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Bolivia recibe primer desembolso de USD 918 millones de la CAF

En un movimiento clave para las finanzas bolivianas, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) oficializó este jueves el arranque de las transferencias de un paquete crediticio que suma USD 3.100 millones. Este financiamiento representa el respaldo económico más significativo obtenido por la administración del presidente Rodrigo Paz, con el objetivo de mitigar la compleja situación financiera que golpea a la nación andina.

Esta primera cuota, que asciende a USD 918 millones —equivalente a cerca del 30% de la cifra global pactada—, tendrá como destinos prioritarios la modernización y construcción de redes viales, la provisión de recursos para el sector informal, la optimización de la educación primaria, el fomento del turismo y la agilización de procesos de comercio exterior.

Adicionalmente, el convenio contempla una línea de asistencia técnica no reembolsable, diseñada para robustecer la posición de Bolivia en negociaciones con organismos y actores internacionales. Los detalles fueron compartidos por Sergio Díaz-Granados, actual presidente de la CAF, en el marco de una agenda oficial desarrollada en territorio boliviano.

Un cronograma de desembolsos hasta 2030

Cabe destacar que el acuerdo fue consolidado por Paz poco antes de tomar posesión de su cargo en noviembre pasado. Bajo los términos establecidos, los desembolsos se realizarán de manera paulatina hasta el año 2030, siempre supeditados a la implementación de reformas estructurales por parte del Ejecutivo y a la presentación formal de nuevos proyectos ante el ente multilateral.

“Bolivia tiene grandes potencialidades y nosotros seremos compañeros de viaje para dar más visibilidad externa al país. Acompañaremos los programas que el gobierno nos solicite”

Así lo manifestó Díaz-Granados durante un encuentro con los medios de comunicación en el que participó junto al primer mandatario. El evento tuvo lugar en un emblemático “cholet” de la ciudad de El Alto, estas edificaciones de colores vibrantes que sintetizan la estética indígena con la modernidad, y que hoy son pilares del atractivo turístico en la región aymara.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Sergio Díaz-Granados, posan para una foto durante la presentación del documento

Durante su intervención, el presidente Rodrigo Paz puso énfasis en la realidad laboral del país, señalando que la informalidad abarca al 85% de la actividad económica. En este sentido, puntualizó que su gestión se enfocará en un proceso de “formalizar a los informales”, una estrategia inserta en su visión política denominada “capitalismo para todos”. Según el mandatario, la recuperación financiera boliviana depende directamente del fortalecimiento de estos estratos no regulados.

“El fortalecimiento de nuestra alianza estratégica es clave para abrir nuevas puertas al desarrollo. Trabajamos por una integración real que se traduzca en oportunidades concretas, infraestructura y estabilidad para todas las familias bolivianas. ¡Apostamos por una gestión eficiente con visión de futuro!”

Estas declaraciones fueron reforzadas por el presidente a través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social X, donde destacó la importancia del vínculo con la organización multilateral.

Historia y desafíos políticos de la gestión actual

La CAF, constituida originalmente en 1970 para impulsar el progreso de las naciones andinas, cuenta hoy con 23 países miembros, incorporando a naciones europeas como España y Portugal, además de múltiples instituciones bancarias privadas. La relación con Bolivia es histórica, considerando que tres de los seis directivos que han liderado la institución fueron de origen boliviano.

“Hay un profundo vínculo entre la CAF y Bolivia”

, subrayó Díaz-Granados.

Rodrigo Paz, de tendencia centroderechista, llegó al poder tras un ciclo de dos décadas liderado por administraciones de izquierda. Durante sus primeros 100 días de gestión, ejecutó una medida drástica: la eliminación de los subsidios a los combustibles, una política que demandaba un gasto estatal de 2.000 millones de dólares anuales. A pesar de la magnitud de la reforma, el gobierno no enfrentó movilizaciones sociales masivas.

Sin embargo, el panorama legislativo sigue siendo un obstáculo considerable. Al no poseer una mayoría parlamentaria, el presidente enfrenta dificultades para avanzar con su agenda de reformas, una situación que ha sido resaltada tanto por sectores de la oposición como por analistas económicos.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla durante la presentación del documento

Por su parte, el titular de la cartera de Economía, José Gabriel Espinoza, aclaró que los flujos de capital provenientes tanto del Banco Mundial como de la Corporación Financiera de América Latina (CAF) no serán exclusivos del aparato estatal. El ministro indicó que se buscará apoyar iniciativas privadas vinculadas a infraestructuras estratégicas, energías limpias e inclusión en el sistema financiero.

En declaraciones ofrecidas a la prensa internacional a finales de noviembre, Espinoza fue enfático: “No solamente es endeudamiento para el sector público”. Aseguró que la intención del gabinete es inaugurar un modelo donde la empresa privada asuma un rol protagónico en el crecimiento nacional.

Finalmente, el presidente Paz reiteró su compromiso de mantener un enfoque de libre mercado para seducir a la inversión extranjera, asegurando que se buscará la estabilidad financiera sin desmantelar los sistemas de protección social que amparan a la ciudadanía boliviana.

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