La cifra oficial de bajas militares estadounidenses ha ascendido a seis personas tras la reciente ofensiva iniciada el pasado sábado contra territorio iraní. Esta actualización fue proporcionada este lunes por el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM), en el marco de una operación que busca debilitar el liderazgo de la República Islámica.
A través de un comunicado emitido en redes sociales, el CENTCOM detalló que, hasta las 16:00 horas (hora del este) del 2 de marzo, se contabilizan seis soldados fallecidos en combate. Recientemente, las fuerzas de seguridad lograron localizar los restos de dos militares que se encontraban en calidad de desaparecidos tras el impacto a una instalación durante las incursiones iniciales registradas en la región.
Por el momento, el organismo militar ha optado por mantener la identidad de los caídos en reserva, cumpliendo con el protocolo de esperar al menos 24 horas después de que sus familias sean debidamente notificadas. Cabe recordar que, en la víspera, ya se había reportado la muerte de cuatro soldados, luego de que uno de ellos sucumbiera ante la gravedad de sus heridas en un centro médico.
Advertencias sobre una nueva etapa del conflicto
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció declaraciones desde el Capitolio advirtiendo que la ofensiva entrará en una etapa de mayor intensidad.
«La próxima fase será aún más dura para Irán de lo que es ahora»
, afirmó el funcionario ante los medios de comunicación, agregando que, aunque no revelará detalles tácticos, se esperan «golpes más duros» por parte de las fuerzas armadas.
En este sentido, Rubio enfatizó que los objetivos estratégicos de la misión son claros y se centran en los siguientes puntos:
- La destrucción de la capacidad de misiles balísticos de Irán.
- La anulación de sus capacidades navales.
- El desmantelamiento de su infraestructura para fabricar armamento.
Finalmente, el secretario manifestó su deseo de que la ciudadanía iraní logre derrocar al actual gobierno para establecer un nuevo futuro en el país. Asimismo, calificó al ayatolá Alí Jamenei como un «clérigo radical», argumentando que la cúpula que gobierna el país toma decisiones basadas en una visión teológica apocalíptica en lugar de criterios geopolíticos, algo que, según sus palabras, debe ser tomado con absoluta seriedad.
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