El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, emitió fuertes declaraciones en las que acusó de manera directa al mandatario estadounidense, Donald Trump, de poner en riesgo la integridad de sus propias tropas para favorecer los intereses estratégicos de Israel en territorio de Oriente Medio. Según el alto funcionario iraní, la administración de Washington ha dado un giro en sus prioridades, sustituyendo el conocido lema de “Estados Unidos Primero” por una política de “Israel Primero”. Lariyani vinculó este cambio con el actual deterioro de la seguridad regional, señalando las consecuencias de las operaciones militares coordinadas entre fuerzas norteamericanas e israelíes contra objetivos de la nación persa. En este marco de hostilidades, el funcionario fue enfático al asegurar que el gobierno de Irán no tiene planes de retomar ningún tipo de proceso de negociación con Estados Unidos, estableciendo una ruptura clara frente al aumento de la tensión militar.
Esta postura de rechazo oficial se dio a conocer apenas pocas horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, sugiriera un posible, aunque condicionado, espacio para la labor diplomática. Durante una comparecencia ante medios de comunicación internacionales, Araqchi indicó que, si bien su gobierno demandará explicaciones formales por las agresiones recibidas, la posibilidad de evaluar respuestas futuras dependerá exclusivamente de que Washington detenga sus ataques y entregue argumentos que justifiquen su accionar. El canciller fue contundente al advertir que la capacidad defensiva de su país “no reconoce límites” y tildó las recientes ofensivas como actos carentes de justificación, especialmente por producirse durante lo que calificó como supuestas negociaciones en curso.
Diplomacia y mediación en Omán
Pese a la negativa tajante de Lariyani, han surgido informes que apuntan a una posible intermediación por parte del sultanato de Omán. Representantes omaníes habrían trasladado a la Casa Blanca una propuesta proveniente de Teherán con el objetivo de reabrir el diálogo sobre el acuerdo nuclear. Estos acercamientos tienen como precedente inmediato un encuentro realizado la semana anterior en Ginebra, donde delegados de ambas naciones se reunieron bajo la mediación de Omán. Asimismo, se recuerda que Lariyani sostuvo un encuentro en febrero con el sultán Haitham Bin Tariq para analizar posibles rutas hacia un entendimiento con el gobierno de Estados Unidos. No obstante, frente a estas informaciones, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional ha desestimado cualquier validez de los rumores sobre diálogos bilaterales, insistiendo en que no habrá comunicación oficial.
A través de sus plataformas digitales, Lariyani responsabilizó directamente al ejecutivo estadounidense por el estado de inestabilidad que atraviesa la zona. El funcionario iraní señaló que la administración en Washington ahora muestra preocupación por las bajas sufridas en sus filas, las cuales son resultado de su implicación directa en el conflicto armado. De acuerdo con datos proporcionados por las propias Fuerzas Armadas de Estados Unidos, las operaciones conjuntas con fuerzas israelíes han dejado, hasta el momento, un saldo de tres militares fallecidos y otros cinco heridos de gravedad.
El dirigente de seguridad nacional subrayó que el costo humano y el impacto en las familias de los soldados estadounidenses son consecuencia directa de las directrices políticas emanadas desde la Casa Blanca. En su defensa, Lariyani argumentó que las acciones de la nación persa son estrictamente defensivas y que sus fuerzas militares se han limitado a responder a las agresiones externas, enfatizando que Irán no es el responsable de iniciar la invasión ni de buscar el recrudecimiento de las hostilidades actuales.
Por otro lado, el ministro Abbas Araqchi reforzó su postura crítica señalando un patrón recurrente en el comportamiento de los delegados de Washington. Según el canciller, esta es la segunda ocasión en la que se intentan establecer conversaciones y, en ambos casos, se han registrado ataques militares en pleno proceso de diálogo. Araqchi utilizó una metáfora contundente para describir la situación:
“El primer cohete, misil o lo que sea que dispararon impactó directamente en la mesa de negociación”.
Con estas palabras, el diplomático recordó que eventos similares ya ocurrieron en junio del año pasado, lo que genera una profunda desconfianza en la seriedad de los compromisos estadounidenses.
A diferencia de la cerrazón total de Lariyani, el ministro Araqchi deja entrever matices que podrían permitir un diálogo futuro, aunque advirtió que alcanzar un cese al fuego no será una tarea sencilla. El jefe de la diplomacia iraní sostuvo que, tras provocar daños y pérdidas de vidas humanas, el gobierno de Estados Unidos intenta forzar acuerdos de paz solo cuando no logra cumplir sus objetivos por la vía de las armas. Por ello, estableció como requisito indispensable que Washington rinda cuentas públicas sobre los motivos de su ofensiva antes de que el gobierno de Teherán considere cualquier tipo de acercamiento diplomático.
En conclusión, aunque existen visiones con diferentes matices dentro del gabinete iraní —entre la firmeza de seguridad nacional y la cautela diplomática de la cancillería—, ambos sectores coinciden en defender la legitimidad de sus acciones frente a las presiones internacionales. La responsabilidad del estancamiento o el posible avance de futuros acuerdos recae, según la visión de Teherán, en las acciones que tome Washington de ahora en adelante, manteniendo una postura de unidad frente a la crisis que afecta a toda la región.
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