En una sesión de carácter extraordinario llevada a cabo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el representante permanente de Irán, Amir Saeed Iravani, presentó una enérgica demanda para que el organismo internacional responsabilice a Estados Unidos e Israel por operativos que la administración iraní califica como crímenes de guerra y de lesa humanidad. Durante su intervención, el embajador Iravani enfatizó la urgencia de que el Consejo obligue a ambas naciones al cese inmediato de hostilidades militares contra el territorio de su país, además de establecer garantías jurídicas vinculantes que impidan futuros ataques.
El fundamento legal de la defensa nacional
El diplomático iraní sostuvo que su postura se fundamenta estrictamente en el derecho inherente de las naciones a la legítima defensa, principio que se encuentra explícitamente reconocido en la Carta de las Naciones Unidas. Durante la jornada, Iravani recalcó que, aunque Teherán mantiene una voluntad abierta hacia la negociación y los canales diplomáticos, existe una realidad insalvable: “diplomacia y agresión no pueden coexistir”. El embajador fue tajante al señalar que su nación no cederá ante presiones externas o el uso de la fuerza, argumentando que cualquier proceso diplomático debe basarse en el respeto a las normas y que la violencia es una transgresión directa al derecho internacional.
En su discurso ante el pleno, el funcionario describió la maniobra militar denominada Furia Épica como una reacción necesaria ante agresiones que calificó de premeditadas y sin provocación previa por parte de Israel y Estados Unidos. El embajador recordó que este tipo de incursiones en suelo iraní se han repetido en dos ocasiones durante los últimos meses. Asimismo, Iravani rechazó los argumentos esgrimidos por las potencias involucradas y otros sectores de la comunidad internacional, desestimando la tesis de un “ataque preventivo” por considerarla carente de cualquier base jurídica sólida.
Denuncias sobre desinformación y el programa nuclear
El embajador acusó directamente al gobierno de Washington de manipular la realidad y emplear datos erróneos con el objetivo de dar legitimidad a sus intervenciones bélicas. La crítica también se extendió hacia representantes de naciones europeas como el Reino Unido y Francia. Iravani señaló que estos países han emitido juicios sin sustento fáctico o legal sobre el programa nuclear iraní. En este contexto, ratificó que su país seguirá ejerciendo su derecho a la defensa bajo el marco legal internacional hasta que las hostilidades finalicen por completo, garantizando el respeto a la soberanía de Irán y la estabilidad de las naciones vecinas.
Dentro del desarrollo de la reunión, el representante solicitó formalmente que el Consejo de Seguridad y las instituciones globales prohíban explícitamente cualquier uso ilegal de la fuerza, incluyendo amenazas directas o sugeridas por parte de Washington y Tel Aviv. Iravani demandó que se establezcan mecanismos de no repetición para que ambas potencias asuman la “plena responsabilidad por los daños materiales y morales” que han causado a la nación persa.
Declaración final ante el organismo
Al concluir su participación, el embajador iraní dirigió un mensaje directo a la presidencia del Consejo:
“Señor Presidente, permítame concluir con una verdad simple e innegable: Israel y Estados Unidos han atacado a Irán. Han violado el Derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas y deben rendir cuentas. El Consejo de Seguridad debe actuar ahora y detener de inmediato estos actos de agresión. El silencio es complicidad en este crimen”.
Finalmente, el diplomático aclaró que cualquier medida defensiva adoptada por Teherán tiene como único objetivo salvaguardar su integridad territorial ante ataques externos, descartando cualquier intención de afectar a terceros países de la región. De igual forma, reiteró que las sospechas occidentales sobre sus actividades nucleares son infundadas y forman parte de una táctica política para justificar agresiones y presiones diplomáticas. El eje central del reclamo iraní sigue siendo la acción inmediata del Consejo de Seguridad para detener las hostilidades y asegurar que se respeten las normas internacionales aplicables.
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