Hacia finales de febrero de 2026, una exhaustiva revisión de evidencias científicas ha arrojado luz sobre una realidad preocupante: las secuelas de desastres naturales y eventos violentos permanecen en la psique humana mucho más tiempo de lo previsto. Los hallazgos sugieren que las enfermedades mentales relacionadas con estos traumas pueden manifestarse incluso una década después de ocurrido el incidente.
De acuerdo con una investigación publicada en la prestigiosa Harvard Review of Psychiatry, más de uno de cada cinco sobrevivientes (22%) enfrentará algún tipo de trastorno de salud mental tras superar una experiencia catastrófica. Estos resultados desafían la percepción común de que el tiempo, por sí solo, cura las heridas psicológicas de las víctimas a medida que envejecen.
Los expertos identificaron un patrón inusual en la aparición de estas patologías, que tienden a presentarse en dos picos críticos: el primero surge durante los meses iniciales posteriores a la tragedia, mientras que el segundo brote importante ocurre aproximadamente diez años más tarde.
El investigador principal, Michel Dückers, profesor de ciencias sociales y del comportamiento en la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, advirtió sobre el peligro de ignorar la salud mental a largo plazo. Según explicó el académico en un comunicado oficial:
«Al confiar en una mejora gradual de la salud mental tras el desastre, puede que hayamos subestimado los efectos a largo plazo»
Detalles del estudio global
Para fundamentar esta revisión, el equipo de especialistas recopiló y analizó datos provenientes de 71 estudios previos que involucraron a un total de más de 137.000 personas. La investigación incluyó informes publicados entre 1990 y 2024, abarcando desastres ocurridos en 23 países diferentes.
La tipología de los eventos analizados fue amplia e incluyó las siguientes categorías:
- Terremotos, inundaciones y tormentas.
- Tsunamis y erupciones volcánicas.
- Ataques terroristas y tiroteos masivos.
- Explosiones, incendios y deslizamientos de tierra.
- Accidentes de gran magnitud.
El análisis determinó que la depresión es el problema de salud mental más frecuente, afectando a cerca del 30% de los sobrevivientes. Sin embargo, el espectro de afecciones es amplio:
- Estados de angustia: 28%
- Alteraciones del sueño: 27%
- Procesos de duelo: 25%
- Estrés postraumático: 23%
- Cuadros de ansiedad: 21%
- Pensamientos o conductas suicidas: 21%
Los investigadores señalaron que tanto los desastres naturales como aquellos provocados por la acción humana generan un impacto psicológico equivalente. Si bien los síntomas pueden mostrar una reducción progresiva inicialmente, el estudio destaca un repunte notable con picos detectados entre los nueve y dieciocho años posteriores al suceso.
Respecto a las causas de este fenómeno tardío, Michel Dückers señaló que se debe a una acumulación de factores adversos que se agravan con el tiempo:
«Una interacción en cascada de factores de riesgo, reflejada, por ejemplo, en necesidades sanitarias acumuladas no satisfechas, problemas no resueltos y nuevos, eventos vitales, falta de apoyo y factores de estrés secundarios en el posterior, puede explicar la mayor carga de salud mental»
Finalmente, el experto subrayó que el entorno social juega un rol determinante, ya que «en los años posteriores a un desastre, las relaciones sociales pueden deteriorarse y quienes se ven afectados pueden experimentar un reconocimiento disminuido en sus entornos personales, profesionales y comunitarios». Por ello, se recomienda que los sobrevivientes sean monitoreados de forma constante durante años y reciban el asesoramiento adecuado para procesar las secuelas de lo vivido.
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