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Fallece Alí Khamenei tras bombardeos de EE. UU. e Israel en Teherán

El máximo jerarca del régimen iraní, Ali Khamenei, perdió la vida este sábado durante una serie de incursiones aéreas coordinadas entre las fuerzas de Estados Unidos e Israel sobre la capital, Teherán. El fallecimiento fue ratificado por el presidente Donald Trump, luego de un periodo de incertidumbre respecto al paradero del líder tras la ofensiva.

Confirmación oficial desde Estados Unidos e Israel

A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense emitió un comunicado tajante sobre el suceso:

“Khameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto”

.

En su mensaje, Trump enfatizó que este acontecimiento representa un acto de reparación histórica. Según sus palabras,

“Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países en todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre”

. Asimismo, el líder norteamericano subrayó que

“esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”

.

Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se pronunció en horas de la noche indicando que ya existían señales claras de que el ayatolá no había sobrevivido a las detonaciones en su búnker de seguridad. Durante una alocución televisada, el primer ministro israelí declaró:

“Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán… y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”

.

Reportes de la prensa israelí señalaron que tanto Trump como Netanyahu habrían tenido acceso a evidencia visual del deceso. La cadena pública KAN informó que funcionarios de alto rango fueron notificados sobre la baja de Khamenei, detallando que su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo residencial. En sintonía con esto, la cadena Channel 12 mencionó que una fotografía del cadáver les fue presentada a ambos líderes.

Tres décadas de mando absoluto

Alí Khamenei se consolidó en la jefatura suprema desde el año 1989, asumiendo el mando tras la partida del ayatolá Ruhollah Khomeini, quien lideró la Revolución de 1979. Previo a su ascenso como guía espiritual y político, Khamenei ejerció como el primer clérigo en la presidencia de la nación entre 1981 y 1989. Su llegada al máximo cargo del Estado requirió una modificación de la Constitución, ya que anteriormente se exigía ser un ayatolá de máximo rango, requisito que se flexibilizó para permitir su designación como gran ayatolá o marya.

Una imagen satelital muestra los daños que sufrió el complejo de Khamenei en el corazón de Teherán (Pleiades Neo (c) Airbus DS 2026/Handout via REUTERS)

Nacido en la ciudad de Mashad en 1939, Khamenei provenía de un linaje clerical y recibió formación teológica en centros religiosos de Najaf (Irak) y Qom (Irán). Fue un seguidor cercano de Khomeini y un férreo opositor al gobierno del sah Mohamed Reza Pahlavi, lo que resultó en múltiples encarcelamientos. Con el éxito revolucionario, desempeñó roles fundamentales como director del Partido República Islámica y comandante de la Guardia Revolucionaria.

Un evento que marcó su vida ocurrió en 1981, cuando salió con vida de un atentado ejecutado por los Muyahidines del Pueblo, incidente que le provocó la parálisis permanente de su mano derecha. Ese año asumió la presidencia y dirigió al país durante la prolongada guerra contra Irak, lo que reafirmó su influencia y cercanía con la cúpula del poder teocrático.

Consolidación y desafíos internos

La sucesión de Khamenei generó fricciones iniciales, dado que Khomeini había previsto originalmente al ayatolá Hosein Alí Montazeri como su heredero político, antes de descartarlo por sus posturas críticas. Pese a las dudas iniciales sobre su autoridad, Khamenei logró el control absoluto mediante el dominio de las instituciones estatales y el apoyo de la Guardia Revolucionaria.

Bajo su mandato, el país tuvo cinco presidentes, incluyendo al fallecido Ebrahim Raisi. Uno de los momentos de mayor fricción política ocurrió con Mohamed Jatami, de tendencia reformista, cuyas ideas de apertura fueron bloqueadas sistemáticamente por el aparato de seguridad del líder supremo.

Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989 (Office of the Iranian Supreme Leader/WANA via REUTERS)

Geopolítica y conflicto social

En el plano exterior, la gestión de Khamenei se definió por una hostilidad constante hacia Estados Unidos e Israel. Bajo su mando, Irán expandió su programa atómico, lo que derivó en severos bloqueos económicos internacionales. Además, se le identifica como el artífice del Eje de la Resistencia, financiando y armando a organizaciones como Hezbollah en Líbano, Hamás en Palestina y los rebeldes hutíes en Yemen.

Internamente, su régimen ha sido señalado por una represión sistemática contra la disidencia. Un punto de quiebre reciente fue el levantamiento social de 2022, provocado por la muerte de la joven Mahsa Amini bajo custodia de la policía de la moral. Este suceso desató una ola de protestas lideradas por jóvenes y mujeres que desafiaron las leyes de vestimenta y el autoritarismo del régimen.

El panorama sucesorio se torna incierto tras el fallecimiento previo de Ebrahim Raisi, quien figuraba como el sucesor natural. Actualmente, la atención recae sobre Mojtaba Khamenei, hijo del difunto líder, aunque las pugnas internas entre las facciones conservadoras podrían generar una crisis en la estructura del poder. La caída del ayatolá, quien mantuvo el timón de Irán por más de 30 años, deja un vacío que pondrá a prueba la supervivencia de la República Islámica en un momento de extrema vulnerabilidad regional.

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