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Cirugía fetal con células madre permite caminar a niños con espina bífida

La espina bífida representa uno de los trastornos congénitos más críticos para el sistema neurológico infantil. De acuerdo con las investigaciones de UC Davis Health, el complejo hospitalario de la Universidad de California, esta patología ocurre cuando la médula espinal presenta un desarrollo anómalo durante la gestación, quedando expuesta. Esta condición suele derivar en parálisis de los miembros inferiores y complicaciones severas en las funciones de la vejiga e intestinos. Los diagnósticos suelen realizarse en la semana 20 de embarazo mediante ecografías de alta definición que facilitan la planificación de intervenciones.

En este escenario médico, un hito científico ha transformado el porvenir de los pacientes. Tobi Maginnis, un pequeño que hoy tiene tres años, fue diagnosticado con la variante más agresiva de esta malformación. Aunque los informes médicos iniciales indicaban que nacería sin movilidad en sus piernas, el menor ha logrado caminar tras ser sometido a una cirugía intrauterina potenciada con células madre.

Un estudio clínico sin precedentes en el mundo

Esta intervención es parte de un ensayo clínico pionero a nivel global. Los especialistas de UC Davis Health han liderado la primera investigación que integra la cirugía fetal convencional con la aplicación de células madre extraídas de la placenta antes del alumbramiento. El desarrollo de esta tecnología médica contó con un financiamiento de USD 9 millones otorgados por el California Institute for Regenerative Medicine (CIRM), entidad dedicada a la investigación biomédica.

Gracias a estos recursos, se consolidó un equipo multidisciplinario encargado de la tecnología necesaria y el seguimiento médico de las pacientes y sus hijos. Contra todo pronóstico, un bebé logró moverse libremente tras una intervención pionera (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso quirúrgico y la innovación celular

La técnica quirúrgica empleada constituye un salto tecnológico de gran magnitud. Los cirujanos efectúan una incisión mínima en el abdomen y el útero materno para acceder a la médula expuesta del feto. En ese punto, aplican un parche de células madre derivado de tejido placentario sobre el área afectada. Finalmente, sellan los tejidos para promover la regeneración orgánica mientras el bebé continúa su desarrollo en el vientre.

La doctora Diana Farmer, quien encabeza la investigación, destacó la naturaleza experimental de este trabajo:

“Poner células madre en un feto en desarrollo era completamente desconocido. Nos entusiasma informar que fue seguro”.

Hasta el momento, los datos obtenidos son alentadores. En la primera etapa del estudio participaron seis recién nacidos, todos en óptimas condiciones de salud y sin reacciones adversas. En varios casos, los bebés demostraron una capacidad motriz muy superior a la que se observa habitualmente en niños tratados únicamente con los métodos quirúrgicos tradicionales.

Evidencia científica y perspectivas futuras

Los hallazgos del equipo fueron difundidos en la prestigiosa revista The Lancet. Los autores del estudio manifestaron que

“el futuro es esperanzador para la terapia celular y genética antes del nacimiento”

. La doctora Diana Farmer recordó con emoción el momento del nacimiento de uno de los pacientes:

“Lo más emocionante fue que el bebé salió moviendo las piernas y agitando los dedos de los pies, lo que superó todas las expectativas”.

No obstante, la comunidad científica mantiene una postura de vigilancia rigurosa. Los expertos continúan monitoreando cualquier reacción imprevista que el uso de estas células pueda generar en el sistema nervioso fetal a largo plazo. El propósito final es confirmar si esta terapia ofrece una ventaja regenerativa real frente a la cirugía estándar.

Expansión del ensayo y seguimiento médico

Actualmente, los métodos de cirugía fetal permiten que cerca del 50% de los afectados logren caminar de forma autónoma. Con el uso de células madre, se busca elevar significativamente este indicador y optimizar el control de esfínteres. El ensayo se encuentra en una etapa de expansión que busca alcanzar los 35 pacientes, quienes recibirán seguimiento médico constante hasta cumplir los seis años de edad. La aplicación de células madre permitió regenerar tejido dañado en la médula espinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Debido a los progresos reportados, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y un comité de supervisión independiente han validado la continuidad de los estudios. Aijun Wang, coinventor de este protocolo médico, afirmó:

“Es un paso importante hacia una nueva clase de terapias fetales que no solo reparan, sino que potencialmente ayudan a sanar y proteger la médula en desarrollo”.

Testimonios de las familias

El impacto humano de este avance se refleja en las palabras de los familiares de los pacientes. La madre de Tobi Maginnis describió la evolución de su hijo como algo excepcional:

“Corre, camina, salta, está por todas partes. Esperábamos que Tobi dependiera de una silla de ruedas. Así que verlo como está ahora es poco menos que un milagro”.

El padre del menor también recordó los temores iniciales al ser Tobi el segundo ser humano en recibir este tratamiento, señalando que se sienten profundamente afortunados por la respuesta positiva del niño. Finalmente, Michelle Johnson, otra de las madres participantes en el ensayo de la Universidad de California, expresó su gratitud:

“Las habilidades físicas y mentales de Tobi son poco menos que un milagro. Estamos eternamente agradecidos a los profesionales de la salud que apoyaron el camino de Tobi y que siguen viéndolo conquistar el mundo”.

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