La administración de Irán ha manifestado este lunes su enérgica condena frente a la reciente serie de incursiones aéreas ejecutadas por Israel en diversas regiones de Líbano, impactando de manera directa en la capital, Beirut. Estas operaciones militares se producen en un contexto de alta tensión, desencadenadas tras el lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés en represalia por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrida durante acciones previas de Estados Unidos e Israel.
Esmaeil Baqaei, quien ejerce como portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, calificó las maniobras como «brutales ataques aéreos del régimen sionista». Hasta el momento, los reportes oficiales de las autoridades en Líbano contabilizan al menos 30 víctimas mortales y aproximadamente 150 personas heridas como consecuencia de estas agresiones en suelo libanés.
Críticas por la ruptura del alto el fuego
El diplomático iraní señaló que estas acciones representan una preocupante «escalada de crímenes y agresiones» contra la soberanía de Líbano. Baqaei enfatizó que estos hechos ocurren a pesar del acuerdo de alto el fuego suscrito en noviembre de 2024. Según el funcionario, la falta de una respuesta contundente por parte de la comunidad internacional fomenta la impunidad.
«El silencio ante estas acciones y la indiferencia mundial frente a los crímenes del régimen sionista han causado una continuación de sus crímenes, poniendo la paz internacional frente a un riesgo sin precedentes».
Asimismo, el portavoz extendió sus condolencias a las familias afectadas por la violencia y advirtió que la pasividad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) podría generar un «daño irreparable» a la institucionalidad y las normativas que rigen el sistema internacional.
Postura y preparativos militares de Israel
Desde la contraparte, Eyal Zamir, jefe del Ejército de Israel, confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se encuentran en medio de una «campaña ofensiva» dirigida contra la organización chií Hezbolá. Zamir advirtió sobre la duración del conflicto con las siguientes palabras:
«Necesitamos prepararnos para varios días de combate, muchos».
Por otro lado, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, incrementó la presión al declarar que el líder actual del grupo, Naim Qasem, se ha convertido en un «objetivo marcado para su eliminación».
Cabe recordar que durante los meses precedentes, Israel ha sostenido una política de bombardeos constantes sobre Líbano, justificando su proceder bajo la premisa de neutralizar actividades de Hezbolá. A pesar de las críticas de la ONU y las denuncias de Beirut, el gobierno israelí sostiene que estas intervenciones no constituyen una violación al pacto de no agresión de 2024.
Finalmente, es importante mencionar que el acuerdo de paz estipulaba el retiro de fuerzas militares de ambos bandos del sur de Líbano. No obstante, la persistencia del Ejército israelí en mantener cinco posiciones estratégicas dentro de territorio libanés sigue siendo el principal foco de fricción, siendo denunciado reiteradamente por el gobierno de Beirut y la milicia chií como una ocupación ilegítima que vulnera los tratados vigentes.
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