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Argentina y Uruguay ratifican el tratado comercial Mercosur-UE

La Cámara de Representantes de Uruguay ha marcado un precedente este jueves al aprobar oficialmente el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Con esta resolución, el país oriental se sitúa como el primer integrante del bloque sudamericano en completar la ratificación formal del convenio. El respaldo legislativo fue contundente, obteniendo 91 votos a favor de un total de 93, tras una jornada de debate que unió a diversas fuerzas políticas.

El consenso incluyó el apoyo de agrupaciones como el Frente Amplio, el Partido Nacional, el Partido Colorado, Cabildo Abierto y el Partido Independiente. Por el contrario, la única postura disidente provino de Identidad Soberana. Esta aprobación en la cámara baja sucede apenas un día después de que el Senado uruguayo hiciera lo propio, acelerando los tiempos institucionales frente a sus socios regionales.

Simultáneamente, Argentina consolidó su adhesión al tratado mediante el Senado de la Nación, que finalizó el trámite parlamentario este jueves. El resultado en el recinto argentino fue de 69 sufragios positivos frente a solo 3 en contra, posicionando a la nación como la segunda en validar el pacto. Se estima que este acuerdo suprimirá aranceles para más del 90 % del intercambio comercial bilateral, consolidando la zona de libre comercio más extensa del planeta por volumen económico y demografía.

Este convenio de gran escala, que se suscribió el pasado 17 de enero tras un arduo proceso de 25 años de tratativas, busca integrar un mercado de más de 700 millones de ciudadanos. En términos macroeconómicos, esta alianza representa aproximadamente el 30 % del Producto Bruto Interno (PBI) global y cerca del 35 % del flujo comercial internacional.

Situación en el resto del bloque y desafíos locales

En el resto de la región, los procesos avanzan a distintos ritmos. En Brasil, la Cámara de Diputados ya otorgó su aval, quedando pendiente la revisión final por parte del Senado en los próximos días. Por su parte, el gobierno de Paraguay ha enviado el documento a su Parlamento, donde aún se aguarda el inicio del debate para su ratificación definitiva.

Legisladores aprueban el acuerdo UE-Mercosur mediante votación electrónica en el Congreso en Montevideo, Uruguay, el jueves 26 de febrero de 2026. (AP Foto/Matilde Campodonico)

El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, resaltó la relevancia histórica de este avance, reconociendo la labor de quienes lideraron las negociaciones durante un cuarto de siglo. No obstante, el diplomático enfatizó la responsabilidad de los actuales gobiernos para ejecutar los términos acordados. Lubetkin advirtió que será necesaria una “construcción” cuidadosa del acuerdo, que incluya mecanismos de ajuste para proteger a los sectores productivos que enfrenten desafíos ante la nueva competencia internacional.

“Deseo que la señal enviada desde el Mercosur sea correctamente leída en Europa”, manifestó el ministro tras recibir un saludo de Maros Sefcovic, comisario de Comercio de la Unión Europea.

Incertidumbre en el Parlamento Europeo

A pesar de la celeridad en Sudamérica, el Parlamento Europeo mantiene el proceso en una fase de suspensión. El pasado 21 de enero, los legisladores de la UE remitieron el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con el fin de validar su legalidad, lo que ha generado una pausa técnica en el continente. Sin embargo, existe la posibilidad de que la Comisión Europea, bajo el mando de Ursula von der Leyen, opte por implementar el acuerdo de forma provisional sin requerir el veredicto inmediato del parlamento.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, el presidente de Argentina, Javier Milei, el presidente de Uruguay, Yamandu Orsi, y el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, durante la ceremonia de firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur, que pone fin a más de 25 años de negociaciones, en Asunción, Paraguay, el 17 de enero de 2026. REUTERS/Cesar Olmedo

La resistencia en suelo europeo proviene mayoritariamente de los gremios agropecuarios. Estos sectores temen las consecuencias de un incremento en la llegada de productos sudamericanos como la carne, el arroz, la miel y la soja. En contrapartida, las industrias europeas buscan facilitar la exportación de vehículos, maquinaria pesada, vinos y quesos hacia el Mercosur. Para mitigar estas preocupaciones, Bruselas ha incorporado cláusulas de salvaguarda destinadas a blindar a los productores locales más expuestos.

El camino hacia la vigencia plena del tratado ha tenido hitos recientes fundamentales, como el cierre de las negociaciones en la cumbre de Montevideo el 6 de diciembre de 2024, donde estuvo presente Ursula von der Leyen, y la posterior firma en Asunción el 17 de enero. El futuro del acuerdo depende ahora de la sincronización de las ratificaciones pendientes y de las resoluciones legales internas de la Unión Europea.

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