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Hamnet: El drama real tras la familia de William Shakespeare en el cine

La reciente adaptación cinematográfica de la obra Hamnet, bajo la dirección de la aclamada Chloé Zhao y fundamentada en la pieza literaria de Maggie O’Farrell, se adentra de forma inédita en la esfera privada de William Shakespeare y su esposa, Anne Hathaway.

Esta producción, que cuenta con las actuaciones protagónicas de Jessie Buckley y Paul Mescal, busca rescatar del olvido la breve existencia y el fallecimiento de Hamnet, quien fuera el único hijo varón del célebre dramaturgo inglés.

A través del desarrollo del filme, se observa cómo el luto personal se transmuta en creación artística, convirtiendo la memoria del infante en un emblema de vulnerabilidad y redención. La narrativa plantea una frontera entre los hechos históricos documentados y aquellos elementos que han sido ficcionalizados para potenciar el relato dramático.

La unión matrimonial y el entorno familiar en Stratford

Los registros históricos señalan que William Shakespeare y Anne Hathaway contrajeron matrimonio en el año 1582. En aquel entonces, él contaba con apenas 18 años, mientras que ella tenía 26.

Se ha documentado que, al momento de la boda, Hathaway se encontraba en su tercer mes de gestación. Esta circunstancia ha sido utilizada frecuentemente por diversos autores para sostener la teoría de que el matrimonio fue una unión forzada por las convenciones de la época. No obstante, hallazgos académicos contemporáneos han matizado esta visión de una pareja distanciada, citando la existencia de correspondencia enviada a una tal “Mrs Shakespeare” en la ciudad de Londres, lo que abre la posibilidad de que Anne —también identificada como Agnes— hubiera residido temporalmente en la capital inglesa junto a su marido.

El matrimonio entre Shakespeare y Hathaway rompe el mito de la infelicidad, mostrando una unión compleja y significativa para la época isabelina (Universal Pictures)

“Muchos biógrafos han realmente minimizado a los hijos y a la esposa de Shakespeare, y parecen aceptar la idea de que él se fue de Stratford-upon-Avon para no regresar, lo cual no es cierto”

La descendencia de la pareja se completó con la llegada de Susanna en el año 1583, seguida por el nacimiento de los mellizos Judith y Hamnet en 1585. Todos los hijos nacieron en Stratford-upon-Avon, el pueblo natal de ambos progenitores.

Mientras Shakespeare consolidaba su trayectoria profesional en Londres como actor y autor teatral, Anne permanecía en su localidad de origen encargándose de la crianza. Según la experta Ailsa Grant Ferguson, este comportamiento no era inusual para la época: “En el siglo XVI, cuando viajar era más difícil, los maridos con negocios en Londres podían pasar grandes períodos fuera de casa y regresar esporádicamente. No era un signo de infelicidad matrimonial, sino una norma social”.

Para el año 1597, la estabilidad económica de William le permitió adquirir New Place, la residencia más imponente de Stratford y la única que poseía un patio propio. Su decisión de retornar allí tras su jubilación junto a su esposa e hijas es interpretada por O’Farrell como una señal clara:

“Eso, para mí, dice mucho sobre dónde estaba su corazón”

Según investigadores especializados en la vida del dramaturgo, era usual que los hombres tuvieran que viajar por largos periodos de tiempo y volver a sus casas de forma esporádica para poder mantener un trabajo en la ciudad (Universal Pictures)

La muerte de Hamnet y el misterio de su causa

El día 11 de agosto de 1596, Hamnet fue sepultado a la temprana edad de 11 años. Hasta la fecha, el motivo exacto de su deceso permanece en el misterio, aunque tanto la novela como la película sugieren que fue víctima de la peste bubónica.

Sobre este punto, Maggie O’Farrell ha declarado:

“No se sabe por qué murió Hamnet: su entierro está registrado, pero no la causa”

El pequeño era el gemelo de Judith, y ambos recibieron el sacramento del bautismo el 2 de febrero de 1585. Investigaciones históricas sugieren que sus nombres fueron elegidos en deferencia a sus vecinos, Hamnet y Judith Sadler, una pareja amiga que posteriormente nombró a su propio hijo William en honor al dramaturgo.

Aunque el fallecimiento ocurrió en un verano marcado por brotes epidémicos, no existe evidencia concluyente. Otras hipótesis, como la de Germaine Greer en su libro Shakespeare’s Wife, plantean que el niño pudo sufrir complicaciones de salud derivadas de su nacimiento gemelar o sucumbir ante enfermedades comunes de la época como el tifus o la disentería.

Por su parte, el biógrafo James Shapiro sostiene la probabilidad de que el autor no estuviera presente en el momento del deceso: “Le habría tomado al mensajero al menos cuatro o cinco días encontrarlo en Londres”. Lo que sí es un hecho histórico es la ausencia de un testimonio escrito del padre para las exequias; los presentes fueron Anne, Judith, Susanna y los Sadler.

La muerte de Hamnet, el hijo único varón de Shakespeare, se convierte en el corazón emocional de la novela y el filme, abordando el duelo familiar y su eco en la obra

El arte como proceso de duelo: Hamnet y Hamlet

La similitud nominal entre el hijo fallecido y una de las obras cumbres de la literatura universal, Hamlet, ha sido objeto de estudio constante. O’Farrell admite que siempre le intrigó la conexión entre la pérdida del niño y la redacción de la tragedia.

Apoyándose en la visión de Steven Greenblatt, la autora subraya que

“Hamnet y Hamlet son en efecto el mismo nombre, completamente intercambiables en los registros de Stratford de la época”

Pese a que no existen pruebas documentales de que Shakespeare titulara su obra como un tributo directo, la temática sobre el duelo y la presencia de fantasmas refuerza la teoría. En la ficción cinematográfica, se presenta a Agnes viajando a Londres, donde al ver la obra en escena, logra una catarsis al entender que su esposo ha dotado de inmortalidad a su hijo a través del teatro.

La directora Chloé Zhao confesó que su percepción de la obra cambió tras leer la novela original:

“La historia es muy oscura y densa. Habla de experiencias humanas muy difíciles… Nunca la entendí de esa forma hasta leer la novela de Maggie”

De igual manera, la actriz Jessie Buckley, quien da vida a Agnes, enfatizó la trascendencia del personaje:

“Hamnet, aunque muere, vive. Shakespeare ha creado una forma de que su hijo trascienda el momento”

Anne Hathaway adquiere un papel central en la historia familiar de Shakespeare, reivindicada como madre, figura clave y fuente de inspiración a través de testimonios y epitafios (Universal Pictures)

Reivindicando la figura de Anne Hathaway

Tanto el libro como el filme buscan rescatar a Anne/Agnes Hathaway de los estereotipos que la han pintado como una figura pasiva. Investigadoras como Katherine Scheil han analizado epitafios y monumentos, encontrando que la tumba de Anne, situada junto a la de su esposo en la iglesia Holy Trinity, cuenta con un poema en latín —posiblemente redactado por sus hijas— que la califica como una “madre amada” y un “gran regalo”.

Además, su epitafio la describe como una “madre lactante”, un término que en aquel contexto implicaba la responsabilidad de transmitir valores morales a sus hijos. Estos detalles sugieren una relación de afecto profundo y una posición central dentro del núcleo familiar.

Incluso el polémico testamento de Shakespeare, donde le legó su “segunda mejor cama”, ha sido reevaluado. Según la experta Lena Cowen Orlin, esto no era un insulto, sino una práctica habitual de la época, ya que la cama principal se destinaba usualmente a las visitas. Scheil argumenta que utilizar este dato para justificar un matrimonio infeliz es un argumento que carece de sustento sólido.

Charlotte Scott, vinculada al Shakespeare Birthplace Trust, recuerda que el autor no trabajaba en soledad: “Shakespeare no era una isla. Era parte de una comunidad de hombres y mujeres, trabajadores, artistas y creativos que sostuvieron y alentaron su trabajo”.

El vínculo entre Hamnet y Hamlet sugiere que el dolor de Shakespeare impulsó la creación de sus tragedias más profundas y universales (Universal Pictures)

El legado humano del Bardo

La vida de William Shakespeare continúa siendo un campo fértil para la imaginación debido a la escasez de registros detallados. Farah Karim-Cooper, de la Folger Shakespeare Library, plantea que la historia de Hamnet nos invita a visualizar el pasado desde otra perspectiva:

“¿Y si la historia la contara Hathaway? ¿Y si ella pudiera decirnos cosas sobre Shakespeare?”

El contexto histórico de las epidemias también jugó un papel crucial en su obra. En el siglo XVI, el cierre de teatros por la peste era frecuente, y el autor integró esta realidad en obras como Romeo y Julieta (“una plaga sobre ambas casas”) o El rey Lear, donde utiliza términos como “llaga de peste”.

El testamento de Shakespeare y el legado de la

La película Hamnet tuvo su estreno en las salas de cine de América Latina el pasado 19 de febrero y continúa formando parte de la oferta en la cartelera actual.

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