La situación de emergencia en Sudán del Sur ha alcanzado niveles críticos, con aproximadamente 10 millones de personas que requieren asistencia humanitaria de forma inmediata. Actualmente, más de 2,3 millones de ciudadanos se encuentran desplazados internamente, consolidando al país como uno de los territorios más afectados por el desplazamiento forzado a escala global. Según informes de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), solo en el transcurso de los últimos dos meses, otras 250.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, una realidad que continúa operando bajo la sombra del desinterés internacional.
Advertencia de las Naciones Unidas sobre el conflicto
Volker Türk, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, manifestó este viernes su profunda preocupación por el «peligro creciente» que representa esta crisis persistente, a la cual calificó como un conflicto «olvidado» por el mundo. De acuerdo con las declaraciones de Türk, la población civil se encuentra desprotegida ante un incremento constante de las hostilidades, exacerbadas por fricciones políticas y una precariedad humanitaria que aleja la posibilidad de una paz estable. El funcionario enfatizó que el acuerdo de paz suscrito en 2018 se halla bajo una
«grave tensión»
y exigió la implementación de «medidas urgentes» para impedir el
«retorno a una guerra civil total»
.
La carencia de disciplina dentro de las filas militares ha intensificado el padecimiento de los civiles, quienes sufren las consecuencias de bombardeos aéreos, ejecuciones, secuestros y diversos tipos de violencia sexual. Las estadísticas de la ACNUDH revelan que más de 5.100 personas han resultado fallecidas o lesionadas en Sudán del Sur durante el año 2025, lo que equivale a un incremento del 40% respecto al periodo previo. Asimismo, los secuestros se elevaron a 550 casos, mientras que se documentaron 250 incidentes individuales de violencia sexual directamente vinculados a la confrontación armada.
Riesgos para la labor humanitaria e inestabilidad fronteriza
El panorama se vuelve aún más sombrío debido a las amenazas que enfrentan quienes brindan auxilio. En lo que va del presente año, se han reportado múltiples ataques contra brigadas de asistencia, resultando en lesiones y fallecimientos que incluyen a dos funcionarios de la ONU. Estas condiciones de inseguridad restringen severamente la capacidad operativa de los equipos, bloqueando la ayuda necesaria para los sectores más vulnerables de la población desplazada.
En su análisis de la situación, Volker Türk lamentó profundamente que
«las tropas han demostrado un desprecio casi total por la protección de los civiles»
. El comisionado puntualizó que este auge de la violencia viene acompañado de una proliferación de discursos de odio y ataques dirigidos contra grupos étnicos específicos. Además, señaló que la expansión de las hostilidades hacia las fronteras, sumada al conflicto en países vecinos, ha generado un flujo masivo de repatriados y refugiados, lo que profundiza la inestabilidad y las transgresiones a los derechos fundamentales.
Crisis política y ruptura de acuerdos
La agudización de la crisis tuvo un punto de quiebre en febrero de 2025, tras una ofensiva de la milicia conocida como White Army contra posiciones gubernamentales en Nasir, estado de Alto Nilo. Este evento derivó en la detención domiciliaria de Riek Machar, exvicepresidente y líder del Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés en Oposición (SPLM-IO), bajo acusaciones de conspiración. Desde el SPLM-IO se ha denunciado que esta acción invalida los términos del acuerdo de paz de 2018.
Posteriormente, la violencia se diseminó por diversas regiones, agravando la fractura social y política del país. Este escenario ocurre meses después de que el presidente Salva Kiir promulgara, en septiembre de 2024, una reforma constitucional para extender el periodo de transición por dos años adicionales. Dicha resolución ha generado malestar en la comunidad internacional, que demanda avances reales en la organización de elecciones y el cumplimiento de los compromisos de paz que, hasta la fecha, siguen pendientes.
Finalmente, para el representante de la ONU, la mezcla de inseguridad latente, el incumplimiento de pactos políticos y la catástrofe humanitaria pone en jaque la frágil estabilidad lograda hace años. El informe de la ACNUDH concluye que Sudán del Sur enfrenta retos monumentales en la protección de grupos vulnerables y en el control de sus fuerzas armadas, en lo que Türk define como una de las tragedias más ignoradas de la actualidad, marcada por el hambre, el desplazamiento masivo y la impunidad.
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