El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado la neutralización sistemática de diversas infraestructuras clave pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Las operaciones militares, ejecutadas de forma sostenida, resultaron en la destrucción de centros de mando y control, sistemas de defensa antiaérea, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, además de aeródromos estratégicos controlados por el régimen iraní.
A través de un comunicado difundido en la red social X, el organismo militar estadounidense aseguró que mantendrá la ejecución de
“medidas decisivas contra las amenazas inminentes”
que surjan desde Irán hacia la estabilidad regional y la seguridad de sus fuerzas.
Por su parte, el CGRI manifestó haber perpetrado una ofensiva de gran magnitud contra una instalación aérea de Estados Unidos ubicada en Baréin. Según reportes de la agencia oficial Irna, las unidades navales de la élite ideológica iraní lanzaron ataques coordinados con proyectiles y aeronaves no tripuladas durante la madrugada contra la base aérea de Sheikh Isa.
El informe de Teherán sostiene, aunque sin presentar evidencia verificable hasta el momento, que un total de 20 drones y tres misiles impactaron exitosamente sus objetivos, logrando supuestamente la destrucción del comando central de dicha instalación militar.

La superioridad naval estadounidense también se manifestó en el Golfo de Omán. Según un reporte oficial emitido por el CENTCOM, la presencia de la marina iraní en esta zona estratégica ha sido eliminada.
“Hace dos días, el régimen iraní tenía 11 barcos en el Golfo de Omán. Hoy no queda ninguno”
, detalló la entidad, resaltando que la capacidad naval de Irán en esa vía marítima ha sido “reducida a cero” tras los bombardeos.
Protección de rutas comerciales estratégicas
Desde el Pentágono se justifican estas acciones militares como una necesidad imperativa para restablecer la seguridad en el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán. Estas zonas son críticas para el mercado energético global, ya que por allí transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Washington sostiene que garantizar la libre navegación es un pilar fundamental para la prosperidad global, enfrentando las tácticas de hostigamiento que el régimen iraní ha empleado contra buques mercantes e intereses occidentales.
De acuerdo con la información del Comando Central, la lista de blancos específicos alcanzados por el poderío bélico norteamericano incluye:
- Centros logísticos de mando y control.
- Bases de almacenamiento y lanzamiento de misiles balísticos.
- Embarcaciones y submarinos pertenecientes a la Armada iraní.
- Emplazamientos de misiles antibuque.
En respuesta, el alto mando iraní ha intensificado su discurso belicista. El brigadier Ebrahim Yabari, jefe de la Guardia Revolucionaria, advirtió a través de la televisión estatal que las fuerzas persas incendiarán cualquier navío que intente cruzar el estrecho, sentenciando que no permitirán que
“ni una sola gota de petróleo”
salga de la región del Golfo Pérsico. Esta amenaza agrava la crisis en el tercer día de hostilidades entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel.
En el ámbito político, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, respaldó la gestión del presidente Donald Trump ante este nuevo conflicto en Medio Oriente. Rubio argumentó que la intervención fue un movimiento preventivo necesario.
“Sabíamos que habría una acción israelí. Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que si no los perseguíamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”
, explicó el funcionario.
Finalmente, Rubio subrayó que la denominada operación “Furia Épica” tiene objetivos militares definidos y no cuenta con un plazo de finalización establecido. Las acciones se mantendrán hasta que el régimen de Irán carezca de la capacidad de amenazar a sus vecinos o a los intereses estratégicos de los Estados Unidos.
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