Durante la jornada del 1 de marzo, la emblemática plaza del Zócalo en la Ciudad de México se convirtió en el epicentro de un fenómeno musical masivo. Según los reportes oficiales emitidos por el gobierno de la capital, un total de 400 mil personas se congregaron para disfrutar del concierto gratuito de Shakira. Este evento masivo, que contó con el auspicio de la marca Corona, se posicionó rápidamente como una de las convocatorias más grandes registradas en lo que va del año en la metrópoli.
Luego de una entrega musical que superó las dos horas de duración, la barranquillera dio por finalizada su actuación interpretando la popular colaboración con el productor argentino Bizarrap, titulada “Session 53”. El desenlace del espectáculo no fue solo sonoro, sino también visual, gracias a un despliegue de fuegos artificiales que cautivó a los miles de asistentes presentes.
La exhibición de juegos pirotécnicos tuvo como telón de fondo la Torre Latinoamericana, edificio que cobró un protagonismo especial al ser iluminado durante el cierre de la noche. A través de diversos registros en plataformas digitales, se pudo observar cómo la histórica estructura resplandecía mientras la multitud continuaba con la celebración en la plancha del Zócalo.
Expectativa y el arranque en el corazón capitalino

La organización del evento estuvo marcada por la anticipación de los fanáticos, quienes desde varios días previos se apostaron en las inmediaciones de la plaza para obtener el mejor lugar posible. La ocupación del espacio se dio de forma progresiva hasta alcanzar un lleno total que evidenció el poder de convocatoria de la intérprete.
El inicio de la presentación tuvo lugar después de las 20:30 horas con el tema “La fuerte”, marcando una apertura energética en el Centro Histórico. La conexión con el público fue inmediata; miles de gargantas se unieron en un solo coro mientras la iluminación del escenario resaltaba la majestuosidad del entorno.
Durante varias intervenciones, Shakira expresó su gratitud por el afecto recibido por parte de los mexicanos. Asimismo, enfatizó el valor simbólico que representa para ella actuar en la plaza más importante de la nación, describiéndola como un punto fundamental dentro de su carrera artística.
Éxitos clásicos, hits recientes y un tributo a México

El listado de canciones incluyó piezas fundamentales de su discografía como “Ojos así” e “Inevitable”, las cuales provocaron una fuerte respuesta nostálgica en la audiencia. De igual manera, el repertorio integró sus éxitos más contemporáneos, tales como “Te felicito” y “TQG”, demostrando la vigencia de su propuesta musical actual.
Un momento de profunda conexión emocional se vivió con la canción “Dónde estás Corazón”. Sobre este tema, la cantante mencionó que ha sido una pieza clave en su vínculo histórico con la audiencia mexicana a lo largo de los años.
Esta interpretación en particular fue recibida con una ovación de gran magnitud, creando una atmósfera de emotividad compartida entre la artista y sus seguidores.
Un final luminoso y marco de celebración centenaria
En el tramo final del concierto, los ritmos de “Waka Waka” y “Loba” elevaron la energía del lugar, provocando el característico aullido masivo de sus fans. Sin embargo, fue la sesión con Bizarrap la que marcó el punto máximo de intensidad antes de que iniciara la pirotecnia.
Al concluir la música, la iluminación proyectada sobre la Torre Latinoamericana dejó una estampa que fusionó el arte sonoro con la arquitectura del Centro Histórico. Estas imágenes se viralizaron rápidamente en las redes sociales, capturando la esencia del cierre del evento.
Cabe destacar que esta presentación formó parte de las actividades por el centenario de Corona, principal patrocinador de la cita. El concierto reafirmó la tendencia actual de realizar espectáculos masivos de acceso gratuito en espacios públicos, gestionados por grandes corporaciones para el disfrute de audiencias heterogéneas.
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