El mandatario de Irán, Masud Pezeshkian, ha denunciado de forma categórica que el fallecimiento del líder supremo del país, ocurrido este sábado en medio de una incursión militar conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, constituye una «declaración de guerra abierta» contra la totalidad del mundo musulmán. Ante este escenario, el gobernante ha jurado represalias en memoria del ayatolá.
Pezeshkian, quien actualmente se encuentra al frente de un triunvirato de gobierno provisional, no escatimó en palabras para describir la magnitud del impacto que genera la pérdida de Jamenei. En un mensaje emitido a través de la radiotelevisión estatal IRIB, el presidente manifestó:
«Es la mayor aflicción del mundo islámico actual»
Durante su pronunciamiento oficial, el jefe de Estado iraní fue enfático al señalar a los responsables y las implicaciones globales del suceso. «El asesinato del más alto funcionario político de la República Islámica de Irán, líder y autoridad prominente del mundo chií por parte del siniestro eje estadounidense-sionista se considera una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiíes, en todo el mundo», puntualizó Pezeshkian.
Promesa de represalias y tensión regional
En este contexto de crisis internacional, el gobierno de Teherán ha ratificado su postura de combate. La administración advirtió que «la República Islámica de Irán considera el derramamiento de sangre y la venganza contra los perpetradores y comandantes de este crimen histórico como su legítimo deber y derecho, y cumplirá con esta gran responsabilidad y deber con todas sus fuerzas».
A las reacciones oficiales se sumó otra figura de relevancia trascendental en el entorno religioso y político de la región. El gran ayatolá iraquí Alí al Sistani, una de las voces más respetadas del mundo chií, expresó sus condolencias y manifestó su rechazo a la operación militar coordinada por las potencias extranjeras.
Al Sistani subrayó la necesidad de fortaleza interna para el pueblo iraní tras este golpe. «Está claro que los enemigos están buscando hacer daño a nuestro querido Irán a través del martirio, y solo puedo esperar de este país que mantenga la unidad y la cohesión nacionales en estas difíciles y delicadas circunstancias y no permita que los agresores logren sus siniestros objetivos», declaró la autoridad religiosa iraquí.
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