien, si se trata de un pico transitorio, es diferente. Nadie sabe qué puede pasar, pero supongamos que mañana sube a 100 dólares y al día siguiente vuelve a 70: en ese caso, el efecto sería prácticamente nulo”
Marín insistió en que los movimientos bruscos pero de corta duración no se reflejarán necesariamente en el precio final. Para garantizar esto, YPF emplea una estrategia basada en promedios móviles, lo que permite amortiguar los efectos de las fluctuaciones diarias del mercado internacional en el bolsillo del usuario.
Además, el directivo mencionó que la compañía utiliza tecnología de punta para realizar un monitoreo en tiempo real de la situación en cada punto de venta del país, facilitando una gestión más eficiente de los precios.
Al ser consultado sobre los aumentos registrados recientemente, el titular de la firma explicó que gran parte de esas variaciones responden a la actualización de tributos estatales, específicamente el Impuesto al Combustible Líquido (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). Según sus palabras, estos gravámenes “explican algunos puntos porcentuales” de las subas observadas.

En cuanto a la velocidad de los ajustes, Marín fue enfático al señalar que la política interna de la empresa prioriza la gradualidad, evitando traslados masivos de costos en una sola jornada. Por otro lado, analizó el panorama para los proyectos estratégicos de Gas Natural Licuado (GNL).
Aunque reconoció que es necesario evaluar cómo reaccionará el sector financiero ante el conflicto en Medio Oriente, aseguró que el plan de acción no ha sufrido modificaciones. “Estamos terminando los documentos finales con ENI y XRG para empezar el proceso de financiamiento del proyecto Argentina LNG”, puntualizó, reafirmando el compromiso con el cronograma establecido.
En una visión más amplia, Marín sugirió que esta crisis internacional podría posicionar a la región como un proveedor energético confiable y seguro, dada su lejanía geográfica con el foco del conflicto, una dinámica similar a la ocurrida tras la invasión rusa a Ucrania.
Perspectivas de los especialistas del sector
La visión corporativa coincide con algunos análisis técnicos. Roberto Carnicer, quien dirige el Instituto de Energía de la Universidad Austral, recordó que el país tiene planes concretos para exportar GNL a partir de 2027 y que la producción de crudo ya ha superado los 900.000 barriles diarios.
Este nivel de producción permitiría aprovechar la inestabilidad internacional para fortalecer la presencia en mercados extranjeros clave. Carnicer destacó que durante el año anterior, el sector de hidrocarburos logró un superávit aproximado de USD 5.000 millones, lo que representa un cambio positivo tras años de balances comerciales deficitarios en materia energética.

Por su parte, el director de Aleph Energy y exsecretario de Planeamiento Energético, Daniel Dreizzen, aportó una mirada sobre el futuro cercano. Afirmó que si el precio del petróleo se mantiene elevado de forma sostenida, la balanza comercial se vería beneficiada hacia el año 2026 mediante un incremento en los ingresos por exportaciones.
No obstante, Dreizzen advirtió que un gas caro a nivel global presenta un reto dual: aunque inicialmente podría encarecer las importaciones necesarias a corto plazo, en el largo plazo funcionaría como un incentivo económico para acelerar la viabilidad de los grandes proyectos de infraestructura energética.
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