El general de brigada Ebrahim Yabari, quien se desempeña como asesor del comandante en jefe de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, sostuvo de forma tajante ante medios oficiales que Estados Unidos no podrá acceder a
«ni una gota de petróleo»
proveniente de la región. Esta declaración surge como una represalia directa ante las recientes ofensivas militares ejecutadas por Estados Unidos e Israel contra el territorio de Irán. Según las declaraciones del alto mando, los recursos energéticos no estarán a disposición de sus adversarios, advirtiendo que tanto los buques de transporte como los oleoductos se encuentran en la mira de las fuerzas de Teherán.
Durante la jornada del sábado, la Guardia Revolucionaria de Irán oficializó mediante comunicaciones radiales el bloqueo total del estrecho de Ormuz, una de las arterias marítimas más críticas para el suministro energético mundial. El cierre se produce tras la confirmación de una acción ofensiva iraní contra el petrolero ‘Athe Nova’, que navegaba bajo bandera de Honduras y es vinculado presuntamente a intereses estadounidenses, mientras realizaba su trayecto por el paso marítimo.
Las autoridades militares de Teherán advirtieron que cualquier embarcación que intente cruzar el estrecho será considerada un objetivo potencial de represalia. Yabari enfatizó que las fuerzas navales actuarán con absoluta
«decisión»
para impedir las exportaciones de crudo desde la zona, señalando además que los oleoductos regionales constituyen objetivos alcanzables. Con esto, se reitera la postura de bloquear el flujo de recursos hacia las naciones que Irán califica como hostiles.
Ante la inminente amenaza, las principales operadoras de transporte marítimo y gigantes navieras han decidido suspender sus operaciones en la ruta. De igual manera, las firmas aseguradoras de alcance internacional han revocado la cobertura para los buques que transiten por este sector. Actualmente, los sistemas de monitoreo del tráfico muestran una parálisis total de la navegación en ambos extremos del estrecho de Ormuz, lo que genera un impacto profundo en las transacciones petroleras globales.
El incremento de la tensión en esta zona estratégica es consecuencia de los bombardeos previos contra suelo iraní atribuidos a las fuerzas de Washington y Tel Aviv. El gobierno de Irán justifica la interrupción del flujo comercial como una medida necesaria, reiterando que su objetivo primordial es impedir que los recursos energéticos regionales sean aprovechados por países enemigos. Se recalcó que tanto las embarcaciones como las instalaciones estratégicas son parte de su rango de respuesta militar.
Impacto crítico en el mercado energético internacional
El bloqueo de este corredor, por donde circula una fracción vital del petróleo que consume el mundo, ha encendido las alarmas entre los principales actores del sector. La falta de seguros de navegación y la retirada de los tanqueros generan un riesgo severo para el abastecimiento global de crudo, dejando a los países importadores sin alternativas viables para el transporte por mar en uno de los puntos más transitados del planeta.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria ratificó que las operaciones de vigilancia y combate continuarán de forma indefinida, con la advertencia expresa para cualquier buque que desafíe la orden de cierre. Esta situación mantiene elevado el riesgo de una escalada bélica o incidentes graves en alta mar, en un contexto de hostilidad creciente dentro de la región del Golfo Pérsico.
Las imágenes captadas y los registros de tráfico marítimo confirman un escenario de inactividad casi absoluta en Ormuz. El contacto entre las autoridades navales iraníes y la comunidad internacional es extremadamente tenso, ya que Teherán condiciona cualquier posibilidad de normalizar el tránsito a la suspensión de la presión política y militar ejercida por Estados Unidos e Israel en su territorio.
Fuente: Fuente