Al cumplirse una semana del despliegue militar en Tapalpa, Jalisco, que culminó con el fallecimiento de Rubén Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, el panorama operativo y jerárquico del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) enfrenta una crisis sin precedentes. La estructura de esta organización, catalogada como una de las más influyentes a nivel global, ha sido blanco de capturas estratégicas y la exposición de sus mecanismos financieros.
Durante los últimos siete días, la opinión pública ha conocido detalles sobre la caída de mandos medios, el contenido de una reveladora narconómina y las particularidades de un sepelio custodiado bajo un estricto cerco de las Fuerzas Armadas. Estos eventos marcan un punto de inflexión para el grupo criminal tras la pérdida de su fundador.
Impacto en la cúpula y bajas confirmadas

El pasado 22 de febrero, una incursión de fuerzas federales localizó a “El Mencho” en una zona rural de Tapalpa. El enfrentamiento derivó en la neutralización del líder criminal, quien perdió la vida mientras se realizaba su traslado hacia la Ciudad de México. No obstante, el líder no fue el único objetivo alcanzado en dicha jornada.
Informes oficiales confirmaron que en el mismo operativo fueron abatidos dos colaboradores de alto nivel: Rubén Guerrero Valadez, apodado “El R1” (hijo del jefe regional “El Tío Lako” y encargado de las células de choque), y Hugo César Macías Ureña, identificado como “El Tuli”, quien desempeñaba funciones críticas en el engranaje logístico de la organización.
Causas del deceso: El reporte médico y legal

De acuerdo con los registros legales, Nemesio Oseguera Cervantes falleció el 22 de febrero de 2026 a causa de heridas producidas por proyectiles de fuego. El acta de defunción número 3830, expedida por el Registro Civil de la Ciudad de México, especifica que el deceso ocurrió exactamente a las 10:30 horas.
El documento forense detalla que la causa de muerte se debió a traumatismos torácicos, abdominales y en extremidades inferiores, con características perforantes y penetrantes consistentes con disparos de arma de fuego. Estos datos técnicos cierran las especulaciones iniciales sobre las circunstancias de su fallecimiento en el campo de batalla.
Hallazgos en el refugio de Tapalpa
La inspección de la cabaña donde se ocultaba el cabecilla en Jalisco reveló datos cruciales sobre su estilo de vida en la clandestinidad. El inmueble, situado en una zona boscosa de difícil acceso, contaba con una infraestructura que permitía una estancia prolongada, lo que indica que el líder no tenía intenciones de abandonar el sitio en el corto plazo.
Entre las evidencias más significativas se encontró una cantidad considerable de medicamentos para tratar la insuficiencia renal. Este hallazgo confirma los reportes de inteligencia que durante años señalaron que “El Mencho” padecía una enfermedad crónica que requería cuidados constantes. Además de la faceta médica, se halló un altar con imágenes religiosas y una copia manuscrita del Salmo 91, utilizado frecuentemente como símbolo de protección espiritual.

Además de objetos de uso personal y dispositivos electrónicos, los agentes federales aseguraron documentación contable que ha sido fundamental para entender el manejo de los recursos ilícitos del cártel. Estos papeles ofrecieron pistas directas sobre la administración de sus activos financieros.
Desarticulación de redes y corrupción policial
La presión del gobierno federal tras el operativo inicial ha resultado en la captura de otros objetivos prioritarios:
- Isaac Moreno Romero, alias “El Hacha”: Detenido en el estado de Tlaxcala; se le vincula con extorsión, secuestro y robo de combustible. Al momento de su arresto portaba una granada y estupefacientes.
- “El Salsas”: Capturado en Colima, este individuo era el encargado de la recaudación monetaria y la logística en el corredor estratégico entre Colima y Jalisco.

En el ámbito judicial, se confirmó el procesamiento de dos escoltas personales de Oseguera Cervantes, quienes fueron trasladados al centro penitenciario de máxima seguridad de El Altiplano. Por otro lado, un escándalo de colusión estalló en Michoacán con la detención de 11 policías municipales de Ecuandureo, incluyendo al Director de Seguridad Pública.
Estos efectivos actuaban presuntamente bajo las órdenes del “R1”. Al momento de su aprehensión, los agentes estaban encapuchados, no portaban insignias oficiales y utilizaban patrullas para proteger las actividades delictivas. Se descubrió que reportaban movimientos militares a través de chats de mensajería y bloqueaban el paso a las autoridades estatales. Tras este incidente, la Guardia Civil tomó el control absoluto de la seguridad en dicho municipio.
La revelación de la narconómina

Uno de los golpes más contundentes a la estructura económica fue la incautación de la denominada “narconómina”. Estos registros contables detallan minuciosamente:
- Sueldos y pagos destinados a jefes de plaza y gastos operativos de logística.
- Transacciones para el equipamiento armamentístico y la adquisición de flota vehicular.
- Sobornos presuntamente dirigidos a servidores públicos y colaboradores externos.
- Un mapa de la distribución de ingresos derivados del narcotráfico en estados como Zacatecas, Michoacán, Colima y Jalisco.
Para los analistas de seguridad, esta información es una pieza clave para desmantelar las redes de lavado de dinero y corrupción institucional que sostenían la impunidad de la organización criminal.
Honras fúnebres bajo vigilancia

El 1 de marzo, se llevó a cabo el velatorio del líder criminal en la Funeraria La Paz, ubicada en la colonia San Andrés de Guadalajara. El evento estuvo marcado por un despliegue masivo de camionetas del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, mientras helicópteros sobrevolaban el perímetro para evitar posibles ataques de grupos antagónicos.
En el lugar destacaron ofrendas florales anónimas y una corona de gran tamaño con la figura de un gallo, acompañada de las siglas CJNG. Este símbolo hace referencia directa al apodo de “El Señor de los Gallos”, una de las identidades más conocidas de Oseguera Cervantes en el mundo del hampa.
El escenario de sucesión en el CJNG

La desaparición física de “El Mencho” ha generado un vacío de poder que el gobierno federal ya vigila de cerca. Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad, informó que existen cuatro cabecillas identificados como posibles herederos del mando, aunque sus nombres permanecen bajo reserva para no entorpecer las investigaciones.
Especialistas en temas de seguridad nacional sugieren que la disputa por el control total podría centrarse entre cinco figuras prominentes:
- Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”.
- Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”.
- Ricardo Ruiz Velasco, apodado “El RR”.
- Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”.
- Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”.
La posibilidad de una fragmentación interna o una escalada de violencia en las regiones de influencia del cártel se mantiene como una preocupación latente para las autoridades mexicanas.
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