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Estudio: El cerebro aprende a repetir convulsiones durante el sueño

Aunque el descanso nocturno es tradicionalmente visto como el proceso de restauración por excelencia, donde el organismo elimina impurezas y el cerebro organiza los conocimientos adquiridos, nuevos hallazgos sugieren una realidad distinta para los pacientes con trastornos neurológicos. Un reciente estudio desarrollado por expertos de la Clínica Mayo indica que, en el caso de las personas con epilepsia, el cerebro podría estar operando con una eficiencia contraproducente al procesar las convulsiones como si se tratara de información relevante que debe ser memorizada.

La investigación, que fue difundida en el Journal of Neuroscience el 29 de enero de 2026, expone que tras ocurrir un episodio convulsivo, el órgano cerebral se sumerge en una fase de sueño profundo que replica los mecanismos biológicos del almacenamiento de la memoria. En lugar de utilizar este periodo para la autocuración, el cerebro procede a guardar la trayectoria de la descarga eléctrica, lo que facilita que futuros ataques sigan el mismo camino neuronal preestablecido.

Análisis de la actividad cerebral post-convulsión

Para profundizar en este fenómeno, el equipo de científicos examinó los registros de actividad cerebral prolongada obtenidos mediante dispositivos tecnológicos implantados en 11 pacientes diagnosticados con epilepsia focal resistente a los medicamentos. Los datos revelaron un patrón constante: durante las noches que seguían a una crisis, los pacientes pasaban un tiempo considerablemente mayor en la fase de sueño no de movimiento ocular rápido (NREM).

En este estado específico, las ondas cerebrales incrementan su potencia y se vuelven más definidas, lo cual es una característica típica de la consolidación de los recuerdos. Mientras el cerebro se dedica intensamente a fortalecer estas redes eléctricas anómalas que producen las crisis, se observó un sacrificio del sueño REM, etapa que resulta fundamental para mantener la salud emocional y un pensamiento coherente. Los investigadores sostienen que el cerebro secuestra sus funciones naturales de aprendizaje para impulsar, sin quererlo, el avance de la patología.

Declaraciones de los especialistas

El neurocientífico de la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, y autor principal del trabajo, Vaclav Kremen, destacó la dualidad de este proceso biológico:

«El sueño es una de las herramientas más poderosas del cerebro para el aprendizaje y la memoria»

A través de un comunicado emitido el 26 de febrero de 2026, el experto profundizó en los resultados obtenidos:

«Lo que estamos viendo es que, tras una convulsión, el cerebro puede estar activando los mismos procesos biológicos usados para consolidar los recuerdos, pero reforzando las redes que generan las convulsiones»

Debido a que este aprendizaje nocivo se concentra en una ventana temporal crítica —las horas y ciclos de descanso que siguen inmediatamente a un episodio—, la comunidad médica vislumbra una oportunidad para intervenir quirúrgica o farmacológicamente, evitando que el sistema nervioso active su función de «guardado» sobre la crisis.

Impacto y nuevas tecnologías de intervención

En la actualidad, aproximadamente 3 millones de personas en Estados Unidos conviven con la epilepsia. Esta condición se define como un trastorno neurológico de carácter crónico que se manifiesta a través de picos repentinos de actividad eléctrica, los cuales pueden derivar en pérdida de consciencia, espasmos musculares severos, alteraciones sensoriales o comportamientos inusuales.

Este descubrimiento respalda directamente una propuesta de innovación de la Clínica Mayo denominada BIONIC (Bioelectronics Neuromodulation Innovation to Cure). El proyecto tiene como meta el desarrollo de sistemas tecnológicos capaces de identificar una crisis y emitir una respuesta en tiempo real. El enfoque principal sería actuar durante el sueño para debilitar las conexiones neuronales de la crisis en lugar de permitir su fortalecimiento.

El neurólogo y también autor principal, el Dr. Gregory Worrell, enfatizó el potencial terapéutico de este enfoque:

«Si podemos intervenir con seguridad durante esta ventana posterior a las convulsiones, podríamos debilitar las redes de crisis en lugar de reforzarlas»

Finalmente, se informó que diversos autores involucrados en el estudio han manifestado tener vínculos con la industria de la neurociencia, incluyendo la posesión de patentes y licencias comerciales dentro de este sector tecnológico.

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