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Neuronas humanas vivas aprenden a jugar DOOM y desafían a la IA

El legendario título de disparos DOOM ha vuelto a ser el centro de una innovación científica sin precedentes. Un grupo de investigadores de la compañía australiana Cortical Labs ha conseguido que un conjunto de neuronas humanas vivas, cultivadas artificialmente en un laboratorio, logren interactuar con el videojuego. Este hito no solo representa una curiosidad tecnológica, sino que desafía directamente los cimientos de la inteligencia artificial convencional y propone un nuevo camino hacia la computación híbrida.

La trascendencia de este ensayo supera con creces el fenómeno mediático de

“hacer correr DOOM en cualquier cosa”

. Por primera ocasión, se ha documentado cómo células cerebrales humanas poseen la facultad de aprender y ajustarse a un entorno digital de alta complejidad. Este descubrimiento podría establecer las directrices para desarrollar nuevos métodos de procesamiento de datos y la gestión de sistemas físicos a través de tejido biológico.

El experimento va más allá del gaming, sentando bases para prótesis inteligentes, robótica avanzada y sistemas digitales biológicos que combinan lo mejor de ambos mundos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hace algunos años, este mismo conglomerado de neuronas fue sometido a un entrenamiento para jugar Pong, el clásico simulador de tenis de mesa, en un proceso que resultó bastante extenso. No obstante, gracias a una innovadora interfaz que permite la programación de chips biológicos mediante el lenguaje Python, un desarrollador independiente obtuvo resultados sorprendentes: las células aprendieron a interactuar con DOOM en tan solo una semana.

Si bien el desempeño actual no iguala las capacidades de un jugador humano, el sistema biológico logró abandonar la aleatoriedad inicial y consolidar patrones de aprendizaje con una velocidad superior a la de ciertos modelos de IA basados en silicio. La clave reside en la adaptabilidad orgánica de las neuronas, las cuales reaccionan a estímulos eléctricos y calibran su conducta según la retroalimentación que reciben del entorno virtual. Este aprendizaje, descrito como más flexible que el de los procesadores tradicionales, sugiere que la biocomputación podría ser un complemento vital para la tecnología actual.

¿Por qué DOOM es el escenario ideal?

La elección de este videojuego no es un hecho fortuito, ya que su nivel de dificultad es significativamente mayor al de pruebas previas. El entorno de DOOM obliga al sistema a gestionar desplazamientos, ejecutar decisiones en tiempo real y enfrentar la incertidumbre constante del mapa virtual.

Del meme al laboratorio: DOOM se convierte en campo de pruebas para la computación híbrida con neuronas vivas - Bethesda

El éxito, aunque sea en una fase elemental, de un grupo de neuronas en este escenario demuestra que se están logrando avances reales en el manejo de redes neuronales biológicas para labores complejas. A largo plazo, el objetivo de los científicos es trasladar estos sistemas al control de brazos robóticos, el desarrollo de prótesis inteligentes o la administración de infraestructuras físicas de alta complejidad.

Un videojuego que trasciende el hardware

La trayectoria de DOOM y su capacidad para ejecutarse en plataformas inverosímiles es ya un pilar de la cultura informática. Desde su estreno en 1993 bajo el sello de id Software, este shooter ha sido portado a una cantidad asombrosa de dispositivos, ganándose la reputación de ser el

“juego que corre en cualquier parte”

. La base de esta expansión masiva fue la liberación de su código fuente en 1997, lo que facilitó que programadores de todo el mundo experimentaran con su motor lógico.

A través de las décadas, diversos entusiastas han conseguido que el juego funcione en:

  • Calculadoras gráficas y relojes inteligentes.
  • Pianos digitales y cámaras fotográficas profesionales.
  • Incluso en dispositivos tan inesperados como un test de embarazo digital.

Estos proyectos, además de ser una muestra de ingenio, funcionan como laboratorios para explorar la eficiencia del software. En ciertos casos, como ocurrió con los robots de cocina de Lidl, estos experimentos ayudaron a detectar brechas de seguridad y componentes ocultos, como micrófonos. En conclusión, la presencia de DOOM en soportes tan variados es un homenaje a la experimentación tecnológica, el software abierto y la búsqueda constante por superar los límites de la computación moderna.

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