Pese a la extrema volatilidad en la región, los aproximadamente 30.000 ciudadanos españoles que se encuentran actualmente en Oriente Medio están fuera de peligro. Según los últimos reportes, no se han registrado fallecidos ni heridos dentro de la comunidad española tras las recientes ofensivas de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, ni durante las acciones de represalia ejecutadas por Irán contra diversas naciones de la zona.
Estas declaraciones fueron ofrecidas este domingo por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien puso en valor la gestión realizada por los servicios diplomáticos de España para enfrentar esta coyuntura de seguridad. El ministro mantuvo un encuentro telemático de coordinación con los 15 embajadores españoles desplegados en los distintos países de Oriente Medio para analizar el estado de los residentes y las personas que se encuentran en tránsito.
Durante la reunión, se impartieron directrices precisas para garantizar la integridad de los españoles. Albares destacó que el personal de las delegaciones diplomáticas está trabajando bajo una presión considerable, señalando específicamente que la Embajada en Teherán desempeña sus labores
“en circunstancias muy difíciles”
.
Planes de contingencia y situación del espacio aéreo
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha ratificado que todas las embajadas en la región disponen de un plan de evacuación actualizado y listo para ser ejecutado si la escalada militar lo requiere. No obstante, las condiciones para una eventual salida varían significativamente según el país. Mientras naciones como Emiratos Árabes Unidos o Catar han procedido al cierre de sus espacios aéreos, otros estados como Arabia Saudí mantienen sus aeropuertos abiertos y operativos.
Despliegue de destructores desde la Base de Rota
En el contexto de la operación militar encabezada por Washington y Tel Aviv, denominada ‘Furia Épica’, se ha producido un movimiento estratégico desde la Base Naval de Rota, en Cádiz. Dos destructores lanzamisiles pertenecientes a la clase Arleigh Burke —el USS Roosevelt y el USS Bulkeley— han sido enviados hacia el Mediterráneo Oriental.
Ambos buques, que albergan una dotación de unos 300 marinos cada uno, forman parte fundamental del escudo antimisiles estadounidense. Su misión en esta crisis es la detección y posible interceptación de misiles balísticos que puedan ser lanzados por Irán, fortaleciendo así la capacidad defensiva de Israel. Aunque su despliegue es preventivo para neutralizar ataques, su llegada a la zona incrementa la capacidad operativa de las fuerzas de Estados Unidos en el área.
Críticas a la intervención unilateral
El ministro José Manuel Albares también aprovechó para fijar la postura política del Gobierno ante estos hechos. El jefe de la diplomacia condenó la intervención de carácter “unilateral” protagonizada por Estados Unidos e Israel contra Irán, advirtiendo que tales acciones carecen del respaldo oficial del Consejo de Seguridad de la ONU.
Según Albares, este tipo de actuaciones conducen a una “escalada imprevisible” de las hostilidades en toda la región. El ministro fue enfático al declarar que:
“la violencia nunca trae la paz, solo trae el caos”
, reafirmando la preocupación de España por la inestabilidad global que este conflicto genera.
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