La valentía de Gisèle Pelicot ha trascendido las fronteras de Francia. Tras su firme postura en el mediático juicio por el caso Mazan y la publicación de sus memorias tituladas ‘Un himno a la vida’, la mujer de 73 años se ha erigido como un símbolo del feminismo a nivel global. Recientemente, Pelicot estuvo en Madrid para compartir su testimonio en un evento multitudinario realizado en el Instituto Francés, donde conversó con la comunicadora Montserrat Domínguez.
Durante este encuentro, la autora recalcó que su obra busca ser “un mensaje de esperanza a todas las mujeres que sufren”. El relato profundiza en los hechos que comenzaron una mañana de noviembre de 2020, cuando fue citada por la policía tras el arresto de su entonces cónyuge, Dominique Pelicot, quien había sido captado grabando sin consentimiento a mujeres en un establecimiento comercial.
Aquel incidente fue el detonante de una investigación que reveló una oscura trama de abusos continuados. Gisèle Pelicot descubrió que fue víctima de sumisión química durante una década, tiempo en el cual su marido reclutaba a extraños para agredirla sexualmente. El proceso judicial resultante sentó en el banquillo a 50 hombres. No obstante, más allá del ámbito legal, la víctima describió la situación como un “terremoto familiar” con graves daños emocionales para sus descendientes.
“Yo elegí a mi marido, pero ellos no han elegido a sus padres”
, sentenció ante el auditorio.

Un proceso de reinvención personal
A diferencia del rencor manifestado por su círculo cercano, la francesa explicó que su enfoque fue distinto para evitar su propio quiebre emocional. “Pensaba que si reaccionaba como ellos me iba a hundir; yo tenía que ser sólida, mantenerme en pie”, relató en un acto que contó con la participación de la actriz Blanca Portillo, encargada de dar voz al audiolibro. Con determinación, Pelicot afirmó: “Soy una mujer fuerte, me he reinventado”.
Asimismo, reconoció su asombro ante el impacto mediático de su caso, señalando que “jamás pensé que mis palabras pudieran tener este eco”. Cabe recordar que fue ella misma quien decidió renunciar a su derecho al anonimato, exigiendo que las audiencias fueran públicas bajo la premisa de que “la vergüenza debe cambiar de bando”.
La dualidad de Dominique Pelicot
Tras una unión matrimonial que inició cuando ella tenía 19 años, Gisèle asegura que nunca sospechó de las actividades ilícitas de Dominique Pelicot. En el teatro madrileño, describió que su exesposo “tenía una cara A, normal, la de padre de familia, la que mostraba a sus amigos y una cara B donde afloraba esa perversión, sus fantasmas y sus deseos de someter a su mujer mediante sumisión química”.
Según su análisis, esta conducta es propia de los perversos narcisistas, quienes utilizan la manipulación para pasar inadvertidos. Pese a la gravedad de los hechos, ella prefiere no tildarlo de monstruo, sino como “un ser humano que ha cometido actos monstruosos”. Durante diez años, Pelicot sufrió lagunas mentales y deterioros de salud que asociaba erróneamente con una condición hereditaria de su madre, sin saber que eran provocados por su pareja.
En una revelación impactante, la autora confirmó que planea un encuentro cara a cara con su agresor en el centro penitenciario donde cumple condena. “Hoy soy una mujer fuerte, me he reinventado, no encontrará a la misma persona, él estará en una posición de debilidad, y quiero preguntarle por qué esa traición, ese mal, esas fotos de su hija”, explicó. Respecto a su decisión de conservar el apellido Pelicot, aclaró que lo hace por el bienestar de sus hijos, buscando “reequilibrar las cosas” y tomar el control de su propia narrativa.

Resiliencia y reconocimiento institucional
El proceso de escribir sus memorias ha funcionado como una herramienta de sanación. Según declaraciones recogidas por la agencia EFE, la soledad tras el estallido del escándalo le permitió un profundo autoconocimiento. “Descubrí la soledad cuando le detuvieron, después me retiré en la isla de Re —donde vive— y aprendí a conocerme; la soledad me permitió reflexionar y descubrir recursos que no imaginaba, se ha convertido en una amiga cómplice que me ha ayudado”, compartió la autora.
Actualmente, su enfoque está puesto en el futuro y en el bienestar emocional: “solo quiero hablar de alegría y de esperanza”. Tras ser ovacionada de pie por el público madrileño, la agenda de Gisèle Pelicot incluye una visita al Palacio de la Moncloa. Allí, el presidente Pedro Sánchez le otorgará la encomienda de la orden del mérito civil, un reconocimiento a su labor como icono de la lucha feminista y su aporte a la visibilización de las víctimas de violencia sexual en todo el mundo.
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