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Logran neutralizar toxina de peligrosa bacteria hospitalaria

Un equipo de investigadores pertenecientes al Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), que forma parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha alcanzado un hito científico al neutralizar la toxina de una bacteria que representa una grave amenaza en los entornos clínicos. Este microorganismo es reconocido por su extrema resistencia a los tratamientos antibióticos comunes y su presencia recurrente en centros hospitalarios. El avance se concretó mediante la creación de un anticuerpo monoclonal especializado, probado con éxito en entornos de cultivos celulares.

La bacteria identificada como Pseudomonas aeruginosa se sitúa entre los patógenos más críticos a nivel global. Su peligrosidad radica en una asombrosa capacidad para transformarse y resistir prácticamente a todos los fármacos antimicrobianos disponibles en la actualidad. Para dimensionar la gravedad de este problema de salud pública, cifras de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología (SEIMC) revelan que más de 24.000 individuos fallecieron en España debido a que los antibióticos resultaron inútiles frente a bacterias multirresistentes.

El núcleo de la toxicidad de este patógeno es la piocianina, una sustancia que juega un papel determinante en su agresividad. Esta toxina se encarga de destruir células del sistema inmunitario y provocar alteraciones negativas en la respuesta inflamatoria del paciente. Debido a esto, el desarrollo de una terapia capaz de neutralizar dicha toxina se presenta como una alternativa estratégica. Este enfoque no solo podría disminuir la dependencia de los antibióticos, sino también mitigar el riesgo de que surjan nuevas cepas resistentes.

El estudio, que fue divulgado en la publicación científica ACS Pharmacology and Translational Science, propone un cambio de paradigma: en lugar de atacar directamente a la bacteria como lo hacen las terapias convencionales, el objetivo es inhibir la función de su toxina. Al no intentar eliminar al microorganismo por completo, este no se ve forzado a evolucionar para sobrevivir, evitando así el desarrollo de nuevas resistencias.

Muestra de un cultivo de bacterias (CSIC)

Desarrollo del anticuerpo en modelos de laboratorio

Las especialistas del IQAC diseñaron específicamente el anticuerpo monoclonal denominado mAb122, utilizando modelos de ratón. El propósito de esta proteína es unirse de forma precisa a la piocianina para anular su efecto nocivo. Cabe destacar que los anticuerpos monoclonales son herramientas biotecnológicas fabricadas en laboratorio para detectar y bloquear moléculas específicas de manera selectiva.

Durante las pruebas, se observó que el mAb122 reduce significativamente el deterioro celular causado por la toxina y, al mismo tiempo, incrementa la supervivencia de las células de defensa del organismo. Un dato fundamental para su futura aplicación en humanos es que, al suministrarse de forma aislada, el anticuerpo no mostró signos de toxicidad, lo cual es un requisito indispensable para avanzar hacia las siguientes etapas de experimentación.

“A diferencia de los antibióticos convencionales, esta estrategia no pretende eliminar directamente al microorganismo, sino neutralizar uno de sus principales mecanismos de virulencia”, explica la científica Pilar Marco, quien lidera el estudio y es responsable del grupo de Nanobiotecnología para el Diagnóstico. “Con este tipo de terapias antivirulencia se consigue reducir la presión selectiva que favorece la aparición de resistencias”.

Hacia una menor dependencia de los fármacos tradicionales

Uno de los ejes transversales de este proyecto es encontrar formas de minimizar el uso de antibióticos y lograr que las dosis requeridas sean mucho menores. Dado que el tratamiento no ataca la vida de la bacteria, sino que neutraliza su armamento (la virulencia), se ejerce una presión evolutiva mucho menor sobre el patógeno.

El equipo de investigación también evaluó el impacto del anticuerpo sobre los procesos inflamatorios, puesto que la piocianina es conocida por desequilibrar la producción de citoquinas, que son vitales para la regulación del sistema inmune. Si bien el uso del anticuerpo generó cambios en estos niveles, los expertos señalan que se requerirán análisis más profundos para comprender cómo modular estas respuestas en fases futuras de la investigación.

Pese a que el trabajo del CSIC se encuentra todavía en una etapa preliminar, los resultados obtenidos in vitro sientan las bases para realizar ensayos in vivo, los cuales permitirán certificar la seguridad y eficacia del tratamiento en organismos más complejos. De confirmarse la efectividad de este hallazgo, se dispondría de una herramienta terapéutica mucho más precisa y segura para enfrentar infecciones bacterianas severas en los hospitales del futuro.

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